ENTREVISTA CON PAPÚS VON SAENGER, DIRECTOR DEL MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO QUERÉTARO, MACQ. SER GESTOR, TRABAJAR EN EQUIPO Y BUSCAR ALIADOS EN EL MUNDO DEL ARTE.

Fotografía de Mónica Terroba. Cortesía de Trascendi.

por Capitel

EN ESTA CONVERSACIÓN CON PAPÚS VON SAENGER, DIRECTOR DEL MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO QUERÉTARO, PROFUNDIZAMOS EN LAS CUALIDADES DEL ARTE Y EL DINAMISMO QUE APORTA A LA EDUCACIÓN Y CONSTRUCCIÓN DE UN FUTURO MÁS PRÓSPERO.

Sabemos que su carrera siempre ha estado ligada al mundo de las artes a partir de su quehacer como escritor, editor, guionista y director de cine, ¿nos puede compartir cómo llegó al mundo de las artes visuales y qué fue lo que lo atrajo de éste?
Llegué al mundo del arte contemporáneo en los noventa. Tenía muchos amigos artistas y curadores que estaban involucrados en proyectos interesantes y divertidos, y poco a poco empecé a colaborar con ellos. Eran momentos de mucha experimentación, de mucha creatividad, de mucha irreverencia pero también se estaba asentando un movimiento generacional, que establecería un poco más tarde galerías, colecciones, museos, patronatos, gestores, curadores y artistas reconocidos internacionalmente.

¿Cómo complementa y enriquece su experiencia en las letras y el cine con su trabajo como Director del Museo de Arte Contemporáneo Querétaro?
Ser gestor es trabajar para que un proyecto artístico vea la luz. Que sean editoriales, audiovisuales o de arte, todos requieren compromiso y tenacidad, pero también de una gran capacidad de trabajar en equipo y de buscar aliados. Todos los saberes suman: los proyectos audiovisuales representan un reto logístico enorme y es una excelente escuela para la producción; los proyectos editoriales son de más largo aliento y necesitan mucha concentración y constancia. Lo que tienen en común es que por lo general están subfinanciados, y, por ende, representan un camino difícil pero muy enriquecedor.

Platíquenos sobre su gestión en el MACQ, ¿cuáles son sus principales objetivos y compromisos con los públicos del museo?
En el MACQ mostramos varios tipos de exposiciones: unas que organizamos con colecciones y galerías y que contienen artistas de renombre internacional; otras que hemos producido de la mano con artistas locales; unas más en las que únicamente somos la sede de proyectos ya existentes. El museo debe de ser un lugar de experimentación seguro donde el público pueda sentir, reflexionar y relacionarse con los demás de otra forma. Son lugares contemplativos que provocan pequeños cambios en las personas. También hemos trabajado mucho la parte educativa, tenemos un departamento de mediación en el que hemos organizando talleres, conferencias, cursos, conversaciones para que el público se familiarice cada vez más con el lenguaje del arte contemporáneo.

¿Qué proyectos a mediano y largo plazo se están desarrollando?
Seguiremos trabajando en nuestras exposiciones presenciales aunque la pandemia ha inaugurado el componente digital del arte. Tendremos exposiciones que estarán únicamente en línea y seguiremos creando contenido educativo por medio de nuestras redes. El próximo año —esperando que las condiciones sanitarias lo permitan— queremos salir más del museo. Nos gustaría hacer convocatorias de arte para que la gente pueda ver arte en el espacio público y trabajar más con las comunidades aledañas al museo, llevar el arte a grupos que normalmente no nos visitan. También hemos formado una AC, los Amigos del MACQ, con la que buscamos cada vez más acercarnos a posibles patrocinadores y empresas socialmente responsables. Creo que es importante que todo el espectro social pueda involucrarse para mejorar la vida del museo.

