por Capitel
entrevista realizada el 27 de febrero de 2026
Luz Adriana Ramírez tiene más de 30 años de experiencia en los sectores financieros y de consumo. Es autora del libro Lidera, Inspira, Acciona (2025), columnista y conferencista internacional, fue CEO de Visa México entre 2013 y 2024 y hoy participa en consejos de administración de grandes organizaciones como Fibra Mty, Scotiabank y Grupo Fresnillo. En esta ENTREVISTA, nos comparte detalles sobre su recorrido profesional y reflexiona sobre el liderazgo contemporáneo y sobre la importancia de la autenticidad en el mundo corporativo pero sobre todo, el personal.
Echando una mirada a su etapa como estudiante y primeros años profesionales, ¿qué decisiones y experiencias piensa que fueron determinantes para encaminar su trayectoria? ¿Qué intereses, valores e inquietudes la movilizaban durante ese tiempo?
Justamente acabo de realizar una TED Talk para La Salle, que es mi alma mater. La charla se tituló De estudiante a CEO y en ella hablo de la incertidumbre que vivíamos en aquella época, sin el apoyo de una orientación vocacional robusta; fuimos sujetos al ritmo de cómo las cosas se iban dando.
Además, a nuestra generación le tocó vivir varias crisis y teníamos que adaptarnos a las circunstancias. Sin embargo, la aspiración y la ambición fueron fundamentales en mi desarrollo. Ese fue el primer paso. Después, la resiliencia, la disciplina y el trabajo duro fueron criterios fundamentales que se generaron desde la etapa de estudiante. Muchas de las cosas que aprendes sobre los valores son la clave para el trabajo fuerte y fructífero en las empresas, por ejemplo, la colaboración y el trabajo en equipo. Todas las empresas buscan talento que sepa colaborar, y esto se aprende en la universidad: una colaboración con confianza, honesta, coordinada y con asertividad.
Un tercer valor que empezamos a desarrollar en nuestra etapa de estudiantes es la confianza. Cuando uno entra al mundo de las empresas y los mercados, aunque las marcas son importantes, los negocios y las relaciones nacen entre personas, y se mantienen mediante la confianza.
En cuanto a su carrera corporativa, ¿cuáles fueron los momentos más determinantes? ¿Cómo vivió esa etapa en lo profesional y también en lo personal? ¿Qué significó para usted su papel en la dirección general de Visa México, en un sector y una región donde pocas mujeres se han desempeñado?
Como bien mencionas, fui la primera mujer en alcanzar el cargo de Country Manager y la Dirección General de una empresa líder en tecnología de pagos y transformación digital a nivel Latinoamérica. Era una gran oportunidad pero significaba estar preparada para tomar esas oportunidades. A veces dice uno: "bueno, fue un poco de suerte"; y sí, pero detrás de la suerte hay una preparación ardua, disciplinada y constante. Había estado 18 años en General Electric; fue una escuela de liderazgo muy profunda que complementó el trabajo técnico-funcional que uno desarrolla en cualquiera de las áreas en las que trabajé.
Uno de mis jefes decía: "cuando tienes la suerte de que pase el camión de la oportunidad, primero tienes que estar en la parada". Eso significa estar preparado, con la aspiración y las ganas de hacerlo y sentí mucha responsabilidad cuando tuve el privilegio de recibir esa oportunidad. Recuerdo qué me decían los primeros días: “Oye, vas a liderar una de las empresas más grandes del mundo en términos de procesamiento y tecnología de pagos, ¿cómo te sientes?”, atemorizada y con una carga de responsabilidad muy alta. Cuando eres el líder de un mercado, solo puedes perder terreno si no tienes la fortaleza y un equipo que te mantenga y te ayude a seguir creciendo.
Sentía mucha responsabilidad, pero había desarrollado la capacidad de armar equipos muy sólidos, de alto rendimiento, con talentos individuales e interconexión entre ellos. Eso es lo único que te permite, alcanzar otros niveles. Tengo que ser muy clara, lo que logras siempre es gracias a los demás. Rodearme de gente significativamente más capaz, me ha complementado y apoyado. Sobre todo, hemos trabajado de manera coordinada a fin de llegar al rendimiento que genera resultados y acción.
