Diez hábitos para cuidar el cerebro y el bienestar mental

por Andrés Saldaña

Cuidar el cerebro también implica comprender cómo funciona. Estas diez claves parten primero de entender algunos mecanismos básicos del cerebro y luego proponen hábitos cotidianos que, con base en la evidencia científica, pueden favorecer el BIENESTAR MENTAL Y EMOCIONAL.

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Comprender cómo responde el cerebro a los estímulos. El cerebro humano funciona como un sistema de procesamiento de información que recibe, mediante los sentidos, estímulos constantes del entorno. Distintas áreas cerebrales interpretan dichos estímulos y generan respuestas fisiológicas y conductuales que nos permiten interactuar y adaptarnos al entorno.

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Fortalecer los vínculos afectivos. El contacto afectivo con otras personas, como abrazar a los seres queridos, puede favorecer la liberación de oxitocina, una hormona asociada con el apego, la confianza y la sensación de bienestar. Las relaciones sociales positivas son un componente fundamental de la salud mental.

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Incorporar el movimiento y la expresión corporal. El baile y otras actividades que combinan movimiento, coordinación y disfrute pueden tener efectos positivos en el bienestar emocional, ya que activan circuitos cerebrales asociados con el placer, la motivación y la interacción social.

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Estimular el cerebro a través de la actividad cognitiva. Actividades como la lectura o el aprendizaje continuo estimulan distintos circuitos cerebrales y contribuyen a mantener la plasticidad neuronal, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse, reorganizarse y formar nuevas conexiones.

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Practicar actividades que estimulen la atención consciente. Prácticas como la meditación ayudan a entrenar la atención y a favorecer la regulación emocional. La evidencia científica muestra que estas actividades pueden contribuir a disminuir los niveles de cortisol y a mejorar la capacidad de concentración.

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Ser conscientes del impacto de los estímulos cotidianos. La exposición a determinados estímulos puede influir en la liberación de neurotransmisores y hormonas que regulan estados emocionales, cognitivos y conductuales. Por ello, el tipo de experiencias que incorporamos a nuestra vida diaria tiene efectos directos en nuestro bienestar mental.

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Mantener hábitos que favorezcan el equilibrio neuroquímico. Entre los neurotransmisores más estudiados se encuentran la dopamina, relacionada con los circuitos de recompensa, motivación y aprendizaje, y la serotonina, asociada con la regulación del estado de ánimo y el bienestar emocional. Los hábitos diarios influyen en la forma en que estos sistemas se regulan.

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Reconocer los efectos del estrés en el organismo. El cortisol es una hormona liberada como parte de la respuesta fisiológica al estrés. Cuando los estímulos estresantes se acumulan durante largos periodos, pueden provocar niveles elevados de cortisol que afectan procesos como la atención, el aprendizaje, la memoria y la regulación emocional.

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Reducir la exposición prolongada al estrés. El estrés crónico no solo impacta en el funcionamiento cerebral, sino también en la salud cardiovascular y en el equilibrio general del organismo. Identificar y disminuir las fuentes de estrés sostenido es un paso importante para proteger la salud mental y la física.

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Incorporar actividad física moderada. Diversas investigaciones en neurociencia sugieren la incorporación de actividad física regular, como caminatas de intensidad moderada durante 45 minutos. Este tipo de ejercicio contribuye al funcionamiento cardiovascular y favorece procesos de regulación neuroendocrina asociados con la reducción del estrés.

Andrés Saldaña R. obtuvo un PhD en neurociencias con la mención cum laude, en la Universidad de Salamanca. Logró fusionar un protocolo en retroalimentación cerebral (NFB Neurofeedback) para evaluar procesos atencionales objetivamente en prácticas subjetivas como la meditación en los grandes monasterios budista en India. Instagram @andressaldanar