por Mauricio Reyes Castillo
imágenes de Entangled Others
El arte robótico desplaza la inteligencia artificial del ámbito invisible de los algoritmos hacia una presencia física que interactúa con el público. Mediante la corporeidad, el movimiento y la interacción, estas prácticas artísticas exploran cómo se construye culturalmente la percepción de inteligencia y credibilidad en las máquinas.
El arte expresado por medio de la robótica traslada a la inteligencia artificial del plano inmaterial hacia la experiencia física. Mientras el discurso sobre la IA ocurre en sistemas invisibles (algoritmos y redes neuronales), el robot se convierte en cuerpo y comportamiento en el espacio compartido con el público. Esta materialización transforma a la tecnología en un agente que participa en un escenario social.
Los pilares de la credibilidad tecnológica
Percepción y escenificación de comportamientos
Actualmente, los sistemas inteligentes no dependen únicamente de su capacidad técnica, sino también de cómo son interpretados a través de la interacción. Las propuestas artísticas intervienen en la percepción al escenificar comportamientos que el público interpreta como intencionales, autónomos o sensibles. Lo creíble surge en la relación entre la máquina y quienes interactúan con ella.
Corporeidad, movimiento e interacción Tres elementos resultan fundamentales en este proceso:
La corporeidad: Hace visible la inteligencia situándose en un elemento físico que ocupa el espacio entre las personas.
El movimiento: Genera una dimensión temporal y expresiva donde los gestos, pausas y ritmos sugieren intención.
La interacción: Facilita que el comportamiento de la máquina responda, se adapte o anticipe la presencia humana.
La inteligencia percibida por el espectador emerge como un conjunto de significados presupuestos más que como una propiedad exclusivamente computacional.
El robot como dispositivo escénico y experimental
Diferencias con la robótica industrial
A diferencia de los robots operativos o de servicio, el dispositivo artístico está diseñado para evocar interpretaciones y experiencias. Sus acciones se sitúan en un territorio ambiguo entre lo mecánico y lo social, propiciando que los espectadores proyecten expectativas, emociones o narrativas sobre la máquina. De este modo, se atenúa su condición tecnológica pura.
Interacción humano-robot en entornos reales
El arte también funciona como un espacio experimental para analizar la interacción humano-robot. El público deja de ser pasivo y participa activamente en la retroalimentación. La máquina responde a estímulos, presencia o movimiento, ensayando modos de convivencia y modulando comportamientos que posteriormente pueden trasladarse a contextos sociales normalizados.
Conclusión: Nuevas formas de convivencia con la IA
Este tipo de expresión artística no se limita a ilustrar los avances tecnológicos, sino que ensaya formas futuras de convivencia. Al hacer visible la interacción entre humanos y máquinas, se dota de sentido social a conceptos como agencia y autonomía. En este proceso, se configuran alternativas viables para que la tecnología emergente se integre con naturalidad en la vida cotidiana.

Todas las imágenes: Entangled Others, Liquid Strata: Argomorphs (Estratos líquidos: argomorfos), 2025. Imágenes de la exposición Synthetic Natures presentada en el Chanel Nexus Hall de Tokio, Japón.
Al hacer visible la interacción entre humanos y máquinas, se da sentido a conceptos como agencia, autonomía o inteligencia en sistemas artificiales.
Referencias
Jensen, B., Tomatis, N., Mayor, L., Drygajlo, A., y Siegwart, R. “Robots meet humans-interaction in public spaces” en IEEE Transactions on Industrial Electronics (2005) 52(6). Consultado el 19 de marzo de 2026. https://tinyurl.com/5yhj9s92.
Martin, Nadia. “Cuerpos robóticos, ‘más acá’ de las herencias humanistas. Reflexiones situadas en nuestro arte tecnológico contemporáneo” en Ñawi: arte diseño comunicación (2021) 5(2). Consultado el 19 de marzo de 2026. https://tinyurl.com/359hw4c5.
Pradier, Adrián. “Arte, estética y robots: para una filosofía de la interacción” en Humanidades (2021) (10). Consultado el 19 de marzo de 2026. https://doi.org/10.25185/10.7.
El arte robótico interviene en la percepción al momento de escenificar comportamientos que el público interpreta como intencionales, autónomos o sensibles.


Mauricio Reyes Castillo es diseñador industrial egresado del Centro de Investigaciones de Diseño Industrial de la UNAM, donde también obtuvo la maestría en Diseño Industrial. Es doctor en Ciencias de la Computación por la UNAM, Investigador Nacional (SNII) y responsable del Laboratorio de Tecnologías Emergentes del CIDI. Forma parte del Grupo Golem del IIMAS-UNAM y participa en el desarrollo de robots de servicio y en competencias internacionales como RoboCup@Home. Su trabajo integra diseño, robótica, interacción humano–robot y manufactura digital. En 2026 obtuvo la Beca Erasmus Teaching Mobility como profesor invitado en la Academia de Bellas Artes de Gdańsk, Polonia.