¿Cómo describiría el tipo de responsabilidad que recae en una dirección general? ¿Qué dimensiones del cargo le resultaron más retadoras o significativas?
Funcionalmente hablando, ese nivel implica una responsabilidad muy amplia, porque no solo eres responsable de los resultados, sino de la gente, de que los equipos tengan un desarrollo profesional sustentable, de saberlos llevar adelante e incluso dejarlos ir. El liderazgo no se abandona cuando tienes que entrar en un proceso de dejar ir a las personas. A mí me gusta el término de “dejar ir” porque, ciertamente, ese talento va a brillar y seguir creciendo en otras partes.
Creo que la dimensión del liderazgo es la clave, porque debe ser humilde. Siempre he hablado de un liderazgo de pirámide invertida, en la que el director general está en la base porque es el primer habilitador para todo el equipo. Como líder debes preguntar qué necesitan de ti, pero con honestidad y transparencia.
No hay peor cosa que estar incierto: no saber para dónde va un directivo. Se requiere un liderazgo de alianzas. Hoy las empresas no pueden hacer las cosas solas por fuertes que sean; las alianzas permiten alcanzar los objetivos de una manera más efectiva. Hay que tener un liderazgo que entienda y abrace la tecnología, para estar actualizado y, además, un liderazgo socialmente responsable; eso es imprescindible.
Lo viví al inicio de mi carrera: las empresas solo pretendían ser rentables para los accionistas, a corto plazo. Esto afectaba el largo plazo y los ángulos que tocan a la sociedad, al ambiente. Por fortuna, las cosas han cambiado con los años y hoy creo que no tener un liderazgo consciente y social no es viable.
En su participación en consejos y comités, ¿cómo describiría la responsabilidad que implica formar parte de esos espacios y qué tipo de liderazgo se requiere allí?
El Consejo de Administración supervisa a los directores generales y su responsabilidad es revisar que el gobierno corporativo se esté llevando de manera adecuada; que todo se lleve a cabo y que la estrategia de la empresa sea robusta y acorde a los valores y cultura de la misma.
Es una posición de mucha responsabilidad, pero también de satisfacción, porque tienes la oportunidad de ver a las empresas en su ámbito completo. Estoy muy entusiasmada en esta etapa como consejera pero, sobre todo, me emociona seguir contribuyendo a apoyar a los demás en el crecimiento de su carrera profesional.
No es necesario cubrir un estereotipo, a medida que estés más apegada a tu propia esencia, esa veracidad te permitirá ser más sustentable y podrás disfrutar más el trabajo.

¿Cómo su etapa como autora y conferencista ha afinado su reflexión sobre el liderazgo?
Es una etapa muy interesante. Escribí Lidera, inspira, acciona (Conecta, 2025) como suplemento de las conferencias; pero cuando sale el libro y la gente me comenta que le hace sentido algún ejemplo o alguna frase, que se siente identificado o lo invita a la reflexión, me doy cuenta que el libro me dio más de lo que esperaba.
Todo versa sobre el mismo tema, cómo es ese liderazgo con el que puedes decir “quiero que más gente logre el éxito, pero que lleguen a su ritmo y con su estilo personal”. Porque el liderazgo y el éxito es que cada uno sea feliz, pleno y satisfecho. Siempre he pensado que tienes que llegar a tu ritmo, a tu camino y a lo que aspiras ser. Eso es importante.
A lo largo de su trayectoria ha impulsado la participación de mujeres en espacios de alta dirección y consejos de administración, ¿nos puede compartir un poco sobre este trabajo, qué avances observa y dónde hace falta todavía trabajar?
