ENTREVISTA A FLORENCIA SERRANÍA SOTO, DIRECTORA GENERAL DEL SISTEMA DE TRANSPORTE COLECTIVO METRO DE LA CIUDAD DE MÉXICO. EL METRO, INFRAESTRUCTURA ARMONIZANTE PARA OPTIMIZAR LA MOVILIDAD URBANA

Fotografías cortesía de la Dirección General del Transporte Colectivo Metro.

por Capitel
Entrevista realizada el 10 de noviembre de 2020

EN ESTA ENTREVISTA A FLORENCIA SERRANÍA, DIRECTORA DEL METRO, PROFUNDIZAMOS SOBRE LA IMPORTANCIA SOCIAL Y CULTURAL DEL SISTEMA DE MOVILIDAD DE LA CDMX Y EL RETO QUE SUPONE MANTENER UN RITMO EQUILIBRADO Y DE CALIDAD EN SU PROYECCIÓN AL FUTURO.

Por favor platíquenos un poco de su recorrido académico. ¿Por qué decidió estudiar una Licenciatura en ingeniería, cuáles fueron los temas de su maestría y doctorado y qué conocimientos de la ingeniería han sido los más significativos para su carrera profesional?
En realidad, nunca me planteé que iba a estudiar algo distinto a ingeniería, supongo que debido a la influencia de mi padre que me indujo a observar lo que sucedía a mí alrededor, buscar soluciones, descubrir las causas, encontrar los efectos de algún problema. Desde muy pequeña tuve claro que estudiaría ingeniería.

Mis temas principales en la maestría y el doctorado fueron el comportamiento de materiales. Desde la licenciatura, el comportamiento de fluidos y más tarde de sólidos y de materiales que se comportaban distinto a un sólido convencional. Eso me llevó a trabajar con materiales avanzados y compuestos que tenían comportamientos de acuerdo con las necesidades de una aplicación, y esto se ligó después al comportamiento dinámico de vehículos, que fue la razón por la que entré directamente al tema de la movilidad.

La armonía es producto de muchos eventos simultáneos que llevan un ritmo, un engranaje que permite saber que hay una secuencia […]. 

¿Cómo y cuándo surgió su interés por la movilidad urbana y la función pública?
El primer proyecto que me tocó resolver cuando regresé del doctorado fue el diseño de un chasis muy ligero para un vehículo eléctrico de baterías. La complejidad de este proyecto tenía que ver con el peso y el comportamiento dinámico de una estructura que debía soportar un peso muy grande, fue así como comencé a involucrarme en movilidad y en transporte público, hasta el día de hoy.

El Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México es importante no sólo a nivel nacional; su extensión de red, el número de usuarios que transporta y el sistema de señalización diseñado por Lance Wyman son reconocidos a nivel mundial. ¿Puede contarnos un poco sobre la historia y valor cultural del Metro?

El máximo legado del Metro tiene que ver también con su parte cultural. Es un espacio en el que la gente confluye todos los días, lo que lo convierte en parte de la cultura. Yo siempre he definido al Metro como una ciudad efímera, que inicia por las mañanas, cuando la gente sale de su casa, y desaparece por las noches cuando la gente regresa a su hogar. Todo lo que sucede ahí dentro tiene que ver con la parte de la cultura de nuestra ciudad, al igual que en todos los metros del mundo, que van tomando un carácter en función de cómo se mueve la gente, sus costumbres, sus usos, lo que come, lo que vive y lo que ve. La parte cultural del Metro es una parte inherente a la movilidad de la gente, de nuestra ciudad, de nuestra metrópoli.

¿Qué responsabilidades conlleva ser la Directora General del Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México? ¿Cómo es un día laboral para usted?
Mi responsabilidad tiene que ver con la movilidad de la Ciudad de México. Es complejo hablar de lo que tengo que lograr para que el Metro funcione y preste el servicio con la calidad que requieren los usuarios, y, por otro lado, escuchar a los mismos usuarios, lo que perciben diariamente en sus trayectos y los requerimientos que tienen para que la calidad de su viaje cada vez sea mejor. Tengo a mi cargo el viaje diario de tres millones de personas que utilizan el sistema de Metro.

El Metro es un reto diario de negociaciones continuas. 

¿Cuáles han sido los retos y las satisfacciones más grandes a los que se ha enfrentado en este cargo?
Los retos más importantes que enfrentamos es mejorar la calidad de viaje del usuario y eso significa trabajar muchísimo para poder mejorar el servicio en materia de mantenimiento, de nuevas infraestructuras, de modernización, de relaciones laborales. Aquí todos los proyectos están vinculados a las relaciones laborales que tenemos, a que los trabajadores estén bien, sanos, motivados, que podamos trabajar conjuntamente.

El Metro es un reto diario de negociaciones continuas. Desde que llego hasta que me voy, todo tiene que negociarse, con muchos grupos, con proveedores, con trabajadores, con colaboradores; todo es una negociación permanente.

