MONA KUHN. RETRATO Y EMPATÍA EN VENECIA

Mona Kuhn, Crepúsculo de la serie Venecia, 2010. ©Mona Kuhn.

por Abigail Pasillas

EL TRABAJO DE LA RECONOCIDA FOTÓGRAFA BRASILEÑA MONA KUHN RECONFIGURA Y SENSIBILIZA LA ESTÉTICA DEL RETRATO AL PONER AL CENTRO DE SU PRÁCTICA LA EMPATÍA Y ESTABLECER RELACIONES CREATIVAS CON LOS SUJETOS QUE RETRATA.

Mona Kuhn, Acqua 2 de la serie Venecia, 2010. ©Mona Kuhn.

Mona Kuhn, Acqua 1 de la serie Venecia, 2010. ©Mona Kuhn.

En Venecia Mona dialoga con el “cuerpo del agua, organismo en movimiento” que marca la experiencia veneciana, como en la pieza Grand Canal. En Acqua 2, las olas en primer plano acarician el Palazzo, donde Richard Wagner estuvo antes de morir (1813-1883). En Acqua 1, las gotas mojan la lente y forman brillos que se fusionan con el fondo. Los cuerpos de mujeres y hombres que colaboran en el acto retratístico se observan relajados en las habitaciones del Palazzo, “como si vagaran en sus propios pensamientos”.

El lenguaje fotográfico de Kuhn se compone de ritmos pausados, claroscuros y atmósferas cargadas de complicidad; a través del foco selectivo en la relación entre la figura y el fondo —elementos centrales en la fotografía—, la artista devela y oculta sólo algunos aspectos en los retratos. “No se trata de mostrar todo”. En su obra subyacen reflexiones estéticas y fotográficas sobre el retrato, la representación y autorrepresentación de los sujetos que posan frente a su cámara —“siempre veo a través de la lente, no les veo directamente”. Estos cuerpos se mueven livianos y en confort consigo mismos y quien los retrata, algunas veces dentro de las habitaciones del Palazzo Vendramin Calergi, y otras veces, como cuerpos acuosos vitales y vigorosos como en los canales de Venecia. 

Kuhn rompe el antiguo contrato simbólico del acto fotográfico como dominación desde el momento en que conceptualiza a los sujetos y al proceso fotográfico desde la empatía y la colaboración.

El retrato se distingue de otros géneros artísticos por enfocarse en la representación de sujetos, ya sea de forma realista o figurativa, abstracta o simbólica. La identidad —individual, colectiva, nacional, de género, cultural o étnica—, su crítica, disolución o negación explícita se asocia con el retrato. Otro rasgo es la relación entre quien realiza el retrato y quien posa: relaciones de poder más o menos conscientes, asimétricas o equilibradas. Históricamente, el poder ha recaído en quien retrata sobre las o los modelos.

La obra fotográfica de Mona Kuhn se sitúa en las producciones visuales marcadas transversalmente por la relación artista-sujeto. A lo largo de su carrera, ha trabajado el género del retrato en numerosas series. Un componente central en su obra es el tratamiento del cuerpo desnudo. Como una de las artistas más relevantes de la escena contemporánea internacional, Kuhn (Sao Paulo, 1969) establece relaciones creativas con quienes posan para su obra, basándose en el respeto y el diálogo. Kuhn rompe el antiguo contrato simbólico del acto fotográfico como dominación desde el momento en que conceptualiza a los sujetos y al proceso fotográfico desde la empatía y la colaboración.

Kuhn ubica tres momentos en la construcción de la relación empática con los sujetos. Primero, trabaja con personas que se sabe que no son modelos. En un segundo momento, prepara las condiciones creativas y la atmósfera de confianza para la sesión. De origen alemán, Kuhn refiere que su interés por el desnudo artístico se origina en su infancia, con la “visión natural y sin complejos que sus abuelos le transmitieron respecto a sus propios cuerpos”. En un país frío, cuando el sol de verano bañaba el patio familiar, sus rayos se recibían sin complicaciones, como un signo de salud y confort. Además de esta relación primigenia con el cuerpo desnudo y la luz, Kuhn refiere que antes de las sesiones, suele “pasar tiempo conociendo a las personas”. Al final del día,no tiene que tratarse sólo de fotografiar”, sino de establecer una conexión empática entre artista/sujeto. “Hacer cosas simples, tomar té… ¿cómo trasladar estas emociones a una fotografía?” Además, nunca pide firmar acuerdos de usos de imagen con los sujetos. Kuhn rompe con la tradicional relación de poder del fotógrafo sobre el modelo y radicaliza “el poder de decisión del retratado”. Elige sus fotos favoritas, ellos también, y les obsequia copias en agradecimiento. En un tercer momento, Kuhn se sitúa en el lugar donde realizará los retratos; para Venecia (2010), eligió el Palazzo Vendramin Calergi. Los sujetos escogen las habitaciones y marcan el ritmo. “Leo su lenguaje corporal; hago pocas tomas… clicktake a momenttalkclick”.

Mona Kuhn, Alma de la serie Venecia, 2010. ©Mona Kuhn.

Los sujetos escogen las habitaciones y marcan el ritmo. 

Mona Kuhn, Donella de la serie Venecia, 2010. ©Mona Kuhn.

Mona Kuhn, Giovanotto de la serie Venecia, 2010. ©Mona Kuhn.

Abigail Pasillas es Doctora en historia del arte por la UNAM. Actualmente es Coordinadora de Acervos en el Centro de la Imagen y profesora de Historia de la fotografía y curaduría en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

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