por César Alfonso Luna Cuevas
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La teoría de los apegos de John Bowlby ofrece un marco para comprender cómo las experiencias afectivas tempranas influyen en la regulación emocional y en la percepción de seguridad en la vida adulta. Al mismo tiempo, plantea una misión terapéutica: crear espacios seguros, reparadores y colaborativos que acompañen los procesos de sanación y fortalezcan el desarrollo personal.

Seth, Jouer serré (Jugar con precaución), Musée en Herbe, París, 2023.
Un apego seguro favorece la expresión y el manejo de las emociones; uno inseguro, por el contrario, genera respuestas desreguladas frente al estrés.

Seth, Skipping School (Faltar a la escuela), Mannheim, Alemania, 2020. Fotografía de ©Alexander Akrziwanie.
La familia, como escenario inicial, y la psicoterapia, como espacio de reparación, permiten consolidar vínculos protectores y resilientes.

Seth, Eye to Eye (Ojo al ojo), 2022.
Los vínculos parentales son fundamentales en el desarrollo del ser humano, especialmente en la infancia. Al convivir con quienes lo rodean, el infante aprende formas de relación y de percepción de los otros, y así, esas primeras experiencias pueden facilitar o dificultar el desarrollo de la personalidad. Cuando predominan momentos de entendimiento y sintonía, el niño transita su niñez con mayor estabilidad emocional.
El modelo del apego² según Bowlby y Ainsworth
El modelo del apego de John Bowlby ofrece un marco integral para comprender cómo las primeras relaciones con cuidadores afectan la regulación emocional y la percepción de seguridad.¹ El apego se entiende como el vínculo emocional que garantiza protección y base segura para explorar el mundo.
Mary Ainsworth identificó cuatro patrones de apego:
- Seguro: confianza en la disponibilidad del cuidador.
- Ansioso-ambivalente: gran ansiedad ante la separación y dificultad para calmarse.
- Evitativo: aparente indiferencia que encubre ansiedad interna.
- Desorganizado: mezcla de miedo y confusión hacia el cuidador.
Estos patrones configuran no solo la manera de relacionarse, sino las bases de la regulación emocional. Un apego seguro favorece la expresión y el manejo de las emociones; uno inseguro, por el contrario, genera respuestas desreguladas frente al estrés.
El papel de la familia en el desarrollo de apegos seguros
La familia es el primer espacio para experimentar constancia y sensibilidad afectiva. Cuando los cuidadores responden de manera coherente, el niño internaliza representaciones positivas y logra consolidar una confianza básica³. Este proceso se amplía al entramado relacional con madre, padre, hermanos y otros cuidadores. Winnicott subraya la importancia de un “ambiente suficientemente bueno” que sostenga el desarrollo del verdadero self4.
En un hogar con comunicación afectiva, validación emocional y contención, el infante adquiere resiliencia y recursos de regulación. Por el contrario, un ambiente hostil o excesivamente permisivo afecta el desarrollo emocional, social y escolar.
Competencias parentales y apego seguro
Gómez y Muñoz proponen organizar la parentalidad en cuatro competencias:5
- Vinculares: sensibilidad, calidez y mentalización, manifestadas en conductas como caricias, sonrisas y escucha activa.
- Formativas: guía, enseñanza de hábitos y valores, disciplina basada en el buen trato.
- Protectoras: provisión de cuidados básicos que resguardan la integridad física, emocional y sexual.
- Reflexivas: capacidad de los padres para analizar sus prácticas, comprender estados mentales propios y del hijo, y favorecer vínculos afectivos seguros.
Estas competencias fortalecen la parentalidad positiva y sientan las bases para un apego saludable.
Psicoterapia y apego en la relación padres e hijos
La psicoterapia basada en la teoría del apego parte de que los modelos internos generados en la infancia influyen en los vínculos posteriores.6 Un terapeuta puede ofrecer al paciente una “base segura” para reorganizar experiencias y desarrollar patrones relacionales más adaptativos, por ejemplo:
- Tratamiento Basado en la Mentalización (MBT): centrado en la capacidad de atribuir estados mentales a sí mismo y a otros, favoreciendo la comprensión de las conductas y la regulación emocional.7
- Psicoterapia Centrada en la Transferencia (TFP): desarrollada por Otto Kernberg, trabaja con las relaciones de objeto internalizadas, buscando reorganizar estructuras psíquicas y mejorar la regulación afectiva.8
- Terapia Familiar e Interfamiliar (IFT): que entiende la psicopatología como síntoma de un sistema amplio. Inspirada en el modelo Open Dialogue, la IFT promueve grupos multifamiliares en los que se comparten experiencias y se construyen significados colectivos.9
La parentalidad y el apego constituyen ejes centrales en la vida psíquica. Un apego seguro brinda confianza básica y capacidad de explorar el mundo con seguridad; uno inseguro puede afectar la regulación emocional y las relaciones futuras. La familia, como escenario inicial, y la psicoterapia, como espacio de reparación, permiten consolidar vínculos protectores y resilientes. De este modo, comprender y promover la parentalidad positiva enriquece la vida del niño y fortalece la salud mental a lo largo del ciclo vital.

Seth, Petit-Thor, MAUSA Vauban, Neuf-Brisach, Francia, 2018.
Cesar Alfonso Luna Cuevas es licenciado en Psicología por la Universidad Insurgentes, maestro en Psicoterapia Psicoanalítica Individual y pasante del doctorado en Investigación Psicoanalítica por el IIPCS. En el ámbito académico, es docente en Universidad Humanitas, la Universidad del Valle de México y el IIPCS. Coautor de Diccionario práctico de psicoanálisis (2021) y Miradas psicoanalíticas a las teorías de la personalidad (2025). Actualmente ejerce la práctica privada con adolescentes y adultos.
- John Bowlby, Una base segura: aplicaciones clínicas de una teoría del apego (Barcelona: Paidós, 1989).
- Mary D. S. Ainsworth et al., Patterns of Attachment: A Psychological Study of the Strange Situation (Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum Associates, 1978).
- Mario Marrone, La teoría del apego: un enfoque actual (Madrid: Psimática, 2001).
- Donald W. Winnicott, Los procesos de maduración y el ambiente facilitador (Buenos Aires: Paidós, 1965)
- Elizabeth Gómez Muzzio y M. M. Muñoz Quinteros, Escala de parentalidad positiva (E2P) (Chile: Editorial América por la Infancia, 2014).
- Mónica Aguilar Sandí, “Intervenciones psicoterapéuticas basadas en la teoría del apego” en Revista Cúpula 33, no. 1 (2019): 33–53.
- Peter Fonagy, en José de Jesús González Núñez et al., Diccionario práctico de psicoanálisis (México: IIPCS, 2021).
- John F. Clarkin, Frank E. Yeomans y Otto F. Kernberg, Psychotherapy for Borderline Personality: Focusing on Object Relations (Washington, DC: American Psychiatric Publishing, 2006).
- Jaime Sempere y Carolina Fuenzalida, “Interfamily Therapy: Application of Dialogical Practices in the Multifamily Group” en Open Dialogue for Psychosis, eds. S. Arnkil y Jaakko Seikkula (Londres/Nueva York: Routledge, 2019), 405–416.








