ENTREVISTA A ALUMNOS DE ARQUITECTURA DE CAMPUS MAGNO QUERÉTARO PREMIADOS EN EL STREET DESIGN INTERNATIONAL CHALLENGE 2025
por Capitel
En la edición 2025 del Street Design Challenge, competencia internacional promovida por la UNESCO, estudiantes de Arquitectura de Campus Magno Querétaro tuvieron una destacada actuación, con un primer lugar y una mención honorífica, confirmando la solidez de su formación y su capacidad para imaginar CIUDADES MÁS INCLUSIVAS, sostenibles y centradas en las personas.
Tres equipos de estudiantes de la licenciatura en Arquitectura de Universidad Humanitas Campus Magno Querétaro participaron en el Street Design Challenge, una competencia internacional organizada por la Red de Ciudades Creativas de Diseño de la UNESCO que promueve la reflexión crítica y la innovación en torno al espacio público. Esta activación creativa reúne por quinta vez a estudiantes de distintas universidades del mundo para explorar posibles respuestas a partir del diseño a los retos sociales, ambientales y culturales que enfrentan las ciudades contemporáneas.
En la edición 2025, bajo el tema “Community Tech Futures”, más de 300 estudiantes de 25 universidades de ocho países participaron en el desafío de repensar el papel de las tecnologías emergentes como herramientas al servicio de la vida comunitaria, la inclusión social y la sostenibilidad urbana.
En este contexto, 18 alumnos de Arquitectura de Humanitas de diversos trimestres, acompañados por los profesores Rosa Bertha Equihua Gómez y Oscar Villanueva Olivares, formaron tres equipos: uno integrado por Debanhi Soto Martínez, Erick Daniel Hidalgo Palomo, Ethne Valeria López Juárez, Fátima Salvador Salas, Mariana Morales Romero y Melissa Mendoza Diez Marina obtuvo el reconocimiento de Overall Winners. El segundo equipo, conformado por Danna Paola Pimentel Vásquez, Danya Marissa Álvarez Pastrana, Gael Jared Hurtado Mejía, Lilia Irene González Casta, Valeria Adonay Pille Acosta y Yazmin Monserrat González Maya, su propuesta recibió una Mención Honorífica por Diseño estético y experiencial. El tercer equipo integrado por María José Juvera Sosa, José Efrain Ortiz Cornejo, Grecia Valeria Jiménez Juárez, Johan Moya Rico, Andrea Suárez Castañon y José Diego Ledezma Rios, tuvo una excelente participación en el concurso.
La destacada actuación de los equipos queretanos refleja, por segundo año consecutivo, la solidez de su formación académica y su capacidad para articular visiones de futuro en las que la innovación tecnológica se vincula con la construcción de espacios públicos más equitativos, resilientes y centrados en las personas. Solo resta ser testigos de lo que este tipo de talento puede hacer por nuestras ciudades con más centros de investigación en México.


Lo que más disfrutamos fue el trabajo en equipo, la creatividad compartida y construir una propuesta sólida con personas comprometidas.

Lo esencial fue articular estos recursos con criterio social y crítico, gracias a nuestra formación académica.