Tuve oportunidad de empezar a trabajar en estos temas desde temprano en mi carrera y, en aquel entonces, no sopesaba la importancia de eso. Cuando estuve en GE, dirigí el GE Women's Network de Latinoamérica. Ahí pude conocer a grandes directivos y al CEO global de la empresa cuando iniciaba mi carrera, algo que de manera natural no se hubiera dado. Ese espacio me abrió puertas, pero en el camino me fui dando cuenta de que tenía más peso del que yo creía.
Como nadie aspira a ser lo que no ve, las mujeres requerimos más puntos de referencia que nos inspiren a llegar ahí. Ver cómo se ve esa persona plena, satisfecha y feliz que sirva de modelo para que las otras mujeres puedan decir: “sí se puede, y platícame cómo le hiciste”. Como mujeres tenemos un rol más complejo, necesitamos más tiempo —y esto es estadístico— en las labores del hogar, el cuidado de los hijos y los padres. Poder recibir consejos es muy importante, tener referentes, por ejemplo: yo les decía: “desarrolla tus redes de soporte con la misma dedicación que tus proyectos, porque esas mismas redes te van a permitir tener tiempo para crecer acá”.
Cuando las mujeres jóvenes decidían tener hijos, les decía que no tomaran decisiones difíciles después de tener un bebé, porque es un momento complejo. Muchas dicen: “no voy a poder, mejor renuncio”. No, no lo hagas. Aprovecha tu prestación y deja que las cosas se calmen; trabaja de manera ordenada y, si al final decides que no es para ti, no pasa nada. Pero no lo hagas cuando estás vulnerable. Detalles como esos hacen la diferencia.
Esta edición de Capitel está dedicada a pensar el concepto de la veracidad, desde su experiencia, ¿qué papel juega esta idea en el ejercicio del liderazgo?
Yo creo que la veracidad es la clave. Al ser auténtico permites que los demás te puedan leer; saben qué celebras y qué no toleras como líder. Gracias a eso, tienes una guía, certidumbre y paz para alcanzar los resultados. Personalmente, no es tan desgastante. Si eres tan auténtico como eres todos los días, fluyes naturalmente y te sientes muy bien.
Ser auténticos tiene un peso enorme en el liderazgo. Las posiciones directivas son extremadamente demandantes; no necesitas además no ser tú mismo, claro, en el marco de la ética, la integridad y la cultura de la empresa, pero siempre siendo tú. Eso es importante, y para las mujeres más. No es necesario cubrir un estereotipo, a medida que estés más apegada a tu propia esencia, esa veracidad te permitirá ser más sustentable y podrás disfrutar más el trabajo.
¿Qué consejo podría compartir con las y los estudiantes de Universidad Humanitas que comienzan a imaginar su trayectoria profesional?
Lo comentaba en la TEDTalk: siempre prepárense, siempre. Este es un mundo competitivo, te enfrentas a mucho talento y ahora a la IA, por eso, la preparación y la disciplina son esenciales , como también la ambición y la aspiración. Asimismo, no puede quedar fuera el entender y aprovechar la tecnología. Hay que tener esas herramientas, hay que estar equipados.
En lo personal me ha funcionado no sobre estresarme. Las circunstancias van saliendo conforme pasa el tiempo, pero tienen que estar preparados cuando las oportunidades lleguen. En la vida hay muchas coyunturas y puedes tomar una u otra, pero siempre te van a llevar a la misma dirección si tus valores y ambiciones están alineados. Finalmente, lo mismo que aplica para una empresa sirve para los estudiantes; hay tres factores de éxito. El primero es prepararse para poder dar los mejores resultados. El segundo: genera tu imagen, tu marca personal, a partir de las habilidades blandas (la comunicación asertiva, habilidades de presentación, de influencia), todas ellas se desarrollan en una universidad como Humanitas. El tercero, el network: arma tus redes de soporte y entiende que las personas que menos te imaginas, pueden jugar un rol importante para tu desarrollo. Finalmente, ten la confianza de levantar la mano, de acercarte a la gente, pero también sé pragmático y échate a andar con un propósito para ser más efectivo.
¡Muchas gracias!

[…] el liderazgo y el éxito es que cada uno sea feliz, pleno y satisfecho.








