por Raquel Pérez de León
imágenes de Tina Sturzenegger
Comer es una experiencia emocional, social y cultural, además de nutricional. Así, incorporar la templanza a la hora de alimentarnos nos ayudará a comprender nuestros antojos para tomar decisiones que favorezcan el bienestar sin convertir la comida en fuente de culpa.
Los alimentos nos nutren pero no solo físicamente, también se relacionan con cuestiones culturales, emocionales y de celebración. La templanza no consiste en prohibir antojos, sino en aprender a responder ante ellos con libertad, equilibrio y de manera consciente.
Es normal tener antojos
Tanto de cosas saludables, como de otras que no lo son. No aparecen por una sola causa ni dependen únicamente del hambre, sino que se relacionan con el entorno, los hábitos y el momento que estamos viviendo:
Ser templado significa poder disfrutar de algo dulce sin sentir que perdemos el control, y sin convertirlo más tarde en motivo de culpa o castigo.

Tina Sturzenegger, Attack Is the Best Means of Defense (Atacar es la mejor forma de defenderse), Zurich, Suiza, 2023. Cortesía de la artista.
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Tipo de antojo |
Ejemplos |
¿Qué puede influir? |
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Dulce |
Chocolate, dulces, galletas, pastelitos, pan dulce, helados |
Cansancio, estrés, costumbre de comer algo dulce después de comer, el clima frío o lluvioso, llevar muchas horas sin comer. |
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Salado |
Papas, palomitas, cacahuates, pretzels |
Hambre, estrés, estar viendo la televisión, convivencia, deseo de alimentos crujientes. |
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Grasoso |
Pizza, hamburguesas, quesadillas, sopes, alimentos fritos |
Mucha hambre, búsqueda de saciedad, cansancio, alimentos reconfortantes. |
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Crujiente |
Tostadas, papitas, cacahuates, palomitas, chicharrones |
Aburrimiento, estrés, costumbre de comer mientras se trabaja. |
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Ligero |
Ensalada, pepinos y jícamas, agua de limón |
Calor, sed, sensación de pesadez. |
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Harinas y alimentos altos |
Pan, pasta, arroz, tortilla |
Hambre, cansancio, actividad física, restricción previa de hidratos de carbono. |
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Picante |
Salsas, botanas, chiles, alimentos muy condimentados |
Costumbre, convivencia, asociación con otros platillos. |
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Comida casera o tradicional |
Guisados, tamales, sopa, arroz |
Nostalgia, celebraciones, recuerdos, necesidad de consuelo. |
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Algo en específico |
“Antojo de un chocolate, o un café” |
Publicidad, exposición directa al alimento, olor, recuerdo o prohibición frecuente. |
Un antojo no habla de fuerza de voluntad, sino que refleja nuestras necesidades. Comprender lo que hay detrás de él nos permite elegir mejor, en lugar de reaccionar de manera “automática”.
La templanza no es restricción extrema
Cuando buscamos llevar una alimentación más saludable, es importante mantener cierta flexibilidad: enfocarnos en adquirir buenos hábitos y poder darnos permisos de vez en cuando, así aprenderemos a comer de todo en los momentos y cantidades adecuadas.
Pero, ¿qué pasa si nos prohíben un alimento por completo? Se vuelve todavía más deseable y, si por algo llegamos a comerlo, nos podemos sentir culpables y con necesidad de compensarlo al día siguiente. Se convierte en un círculo vicioso.
Estrategias para identificar la credibilidad en nutrición
La templanza suele confundirse con abstinencia y control rígido, pero es todo lo contrario. Ser templado significa poder disfrutar de algo dulce sin sentir que perdemos el control, y sin convertirlo más tarde en motivo de culpa o castigo.
¿Cómo lograrlo?
- Hacer una pausa antes de decidir
Antes de ir directo a la alacena, pregúntate: ¿tengo hambre de verdad? ¿Qué alimento estoy deseando? ¿Cómo me siento y cómo me gustaría sentirme después de comer? ¿Necesito comer, o descansar, platicar con alguien, hacer una pausa?
- Si decides comer el antojo, disfrútalo de verdad
Si te lo comes con culpa, la experiencia se vive con tanta ansiedad que ni siquiera lo disfrutas:
- Siéntate, con calma, no lo hagas a escondidas.
- Observa el color, la textura y la satisfacción de comerlo.
- Elige una porción que te permita disfrutar.
- Deja de comer cuando ese placer disminuya.
Comer por placer o por una emoción tampoco es incorrecto, y no debemos juzgarnos por haberlo hecho. Disfrutar de algo que nos gusta en un día difícil, o celebrar un cumpleaños con un pastel, es parte de la vida diaria. El problema viene cuando la comida se vuelve el único remedio para manejar emociones.
Recordemos que no se trata de comer siempre “perfecto”, sino de construir una relación sana con la comida: dándole prioridad a la nutrición y a la salud, pero dejando espacio para el placer y la flexibilidad.

Tina Sturzenegger, Room Service (Servicio a la habitación), Zurich, Suiza, 2024. Cortesía de la artista.

Tina Sturzenegger, Tame Enough To Be Handled (Lo suficientemente manso como para ser manejado), Zurich, Suiza, 2025. Cortesía de la artista.
La templanza no consiste en prohibir antojos, sino en aprender a responder ante ellos con libertad, equilibrio y de manera consciente.

Tina Sturzenegger, My Chest Is Your Pillow (Mi pecho es tu almohada), Zurich, Suiza, 2024. Cortesía de la artista.
Raquel Pérez de León García es una nutrióloga apasionada del ejercicio y ultramaratonista. Egresada de la Escuela de Dietética y Nutrición del ISSSTE, es maestra en Nutrición Deportiva por la Universidad del Valle de México y la Escuela de Estudios Universitarios Real Madrid. Twitter @raq_nutriologa | Instagram @nutriologaraq
Tina Sturzenegger es una artista suiza cuya práctica explora la relación entre el ser humano, la naturaleza y la experiencia cotidiana mediante composiciones fotográficas lúdicas y cuidadosamente construidas. Su obra puede leerse como una exploración de las dimensiones emocionales y simbólicas de la comida, sugiriendo que el acto de comer está entrelazado con la memoria, el deseo, el placer y la contradicción. Por medio del humor y asociaciones visuales inesperadas, sus imágenes invitan a una reflexión más matizada sobre los significados que atribuimos a aquello que consumimos. www.tinasturzenegger.com |
www.saatchiart.com/en-ch/sturzenegger | Instagram @tinasturzenegger