¿Podrían contarnos brevemente en qué consistió el concurso y cómo fue el proceso de conformación de los equipos y la preparación para participar?
Street Design Challenge es un concurso internacional de diseño urbano que propone repensar la calle como un espacio público más humano e inclusivo, integrando tecnología de acuerdo con el contexto. El acto dura 48 horas y exige análisis, creatividad y colaboración. Nuestro equipo se formó según intereses compartidos y nos preparamos entendiendo el enfoque del reto y analizando el contexto urbano.
El concurso involucra Ciudades Creativas de la UNESCO para desarrollar soluciones innovadoras a retos urbanos globales, lo que implica diseñar para culturas distintas y comprender el impacto social de las propuestas. Los equipos fueron conformados por docentes, equilibrando habilidades y perfiles, y se trabajó en comunicación constante desde la inscripción.
La edición consistió en rediseñar una avenida extranjera; nuestro reto fue transformar la Avenida 10 en Muharraq, la segunda ciudad más grande de Baréin, a fin de priorizar la calidad de vida, integrando diseño, tecnología y turismo, respetando la identidad local. Durante las horas que duró el concurso realizamos análisis, concepto y propuesta, sin preparación formal previa, ya que el sitio se reveló al inicio. Gracias a nuestra formación académica, experiencia en investigación y disposición pudimos trabajar bajo presión.
¿Cómo se organizaron durante las 48 horas de trabajo?, ¿cuáles fueron los principales retos a los que se enfrentaron y qué fue lo que más disfrutaron del proceso?
Dividimos tareas según fortalezas y nos mantuvimos en comunicación constante para tomar decisiones conjuntas. Analizamos el contexto, conceptualizamos y diseñamos de forma colaborativa. Nos organizamos por áreas y enfrentamos retos como la integración de variables diversas, el manejo del tiempo y la necesidad de replantear el proyecto tras varias horas de trabajo. A pesar de la presión y el cansancio, valoramos el aprendizaje colectivo, el intercambio de ideas y el impacto social de la arquitectura. Lo que más disfrutamos fue el trabajo en equipo, la creatividad compartida y construir una propuesta sólida con personas comprometidas.
Cuéntenos a detalle sobre el proyecto ganador del primer lugar: ¿cuáles son sus principales características y en qué ideas o problemáticas se inspiraron para desarrollarlo?
El proyecto surge tras analizar la calle y su uso cotidiano, considerando peregrinaciones, comercios, equipamiento urbano y tipos de usuarios. Los diagramas muestran la conexión entre locales y el flujo peatonal. Se detectaron problemas como estacionamientos mal distribuidos y falta de accesibilidad. Se propusieron soluciones contextualizadas: sombra vegetal, paradas de camión alineadas para devotos y códigos QR para visitantes. La mashrabiya se reinterpretó como elemento simbólico que equilibra privacidad, comunidad y tradición con innovación, aportando confort térmico y reforzando la identidad del lugar.
En el caso del proyecto acreedor a la Mención Honorífica por Diseño estético y experiencial, ¿en qué consistió la propuesta y qué referencias guiaron su planteamiento?
La propuesta transformó una avenida de 300 metros, centrada en vehículos privados, en un espacio urbano para el usuario. Se incorporó un carril exclusivo para transporte público, se priorizó al peatón con un camellón activo y áreas de descanso, comercio, tecnología y zonas de estancia. La intervención incluyó pabellones tipo perla, pantallas inteligentes, vegetación endémica, paneles solares, quioscos y una ciclovía elevada, inspirados en símbolos históricos locales. El proyecto combinó funcionalidad, estética, innovación y respeto cultural para generar una experiencia urbana valiosa.
¿Qué herramientas, habilidades o conocimientos adquiridos durante su formación académica pusieron en práctica en el concurso?
Durante el concurso aplicamos conocimientos de análisis urbano, contexto, diseño a escala humana y representación gráfica, además de trabajar en equipo, comunicarnos y tomar decisiones. Utilizamos herramientas digitales como AutoCAD, Revit, Photoshop y modelado 3D para desarrollar la propuesta y el mobiliario urbano, integrando métodos de investigación para entender el contexto cultural. Lo esencial fue articular estos recursos con criterio social y crítico, gracias a nuestra formación académica. También fortalecimos habilidades como creatividad, pensamiento crítico, toma de decisiones bajo presión y trabajo colaborativo, lo que resultó en un aprendizaje profesional acelerado, especialmente para quienes están en etapas iniciales.
¿Qué aprendizajes consideran que fueron los más importantes que se llevan de esta experiencia?
El principal aprendizaje fue comprender que la tecnología debe ser una herramienta para potenciar la creatividad y responder a necesidades reales, poniendo siempre a la comunidad en el centro. Aplicaremos esto en nuestra práctica profesional. También aprendimos el valor del trabajo en equipo, ya que la diversidad de ideas y el diálogo fortalecen los proyectos. La experiencia destacó la importancia de la colaboración y la comunicación bajo presión.
Finalmente, mejoramos en la gestión del tiempo y la organización, así como en la confianza propia y la del equipo. Valoramos escuchar diversas perspectivas y entendimos que las ideas evolucionan colectivamente; atreverse y salir de la zona de confort fue uno de los mayores logros.
¿Qué significa para ustedes y para Universidad Humanitas este reconocimiento?
Este reconocimiento valida nuestro trabajo en equipo, el enfoque humano del diseño y la importancia de analizar el contexto antes de proponer soluciones. También refleja el nivel académico de Universidad Humanitas, su compromiso con una formación integral y la capacidad de sus estudiantes para destacar internacionalmente y lograr que sus propuestas alcancen cierto impacto. Este logro es motivo de orgullo porque nos permitió representar a nuestro equipo, pero también a nuestra Universidad y nuestro país. Más allá del primer lugar y la mención honorífica, la experiencia enriqueció nuestro crecimiento académico y personal. Demuestra también que los estudiantes de la institución tienen talento, visión global y están preparados para enfrentar retos reales.
Por último, ¿les gustaría compartir algún mensaje con sus compañeros de otras licenciaturas y campus?
Animamos a participar en estas experiencias, aunque al principio puedan parecer desafiantes. Los concursos no solo fortalecen el conocimiento técnico, también fomentan el trabajo en equipo y la confianza en las ideas propias, demostrando que la innovación puede generar cambios reales. Aprovechar estas oportunidades impulsa el crecimiento profesional.
Invitamos a estudiantes de todas las licenciaturas y campus a aprovechar las oportunidades académicas, participar y confiar en sus habilidades. Atreverse es el primer paso para ampliar horizontes y descubrir su potencial.
Intentar cosas nuevas permite aprender y crecer. No olviden la razón por la que eligieron su carrera y confíen en sus ideas; compartirlas puede transformarlas en algo más grande.
¡Muchas gracias y felicidades!








