por Alfredo Narváez Lozano
De mayo a noviembre de 2025, México participó en la Bienal de Arquitectura de Venecia con el proyecto Chinampa Veneta, inspirado en la técnica mesoamericana y proponiéndola como un modelo de diseño sustentable con la misión de reimaginar posibilidades de futuros urbanos no solo más sostenibles, sino también regenerativos.
Cada dos años se realiza la mayor fiesta de la arquitectura en el mundo, y la 19.ª edición de la Bienal de Arquitectura de Venecia, en el Antiguo Complejo Naval y Militar “El Arsenal”, abrió a los visitantes el 10 de mayo y cerró el 23 de noviembre de 2025. Carlo Ratti, el curador y director del Senseable City Lab del MIT, decidió encarar el reto con optimismo: “Para enfrentar a un mundo que arde, la arquitectura debe aprovechar toda la inteligencia que nos rodea”. Así, eligió el tema y título: Inteligencias. Natural. Artificial. Colectiva (Intelligens . Natural. Artificial. Collective).
Para la participación mexicana es costumbre que la Dirección de Arquitectura del INBAL abra una convocatoria y un jurado elija al proyecto curatorial ganador. Los criterios de selección de creatividad, originalidad, viabilidad e impacto potencial llevaron a que el proyecto ganador recibiera el voto unánime: para esta edición venció el proyecto Chinampa Veneta, realizado por el colectivo del mismo nombre.
Inspirado en la chinampa, esa técnica mesoamericana para cultivar en ecosistemas acuáticos, el pabellón buscó una narrativa que combinara lo mejor de nuestro pasado, pero con una visión futurista, para poder reimaginar posibilidades de futuros urbanos más allá de sustentables, regenerativos. La idea era llevar a la chinampa a Venecia y así crear un diálogo de saberes entre dos cuerpos de agua distintos, pero conectados por el mismo elemento, porque si algo nos conecta en el planeta, es el agua.
La Bienal de Venecia dura seis meses, y lo singular de Chinampa Veneta es que no fue estática sino que durante ese periodo las instalaciones vivas siguieron su crecimiento. Una puesta en escena mostraba el sistema de chinampa en distintos momentos de su proceso de vida. Este se originó con el chapín, un cubo de lodo que albergaba la semilla en su interior. Más chinampas se colocaron de forma paralela, recordando a las riberas de los canales de Xochimilco. En el centro estaba el actor principal: una chinampa viva, pero singular porque ahí convivía la milpa con la vite maritata, un sistema agroforestal antiguo de la zona de Venecia, donde la vid se entrelaza con los árboles. Esta parte de la exposición se ubicaba en el interior del edificio histórico de la Corderie del Arsenale, mientras que la otra flotaba en la laguna.
Sobre el proyecto hubo críticas positivas. El New York Times¹ publicó que el pabellón mexicano era ideal para la bienal de este año dado la temática que buscaba presentar proyectos de diseño que atendieran al reto climático de formas creativas. Además, Xochimilco y Venecia fueron designados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el mismo año, en 1987, y ambas con comunidades de islas. Una lectura distinta fue propuesta por Beltrán García, Mendoza y Gámez en un texto publicado en Platform², un medio digital orientado a cuestionar y abrir debates, donde observan que el pabellón recurrió al sistema chinampa como un referente conceptual, sin incluir plenamente a las redes humanas y más que humanas que lo conforman, dando lugar a una narrativa que no alcanza a incorporar plenamente los territorios que dice representar. La crítica, inherente al diseño, permite siempre pensarlo como una iteración en constante evolución. En este caso la chinampa es un sistema de diseño multiespecies, en ella, no solo importa lo humano, sino todo el ecosistema que lo compone.
En definitiva, con Chinampa Veneta, México ha abierto una nueva lectura de su patrimonio biocultural, reafirmando la vitalidad de un legado que hoy se proyecta hacia nuevas formas de reflexión y que merece ser celebrado.

Fotografía de Matteo Losurdo.


Chinampa Veneta, 2025. Pabellón de México en la 19.a Exposición Internacional de Arquitectura - La Biennale di Venezia. Colectivo Chinampa Veneta: Estudio Ignacio Urquiza Ana Paula de Alba, Estudio María Marín de Buen, ILWT, Locus, Lucio Usobiaga Hegewisch & Nathalia Muguet, Pedro&Juana.
Inspirado en la chinampa […] el pabellón buscó una narrativa que combinara lo mejor de nuestro pasado, pero con una visión futurista, para poder reimaginar posibilidades de futuros urbanos más allá de sustentables, regenerativos.

Fotografía de Matteo Losurdo.
En el centro estaba el actor principal: una chinampa viva, pero singular porque ahí convivía la milpa con la vite maritata, un sistema agroforestal antiguo de la zona de Venecia, donde la vid se entrelaza con los árboles.

Fotografía de Ricardo de la Concha.

Fotografía de Matteo Losurdo.

Chinampa Veneta (proceso), 2025.

Chinampa Veneta (proceso), 2025.

Chinampa Veneta (proceso), 2025.

Chinampa Veneta (proceso), 2025.
Alfredo Narváez es doctor en Antropología Social por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Ha dado clases en la Ibero y CENTRO y actualmente es profesor en la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del Tecnológico de Monterrey. Además fue Premio Nacional de Periodismo 2012 por un artículo sobre hambre y cambio climático publicado en la revista Nexos. Su cuenta de X e Instagram es @alfredonarvez.








