REALIDAD DICOTÓMICA

Todas las imágenes: Very True Story para Defenders of Wildlife, 2020. Cortesía de Defenders of Wildlife. Instagram @verytruestory_com

por Fernanda Pérez
La autora del presente texto utiliza las formas del lenguaje inclusivo. Capitel respeta esa postura.

LA ECOLOGÍA IMPLICA HABLAR DE LAS RELACIONES E INTERACCIONES QUE ESTABLECEMOS ENTRE NOSOTROS, CON NUESTRO ENTORNO Y CON LOS DEMÁS COMPONENTES VIVOS Y NO VIVOS DE NUESTRA REALIDAD. EN ESTE SENTIDO, ES IMPORTANTE CONSIDERAR ESAS OTRAS REALIDADES QUE TIENEN UN IMPACTO DIRECTO EN NUESTRAS VIDAS PARA PENSAR ALTERNATIVAS DE PRODUCCIÓN Y CONSUMO MÁS SUSTENTABLES.

Los seres humanos llevamos años conociendo nuestro entorno a partir de una idea dicotómica con la que nos hemos alienado tanto de la naturaleza, que la experimentamos como si fuera un mundo ajeno al nuestro.

Incluso, la ecología —encargada de estudiar las interacciones entre los seres vivos y su entorno en un tiempo y espacio determinado— no ha sido suficiente para estudiar la forma en la que los seres humanos intervenimos y transformamos nuestra realidad. Para ello, hemos creado la ecología humana, cuyo surgimiento obedece a la necesidad de entender cómo las relaciones que establecemos entre nosotres y con los componentes vivos y no vivos de nuestro entorno han derivado en una crisis socioambiental que nos rebasa seriamente.

Encontramos esta disociación en la relación débil que establecemos con el alimento que comemos. Son raras las ocasiones en las que nos involucramos en conocer su origen y casi nunca pensamos en las personas que lo produjeron. Desde luego, la cadena que permite que un producto llegue hasta nosotres es muy larga y compleja, conocerla de manera completa resulta una labor titánica, pero, ¿cómo podemos pasar vidas enteras sin siquiera pensar en todo lo que hay detrás de lo que nos mantiene vives?

Debido al impacto ambiental que generan cierto tipo de producciones animales y por cuestiones bioéticas involucradas en su proceso, el consumo de carne puede resultar controversial. La ganadería, en efecto, es una de las actividades que más contribuye al cambio climático y que plantea serios cuestionamientos sobre el bienestar animal. Sin embargo, se enfrenta a la paradoja de ser no sólo causante sino también víctima de los efectos del cambio climático y su análisis implica también voltear a ver a los pequeños productores, cuya realidad es la que quisiera subrayar en este texto.

[…] no es posible separar partes cuando entiendes las interdependencias que te vinculan a todo lo que te rodea.

 

Sin afán de romantizar el trabajo del campo —al menos en mi experiencia trabajando con ganaderos— una idea que quedó plasmada en mí es que día con día el trabajo que realizan, por más duro que sea, es motivado por el mero gusto que tienen por la vida de rancho. Son conscientes de que no trabajar es un lujo que no pueden sostener porque las vidas de otros seres dependen de ellos.

Sus animales son parte importante de sus vidas y les es placentero atenderlos. A pesar de que para muchas personas que viven en el campo la vida urbana puede resultar atractiva, la gran mayoría no se sienten cómodos fuera de sus ranchos por más de dos días. Estos productores hacen todo por mantener a su ganado en las mejores condiciones, sobre todo cuando la temporada de secas se prolonga y el calor se intensifica, y son quienes sufren cuando las lluvias se atrasan y el pasto no crece adecuadamente. Para estos productores los animales son su sustento de vida porque viven por y para ellos.

El cambio climático es una realidad que nos está afectando a todes, a unes más que a otres. Podemos y está bien conocer cuáles son sus causas, cómo podemos contribuir a que disminuya su impacto. No obstante, podemos caer en visiones limitadas y reducir sectores enteros a escenarios que sólo contaminan y maltratan pasando por alto el conflicto al que se enfrentan muchas realidades intermedias. Me atrevo a decir que los pequeños productores viven realidades menos dicotómicas que las nuestras; no es posible separar partes cuando entiendes las interdependencias que te vinculan a todo lo que te rodea.

Es imprescindible entender el contexto en el que se dan las problemáticas; si queremos mejorar las condiciones que nos envuelven, tomémonos el tiempo de involucrarnos un poco más en la vida de les otres. Son otras vidas las que nutren la nuestra. Somos un tejido que no se acaba. Somos relaciones interdependientes que quizás no logremos entender por completo, pero ver un poco más allá de nuestro plato nos puede llevar a conocer mundos que resulten en darle un nuevo sentido a nuestras propias prácticas. 

Defenders of Wildlife, fundada en 1947, es la principal organización nacional de conservación con sede en Estados Unidos, dedicada a la protección y restauración de especies en peligro y sus hábitats en América del Norte. www.defenders.org | Instagram @defendersofwildlife

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Fernanda Pérez Lombardini es estudiante de posgrado en ciencias de la sostenibilidad de la UNAM y se ha enfocado en producción animal sustentable en el trópico de la península de Yucatán. Recientemente emprendió un proyecto low waste (@sembra.granel) para generar conciencia en torno a un consumo más responsable. ResearchGate / LinkedIn: Fernanda Pérez-Lombardini.

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