Omar Barquet. Oráculos

Oráculos de piedra, oráculos de datos: lecciones de veracidad desde la antigüedad griega

por Alain Alvarez Vega
imágenes de Omar Barquet

En el mundo clásico, la verdad de los oráculos no se ofrecía como una certeza cerrada, sino como un mensaje interpretable. Esa ambigüedad, que exigía prudencia y reflexión, dialoga con nuestro presente, que busca fijar el sentido de verdad y neutralizar las preguntas en lugar de habitarlas críticamente.

El método de Creso y la búsqueda de la verdad

“Si atacas a los persas, destruirás un gran imperio”. Esta fue la respuesta que, hacia el siglo VI a. C., dio el oráculo de Delfos a Creso, último rey de Lidia, en los albores de la guerra contra los persas, entonces liderados por Ciro el Grande.

La confianza en el oráculo no era un rasgo de gobernantes ingenuos ni improvisados; constituía una forma institucionalizada de la verdad. Heródoto cuenta en sus Historias que Creso era un estudioso de ellos y desarrolló incluso un procedimiento para verificar su fiabilidad: una suerte de método científico de lo esotérico. 

Su método era simple. Enviaba mensajeros a distintos santuarios del mundo griego y les ordenaba formular la misma pregunta en una fecha precisa: qué estaría haciendo el rey, en un momento y lugar determinados. Cuando los emisarios regresaban, comparaba las respuestas recibidas con los hechos y evaluaba cuáles coincidían con la situación real. De ese modo, establecía qué oráculos merecían mayor confianza y a cuáles habría de consultar en temas de importancia.

A partir de este método, Creso identificó un par de oráculos como los más confiables, entre ellos el de Delfos, y decidió consultarlos para saber cuál sería el resultado de una futura guerra contra los persas. La respuesta, como sabemos, pronosticaba la caída de un imperio. Animado por la predicción, preparó con esmero sus tropas, selló alianzas con egipcios y espartanos, y marchó a la guerra contra Ciro y su ejército.

La caída de un imperio y la ambigüedad del mensaje

La predicción, nos cuenta Heródoto, se cumplió. Un imperio cayó: el de Creso. Los refuerzos espartanos y egipcios tardaron en llegar; sus tropas resultaron insuficientes para repeler el empuje del ejército persa y sus camellos de guerra, y batalla tras batalla, el imperio lidio y su último rey fueron derrotados y apresados.

La moraleja suele reducir a Creso a la imagen de un gobernante engañado: bien por su propia codicia de poder y gloria, bien por la ambigüedad calculada del oráculo. Sin embargo, la enseñanza es mucho más compleja, ya que parece radicar en cómo entendemos la verdad y cómo atribuimos la condición de veracidad a nuestras ideas. Es decir, parece ser que lo veraz no es un estado absoluto, porque la verdad, de cierta forma, es siempre incompleta: no por deficiencia, sino porque es compartida, socializada y, por lo mismo, mediada por la interpretación de quienes la comunican o la aceptan.

La confianza en el oráculo no era un rasgo de gobernantes ingenuos ni improvisados; constituía una forma institucionalizada de la verdad. 

De los oráculos de piedra a los algoritmos de datos

Algo de esa compulsión persiste hoy, aunque nuestros oráculos hayan cambiado de forma. Ya no consultamos a Apolo, sino a los datos, a las proyecciones, a los algoritmos. Buscamos en ellos una verdad que oriente nuestras decisiones. En estos lenguajes, la verdad aparece también como completa, cerrada, perfecta, y nuestra época parece tolerar cada vez menos la ambigüedad. Tendemos a reducir la veracidad a aquello que se alinea con nuestras expectativas. Reproducimos las ideas y las amplificamos según una cierta escala de valores que mira hacia adentro y no hacia fuera. Llamamos veraz a lo que encaja con nuestros marcos previos y verdadero a lo que los confirma. De ese modo, la verdad deja de ser un espacio de búsqueda común para volverse una certeza enclaustrada en las voluntades individuales.

En este sentido, la historia de Creso no solo ilustra los riesgos de confiar en oráculos ambiguos, sino que funciona como un espejo de nuestras propias formas de creer. Cambian los soportes, de la piedra al dato, pero persiste la tentación de convertir la interpretación en certeza y la probabilidad en destino. Tal vez la lección más vigente no sea desconfiar de toda predicción, sino recordar que ninguna mediación de la verdad está exenta de contexto, interés o lectura. Asumirlo no debilita el conocimiento: lo humaniza. Nos obliga a deliberar, a contrastar, a escuchar otras voces antes de actuar. Así, entre la prudencia y la apertura, la verdad deja de ser un dictamen inapelable y vuelve a ser lo que siempre fue en su mejor forma: un ejercicio compartido de búsqueda.

Omar Barquet. Oráculos

Omar Barquet, Segundo oráculo / Ancestros (El Eslabón Perdido), 2024. Cortesía del artista.

Omar Barquet. Oráculos

Omar Barquet, Tercera visión / La tormenta de ojos (para Licofrón), 2024. Cortesía del artista.

[…] parece ser que lo veraz no es un estado absoluto, porque la verdad, de cierta forma, es siempre incompleta: no por deficiencia, sino porque es compartida, socializada y […] mediada por la interpretación […].

Omar Barquet. Oráculos

Omar Barquet, Primer oráculo / Intervención divina (para P. Della Francesca), 2024. Cortesía del artista. 

Alain Daniel Alvarez Vega (Jojutla, 1989) es doctor (des.) en Literatura Comparada. Investiga las intersecciones entre literatura, política y epistemología.

Omar Barquet es un artista mexicano cuya práctica explora las posibilidades del dibujo, la instalación, el sonido y la experimentación material. En los collages que aquí se presentan, Barquet ofrece una exploración lírica del tiempo, yuxtaponiendo símbolos antiguos con imágenes contemporáneas. Inspirados en la figura de la sibila, estos oráculos sugieren la idea de una verdad fragmentaria, que no se impone sino que exige interpretación y tiempo, invitando a habitar la incertidumbre. Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas, como la Colección Jumex y la Colección FEMSA. Actualmente, su trabajo es representado por ZO Contemporary, Arróniz Gallery y Yancey Richardson Gallery. www.omarbarquet.com | Instagram @omarbarquet

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