Respecto del usuario, el reto es que éste sepa que mediante las redes sociales estamos mucho más compenetrados con lo que requiere, de lo que se queja, de lo que sí funciona, de lo que no y cómo utilizar esta masa crítica para poder mejorar el servicio. Creo que ése es el reto más fuerte que he enfrentado, cómo responderle al usuario en tiempo real, cómo utilizar lo que dicen para mejorar los procesos internos y que se note lo que estamos haciendo, cómo entender las críticas, cómo aceptar comentarios fuertes, violentos, agradables, de todo, cómo ser parte dinámica de esta nueva forma de comunicación de la ciudadanía, que en el Metro hoy es neurálgico, y que con base en eso respondemos las demandas en el menor tiempo posible.

¿Qué áreas de oportunidad detecta para mejorar el Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México y qué proyectos está desarrollando en esta línea?
Las áreas de oportunidad se ubican en el Metro, desde cómo mejorar los servicios, la infraestructura, hasta cómo hacer mejor las cosas y establecer metodologías para poder reproducir lo que hicimos bien y no repetir lo que hicimos mal.

Áreas de oportunidad es entender que, en el trayecto diario de tanta gente, tenemos que proyectar hacia el futuro. El Metro es un nicho de oportunidad enorme. Por ejemplo, con la pandemia hemos debido replantear nuestras actividades, los movimientos, los trayectos, las horas pico, y cómo enfrentamos lo que tenemos que hacer diariamente. Actividades como estudiar, trabajar, ir a hacer compras, visitar a la familia, que son los motivos principales de los viajes que se hacen en el Metro, van a cambiar de alguna forma, y entonces un área de oportunidad es entender esa nueva forma de vivir.

Esta edición de Capitel está dedicada a reflexionar en torno a la idea de armonía, ¿cómo define usted este concepto y cómo se relaciona con su trabajo?
La armonía es producto de muchos eventos simultáneos que llevan un ritmo, un engranaje que permite saber que hay una secuencia, y esto es lo que procuramos todos los días en el Metro de la Ciudad de México.

En esta línea y ante la urgencia del contexto actual, ¿cómo pensar el transporte público después de la pandemia?, ¿cómo fortalecer su funcionamiento, hacerlo más sustentable y universal?
Algo que ha cambiado con la pandemia y que continuará evolucionando es la forma en que se mueve la gente, por ejemplo, los trayectos que no podemos evitar, como ir a nuestro trabajo si somos operativos o somos trabajadores esenciales, o ir a oficinas especializadas a resolver trámites que no se pueden hacer en línea. Hay que dividir los viajes locales, con los que no hay necesidad de hacer porque pueden ser virtuales, los que forzosamente debemos hacer a larga distancia y los viajes que podemos hacer mejor en transporte público.

Yo imagino al futuro con un transporte público más ordenado, definitivamente más encauzado, más focalizado a trayectos más claros y definidos, y poco a poco perder el miedo de que el transporte público masivo sea un foco de infección. Lo que nosotros hemos visto y seguido desde el punto de vista científico en otros Metros del mundo, es que no necesariamente son un foco de infección si se toman las medidas necesarias, como el uso de la mascarilla, del gel antibacterial, si el transporte va ventilado, si no se come, si no se habla, si se transita con el cuidado que se requiere. Sin duda, hoy y en el futuro, el transporte masivo, como el Metro, seguirá siendo el sistema más eficiente para llegar de un punto a otro en nuestras grandes ciudades.

¿Qué perspectiva tiene del desarrollo tecnológico e innovación en nuestro país a nivel general? ¿Qué fortalezas y qué áreas de oportunidad encuentra?
Algo de lo que veo con gran expectativa, es que mi carrera me ha enseñado que el desarrollo tecnológico es el resultado de la solución de una necesidad muy fuerte. Es decir, cuando yo enfrento algo que va más allá de mis posibilidades físicas o de una solución sin herramientas, entonces tiene que surgir un desarrollo tecnológico.

En el Metro hemos hecho desarrollos tecnológicos pequeños, pero sustantivos, para poder mejorar el servicio y evitar aglomeraciones. El problema de evitar saturaciones nos ha obligado a buscar interinstitucionalmente soluciones que de otra manera nunca las hubiéramos tenido, nos ha obligado a volcar todo nuestro conocimiento y experiencia, lo que pensábamos que no se podría hacer para resolver las exigencias de los usuarios, de la Jefa de Gobierno. Esto ha detonado nuevos proyectos, programas, desarrollos, sistemas, softwares y análisis, además de sistematizar procedimientos, crear procesos, tener vínculos y certificaciones para poder mejorar y focalizar las acciones.

Soy de la idea que todos los tiempos futuros serán mejores. En ese aspecto, viene para México una época importante de desarrollo tecnológico mexicano y de formación de técnicos que tanta falta nos hace para seguir adelante en el ritmo que nos requiere esta nueva realidad.

¡Muchas gracias! 

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