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LOS MECANISMOS PSICOLÓGICOS Y NEURONALES QUE DETONAN LA CURIOSIDAD

por Guillermo Cárdenas Guzmán
imágenes de EMXW

Estudios científicos demuestran que nuestra curiosidad está relacionada con impulsos fisiológicos como el hambre y la sed, lo que podría explicarse con la lógica de estímulo-recompensa.

Con tal de satisfacer su curiosidad —aunque sólo sea trivial, sin aparente valor práctico— las personas pueden apostar en juegos tipo lotería sin importar los riesgos. En el plano fisiológico, la sensación de curiosidad comparte los mecanismos neuronales relacionados con estímulos como el hambre o la sed.

Así lo señalan las conclusiones de un grupo de expertos liderados por Johnny King L. Lau, de la Facultad de Psicología y Ciencias Clínicas del Lenguaje en la Universidad de Reading (Reino Unido). Los investigadores aplicaron a un grupo de voluntarios una serie de experimentos de comportamiento, así como técnicas de neuroimagen para desentrañar los mecanismos psicológicos y neurológicos que subyacen a la sensación de curiosidad.

“Demostramos que la aceptación de juegos o desafíos se asoció a una mayor actividad cerebral en las áreas del estriado ventral cuando la curiosidad fue detonada, misma que se extendió al estriado dorsal cuando los participantes tomaron la decisión [de apostar]”, escriben en su reporte publicado en la revista Nature Human Behaviour.

En décadas recientes numerosos estudios han concluido que, tal como sucede con otros estímulos externos, el impulso exploratorio puede ser concebido como parte de un proceso de adquisición de conocimiento o búsqueda de información mediante el aprendizaje basado en la recompensa. La adquisición de conocimiento motivada por la curiosidad individual funcionaría así como una recompensa “inherente”, posiblemente debido a su potencial para anticipar situaciones y a su utilidad práctica para reducir la incertidumbre.

Otras investigaciones recientes han identificado dos áreas del cerebro (ambas localizadas en el núcleo o cuerpo estriado, una parte de los ganglios basales) involucradas en el procesamiento de los estímulos que funcionan como recompensa: el estriado ventral (sobre todo el núcleo accumbens), así como el estriado dorsal (principalmente el núcleo caudal).

Con base en esto, se convocó a un grupo de 32 participantes para la fase conductual del experimento, así como a 61 en la fase de neuroimagen, divididos en dos grupos. En cada caso los participantes vieron el video de un mago practicando un truco o la imagen de un alimento. Luego evaluaron el nivel de curiosidad que les despertaba uno y otro. También se les presentó una rueda de la fortuna en la que podían visualizar las probabilidades que tenían de ganar o perder. Los voluntarios debían decidir si querían entrar al juego o rechazarlo. Se les advirtió que en caso de ganar podrían conocer el secreto detrás del truco mágico o bien obtener el platillo deseado. Pero si perdían el reto, podrían recibir un electroshock al concluir el experimento.

“A pesar de usar diferentes materiales para evocar la curiosidad, observamos más similitudes que diferencias en los dos experimentos efectuados con resonancia magnética funcional”. Según los científicos, estos hallazgos dan evidencia sólida para respaldar la idea de que, independientemente del tipo de incentivo, el proceso de toma de decisiones puede ser descrito usando el marco común de estímulo-recompensa.

Todas las imágenes: EMXW / Edwige Massart y Xavier Wynn, Heads (Cabezas), 2012-2023.

MENTE CURIOSA FAVORECE LA SALUD Y ESTIMULA EL APRENDIZAJE

Recientemente, los científicos han descubierto que cultivar una actitud inquisitiva y un gusto por el saber puede ayudar a la salud, fortalecer el aprendizaje, mejorar la memoria e incluso mantener el bienestar psicológico de una persona.

La curiosidad no se limita a los juegos infantiles o a la investigación científica: psicólogos, neurocientíficos y otros expertos en salud mental han encontrado que este rasgo nos motiva a conocer el mundo y resulta esencial para mantener el bienestar y estimular el aprendizaje.

Así lo señalan las investigadoras Raquel Tatar, Tammi Kral y Caitlin Iverson Roa, del Centro para Mentes Saludables de la Universidad de Wisconsin-Madison en un artículo publicado en Psychology Today. Afirman que “la curiosidad está asociada con el bienestar psicológico, la felicidad subjetiva, el sentido de significado en la vida, bajas tasas de depresión, así como menos emociones negativas”.

Aunado a esto, las expertas consideran que, más que una cualidad innata con la que aparentemente nacen muchas personas inquietas, la curiosidad es una habilidad que puede aprenderse y, sobre todo, cultivarse con el apoyo de herramientas como la meditación:

Los investigadores están poniendo especial atención al papel que desempeña la curiosidad en el cambio de comportamiento, especialmente a través de intervenciones basadas en la técnica de atención plena. Cuando experimentamos tensión o desacuerdo con otra persona, puede ayudar a resolver el conflicto y a reducir los prejuicios el hecho de preguntarse cómo las propias experiencias (personales) pueden estar dando forma a los pensamientos y acciones.

De acuerdo con el artículo, otras evidencias indican que la curiosidad puede mejorar el aprendizaje y la memoria al activar las regiones cerebrales involucradas en la anticipación de recompensas. “Esto es cierto: experimentar curiosidad genera una sensación tan placentera como un cálido abrazo, lo que conlleva mayores posibilidades de desarrollar el hábito de cultivarla”.

En otro estudio, un equipo de expertos del Departamento de Neurociencia de la Decisión y Nutrición en el Instituto Alemán de Nutrición en Potsdam encontró que la curiosidad, además de predecir el bienestar, resulta esencial para mantener el equilibrio psicológico en situaciones de confinamiento y soledad como las que experimentamos en la pandemia.

Tras aplicar cuestionarios a 183 participantes con apoyo de una app, el equipo de científicos liderado por Annabel Losecaat Vermeer encontró que tuvieron una mayor motivación para buscar información positiva cuando se ocupaban más de sí mismos:

Tanto la curiosidad como la búsqueda de información predijeron el más elevado bienestar, mediado por la soledad. La curiosidad también fue un predictor de bienestar y excitación durante los días siguientes.  

EMXW es un dúo creativo formado por Edwige Massart y Xavier Wynn, que además están casados. Comenzaron EMXW en 2012 con la intención de combinar intereses, habilidades y explorar el arte y la vida a través de experiencias compartidas. Edwige es originaria de Francia, se formó como artista decorativa en Bélgica y actualmente trabaja como artista, fotógrafa y facilitadora de arte con personas con discapacidades en Chicago. Xavier nació en Estados Unidos, estudió Diseño Gráfico en la Universidad de Notre Dame y es artista, ilustrador, diseñador gráfico, director creativo y experto en experiencia de usuario. www.emnxw.com | Instagram @EMnXW

Guillermo Cárdenas Guzmán es periodista especializado en temas de ciencia, tecnología y salud. Ha trabajado en diversos medios de comunicación en México como Reforma y El Universal. Fue becario latinoamericano de la American Association for the Advancement of Science en 2009.

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