una reflexión sobre la superficie, el volumen y la tensión del cuerpo

La prisión de los músculos: entendiendo la vigorexia

por Cynthia Deisy Gaytan Martínez
imágenes de Nona Inescu

La dismorfia muscular se manifiesta como una preocupación obsesiva por la hipertrofia y una distorsión en la percepción del propio cuerpo. Más allá de la búsqueda estética, este trastorno, vinculado a dinámicas compulsivas, alteraciones neurobiológicas y exigencias sociales, pone en evidencia una relación conflictiva con la identidad y el autocontrol, que exige replantear el sentido del ejercicio y del bienestar.

La dismorfia muscular o vigorexia es un trastorno obsesivo-compulsivo centrado en la búsqueda patológica de musculatura e hipertrofia que en muchos casos funciona como una compensación por una baja autoestima e inseguridad profunda. El paciente siente que su valor personal depende solo de su músculo; cualquier pérdida física mínima se vive como un fracaso catastrófico. El ejercicio genera un alivio temporal, pero la insatisfacción crónica con un "yo ideal" inalcanzable obliga a seguir entrenando en exceso. Está muy ligada al perfeccionismo y a menudo tiene antecedentes de acoso infantil. 

Sustento psiquiátrico y neurobiológico de la dismorfia muscular

Desde la psiquiatría clínica, la vigorexia se aborda como una patología del espectro obsesivo y del control de los impulsos. Al igual que en el TOC, se han observado niveles bajos de serotonina en pacientes con DM, lo que explica la persistencia de las ideas intrusivas sobre el tamaño corporal y la compulsión por el ejercicio.

Asimismo, existe una anomalía en el procesamiento visual de la propia imagen, conocida como distorsión perceptiva. El lóbulo parietal, encargado de la integración sensorial y del esquema corporal, presenta una actividad alterada.

Los pilares de la transformación: del control a la libertad

Superar la vigorexia o prevenir su aparición requiere un cambio de enfoque. La meta no es dejar de entrenar, sino reconciliarse con el propósito del ejercicio. El ejercicio debe ser una celebración de lo que tu cuerpo puede hacer, no un castigo. Cuando entrenamos para tener un corazón fuerte, huesos densos y una mente ágil, el físico deja de ser una carga psicológica.

La verdadera disciplina no es ir al gimnasio cuando estás lesionado o agotado; es saber escuchar al cuerpo y permitirse el descanso. Un cuerpo que descansa es un cuerpo que crece y se regenera. Es liberador dejar de ver la comida como una tabla de macros y empezar a verla como combustible y placer social. La comida nos conecta con los demás y esa conexión es vital para la salud emocional.

Una visión inspiradora: recuperando la identidad

Lo más valioso de este proceso de entendimiento es que nos invita a mirar más allá de la superficie. Somos mucho más que la suma de nuestros grupos musculares. Una persona que supera la obsesión por el físico descubre talentos, pasatiempos y conexiones humanas que antes permanecían ocultos bajo capas de entrenamiento extenuante.

El mensaje es claro: tú no eres un bíceps, ni un porcentaje de grasa corporal. Eres una capacidad de amar, creatividad, inteligencia y resiliencia. Al soltar las cadenas de la perfección estética, se gana la libertad de habitar el cuerpo con gratitud.

El reencuadre cognitivo ante la obsesión por el físico

La vigorexia se alimenta de un diálogo interno severo. La estrategia aquí es el reencuadre cognitivo: en lugar de mirar tus músculos por cómo lucen, agradéceles por lo que hacen. Cambia el "estaré bien cuando tenga X porcentaje de grasa" por "estoy orgulloso de la disciplina que mostré hoy al descansar cuando mi cuerpo lo necesitaba".

El contenido de "fitness extremo" en redes sociales a menudo muestra estándares irreales, retocados u obtenidos con sustancias. Deja de seguir cuentas que te hagan sentir insuficiente o que promuevan la idea de que el valor personal depende del físico. Busca referentes que aborden salud integral, movilidad y bienestar mental, no solo la hipertrofia.

La vigorexia es la prisión cuyas paredes están hechas de músculos. El individuo se encierra en una armadura biológica para proteger una identidad que percibe como vulnerable. Entender que la solución no reside en el gimnasio, sino en la psique, es el primer paso para sanar el estilo de vida y recuperar su libertad funcional. La verdadera fuerza no se mide por cuánto peso puedes levantar, sino por la capacidad de soltar aquello que te hace daño para abrazar una vida en equilibrio. 

Un cuerpo que descansa es un cuerpo que crece y se regenera.

una reflexión sobre la superficie, el volumen y la tensión del cuerpo

Nona Inescu, Dense, hard muscle (Músculo denso y duro), 2019. Cortesía de la artista.

El ejercicio debe ser una celebración de lo que tu cuerpo puede hacer, no un castigo.

una reflexión sobre la superficie, el volumen y la tensión del cuerpo

Nona Inescu, Untitled, (Sin título), 2018. Cortesía de la artista.

una reflexión sobre la superficie, el volumen y la tensión del cuerpo

Nona Inescu, Shell [Head] (Caparazón [Cabeza]), 2024. Cortesía de la artista y Catinca Tabacaru Gallery.

una reflexión sobre la superficie, el volumen y la tensión del cuerpo

Nona Inescu, Soft, big muscle [after Birgit Jürgenssen] (Músculo grande y suave [homenaje a Birgit Jürgenssen]), 2019. Cortesía de la artista.

Cynthia Deisy Gaytan Martínez es licenciada en Psicología y maestra en Docencia. Ha sido docente por más de ocho años en materias de Psicología. Actualmente imparte clases en Universidad Humanitas Presa Madín.

Nona Inescu es una artista rumana que vive y trabaja entre Atenas y Bucarest. Su práctica interdisciplinaria explora la relación entre el cuerpo humano y su entorno desde una perspectiva poshumana. Al abordar nociones como el tiempo geológico y la interdependencia, su obra sitúa al cuerpo dentro de un continuo orgánico y tecnobiológico. En este sentido, su trabajo podría interpretarse como una reflexión sobre la superficie, el volumen y la tensión del cuerpo, no como expresiones fijas de fuerza, sino como espacios de intensidad física y psicológica, abriendo un campo para pensar cómo el esfuerzo se experimenta de manera subjetiva y se ve moldeado tanto por presiones internas como sociales. www.nonainescu.com | Instagram @nonainescu

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