¿Cuál es el papel del MACQ en la vida social y cultural de una ciudad en crecimiento como Querétaro?
Creo que el MACQ ha tenido un impacto positivo en la comunidad artística de Querétaro. Existen en la ciudad muchos espacios dedicados al arte, y entre todos conformamos una red cultural cada vez más sólida. También tuvo un gran impacto en la vida del barrio. El espacio que alberga el museo estuvo abandonado durante casi diez años, y con su apertura se dinamizó el barrio, se abrieron negocios alrededor, se recibieron muchos visitantes. A nivel de ciudad, la apertura del museo coincidió con un momento de crecimiento y desarrollo muy importantes, y la necesidad de más espacios culturales surgió de una demanda cada vez mayor por parte de los habitantes.

De qué manera ha enfrentado el museo los retos que ha traído la pandemia, ¿qué lecciones han aprendido y cómo han transformado su quehacer museístico?
A partir de la pandemia, empezamos a crear mucho contenido en línea. Era una asignación que teníamos pendiente, yo creo, en todo el mundo. Realizamos visitas guiadas, exposiciones virtuales, talleres y conversaciones virtuales, entre otras. Hemos sido muy activos en producir material que complementa y refuerza las exposiciones que tenemos en nuestro espacio. Por ahora sólo recibimos visitantes que hayan agendado una cita y el flujo es mucho menor. Al final de la pandemia algunas cosas volverán a como eran, otras no, pero creo que la experiencia que uno tiene en el espacio de una exposición, no podrá ser reemplazada por la virtual. 

¿Cómo define el diálogo estético que se establece entre la arquitectura del Palacio de Bellas Artes, sus exposiciones y los murales en el interior del recinto?
Desde su inauguración en 1934, se tomó la decisión de que el edificio debía ocuparse para fomentar y difundir el arte. El espíritu revolucionario estaba vigente y este nuevo recinto parecía ideal para impulsar la agenda cultural del momento, en la que prevalecía una intención de regenerar y fortalecer la identidad de México a través de la cultura. Durante el máximo apogeo del movimiento muralista, Rivera, Orozco y Siqueiros eran ya reconocidos internacionalmente, así que fueron los primeros convocados para pintar los muros de este recinto. Todos los muralistas eran conscientes de las limitaciones que les imponía la arquitectura, lo que implicaba un reto que cada muralista resolvió a su manera para que la lectura visual de sus obras fuera la deseada.

El museo debe de ser un lugar de experimentación seguro en el que el público pueda sentir, reflexionar y relacionarse con los demás de otra forma. 

¿Cómo se vincula el museo con las comunidades universitarias y cómo pueden acercarse los estudiantes de Universidad Humanitas campus Querétaro?
El arte contemporáneo evoluciona muy rápidamente y es una plataforma educativa que presenta lo último que están creando los artistas. Por esto siempre buscamos relacionarnos con universidades y estudiantes. Antes de la pandemia ofrecíamos visitas guiadas especiales para universitarios; esto lo retomaremos en su momento. Desarrollamos una formación de varios meses en colaboración con el Museo Universitario Arte Contemporáneo, MUAC, para profesionalización en museos, por ejemplo. Tenemos un programa de servicio social para estudiantes que quieran hacer prácticas y familiarizarse con el trabajo de la labor museística.

¿Qué perspectiva tiene de la situación actual del arte y la cultura en nuestro país?, ¿qué retos y fortalezas encuentra?
Estamos atravesando una crisis económica, social y estructural, en la que ciertas cosas van a cambiar de forma definitiva. A pesar de la importancia que tuvo la cultura en el encierro, estamos viviendo una crisis económica que va a afectar mucho al arte. A niveles tanto gubernamentales como privados, se han hecho recortes presupuestales que amenazan al funcionamiento básico de la infraestructura cultural; y se ha instrumentalizado la cultura con fines políticos.

A su vez, la sobreexposición del arte en redes sociales ha hecho que la gente se acostumbre a su fácil circulación, sin pensar en que detrás de estas obras están los artistas. Creo que esto ha contribuido a una pauperización de los creadores pues esperamos que trabajen sin cobrar, al mismo tiempo que la pandemia afectó mucho a galerías y otros circuitos que les permitían obtener ingresos.  Pero somos un país de crisis cíclicas, y como las anteriores, pienso que ésta será superada.

¡Muchas gracias! 

Existen en la ciudad muchos espacios dedicados al arte, y entre todos conformamos una red cultural cada vez más sólida.

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