ASHOKA: LA IMPORTANCIA DE LA FIBRA ÉTICA EN LOS EMPRENDEDORES SOCIALES PARA LOGRAR UN CAMBIO SISTÉMICO

por Mario Hernández

EN UN MUNDO DEFINIDO POR EL CAMBIO, EL ÉXITO DEPENDE DE QUE TODOS SEAN LÍDERES, SEÑALA BILL DRAYTON, FUNDADOR DE ASHOKA. ESTA ORGANIZACIÓN ES LA MÁS GRANDE A NIVEL MUNDIAL Y DESDE HACE MÁS DE 40 AÑOS APOYA A EMPRENDEDORES SOCIALES QUE SOLUCIONAN ALGUNA PROBLEMÁTICA Y CAMBIAN LOS PATRONES EN TEMAS DE DERECHOS HUMANOS, MEDIO AMBIENTE Y SALUD.

Formar parte de la Comunidad Ashoka no es fácil, pues todo emprendedor social que quiera unirse a su red debe poseer un elemento clave y esencial que es evaluado de forma presencial por sus directivos: la fibra ética. “Tendrá que inspirar el cambio a gran escala y a los distintos grupos de interés. Si el empresario no es de confianza, sus probabilidades de éxito se reducen significativamente. Ashoka insiste en que todos los participantes en el proceso de selección se evalúen según su fibra ética”, condiciona la organización.

Así, desde 1980, Ashoka ha desarrollado la mayor red de emprendedores sociales líderes en el mundo al seleccionarlos después de un riguroso proceso, en el que cada emprendedor entra a formar parte de una comunidad que los acompañará toda la vida y en el que cada miembro se compromete a crear y defender nuevos patrones del bien social. 

Bajo la premisa de “Todos somos agentes de cambio”, Ashoka apoya a sus emprendedores sociales con: 1) oportunidades de participación personalizadas para acelerar su impacto, 2) visibilidad, 3) una comunidad global de compañeros, y 4) con un estipendio personalizado por un máximo de tres años, de ser necesario, para que el agente se dedique a tiempo completo a promover su idea de negocio con fin social.

En entrevista exclusiva para Capitel, Brenda Villegas Valenzuela, líder de niñez y juventud en Ashoka, México, Centroamérica y El Caribe, reveló que el nivel de inversión anual que se destina a Latinoamérica, en apoyo a emprendedores sociales y a sus iniciativas de impacto ha sido de 2.5 millones de dólares y en promedio, por ocho candidatos al año se destinan 548 mil dólares.

La representante compartió que, en 40 años, la organización ha seleccionado a casi 4 mil personas como emprendedores sociales a nivel global, más de mil en Latinoamérica y alrededor de 280 innovadores en México, Centroamérica y El Caribe, con un apoyo económico de inversión, incluso un salario para que puedan mantenerse enfocados al 100% en su emprendimiento social.

Sin embargo, aclaró que no todas las personas necesitan de este apoyo económico, por ello se hace una evaluación y aproximadamente suele ser de 30 a 40 mil pesos, que en 2022 ya casi llegan a los cincuenta mil pesos mensuales, por un periodo de tres años y que va disminuyendo cada año para que al finalizar el tercero puedan detonar un buen modelo de negocio que les permita tener sostenibilidad financiera.

[…] todo emprendedor social que quiera unirse a su red debe poseer un elemento clave y esencial que es evaluado de forma presencial por sus directivos: la fibra ética.

“Nosotros necesitamos hacer visitas guiadas, necesitamos interactuar más para sentir esa confianza que te da la persona y esto no lo tuvimos durante los dos años de pandemia… hicimos todo este proceso de selección sin tener autorizado su reconocimiento y eso nos afectó”, reveló Brenda Villegas. Agregó que también evalúan a todos los candidatos con otros cuatro criterios: una idea nueva, la creatividad, la calidad empresarial y el impacto social de la idea, es decir un proyecto lo suficientemente nuevo, práctico y útil para que las personas que trabajan en el campo lo adopten y lo conviertan en la nueva norma del sector y así lograr un cambio sistémico.

FIDELIDAD EMPRENDEDORA
“Identificarme como emprendedora social fue verdaderamente significativo. Ha definido mi papel y me ha dado la seguridad de pertenecer a una red de personas con habilidades y vocaciones similares”, revela la emprendedora chilena de Casa de la Paz, Ximena Abogabir.

Al Harris de Blue Ventures, emprendedor social Ashoka desde 2007, opina que el análisis objetivo, estratégico y crítico de Ashoka de las rutas de trabajo y desarrollo potencial ya han alterado fundamentalmente los planes de crecimiento de sus proyectos. “De hecho, gracias a Ashoka, se han elevado los estándares de manera importante: nuestras aspiraciones son ahora globales en vez de locales y estamos apuntando —y haciendo un buen progreso— hacia un impacto que es cientos de veces más grande de lo que nos atrevimos a imaginar hace un año”, agregó.  

Mario Hernández es periodista de negocios desde hace 18 años. Escribió sobre emprendimiento en las revistas Expansión, Forbes Centroamérica y Entrepreneur. Actualmente escribe consejos a emprendedores en el blog elempresariomx del periódico El Economista y sobre marketing en la revista NEO. Además, es director editorial de la revista Mi Mezcalito, consultor de emprendedores sociales en el Sistema INNOVA UNAM y mentor dentro de la plataforma internacional MICROMENTOR.
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