VOLTEAR A VER

Todas las imágenes: Liu Jianhua, Collected Letters (Letras coleccionadas), 2015. Instalación presentada en el Asian Art Museum de San Francisco. Cortesía del Asian Art Museum.

por Elisa Navarro Chinchilla

PARA DESARROLLAR PROCESOS EDUCATIVOS QUE INCIDAN VERDADERAMENTE EN NUESTRA VIDA, HAY QUE PENSAR EN DINÁMICAS DE APRENDIZAJE QUE TRASCIENDAN LAS AULAS, FOMENTAR UNA RELACIÓN ENTRE LA ESCUELA Y EL ENTORNO
Y PENSAR LA ENSEÑANZA COMO UN ORGANISMO VIVO.

Imagina una escuela… Ahora piensa qué conforma a esa escuela… paredes, alumnos, maestros… Si ya la estás viendo, ¿cómo son las entradas a esa escuela, son varias o hay una sola puerta de acceso? ¿La escuela está claramente delimitada de su entorno o es permeable y todos, comunidad escolar o vecinos, pueden entrar y salir? 

Es muy probable que coincidamos en las respuestas. Las escuelas, en su mayoría, suelen ser espacios cerrados y bien delimitados, paredes para que ningún alumno pueda salir y autoridades vigilando los accesos. Hay una muy buena razón para esto: la seguridad. Las escuelas necesitan asegurarse de que a los alumnos no les pase nada afuera. Pero la idea de escuela cerrada no es sólo un tema de seguridad y arquitectura, es también la forma en la que funciona la metodología y la filosofía de muchas de ellas. La mayoría de las escuelas no se relacionan con el entorno: pueden estar al lado de un mercado, de una avenida transitada o de un sembradío y lo que se imparte en clase poco tiene que ver con lo que pasa alrededor. 

La noción de que afuera está la “vida real” de los adultos y dentro los alumnos se preparan para esa vida, aunque es simplista y binaria, sigue siendo una idea aceptada: la escuela como ensayo para la vida. Y la preocupación actual de la comunidad educativa está centrada ahí: ¿cómo hacer que los alumnos aprendan cosas que realmente sean relevantes para la vida laboral en un futuro incierto? Pero qué pasa si en lugar de pensar en el futuro y en las posibles necesidades laborales, volteamos a ver el presente: ¿qué es relevante para los niños? Para resolverlo, tendríamos que observar: ¿qué ven afuera de la escuela, qué escuchan, qué juegan, cuál es su contexto específico y cuáles son sus intereses? 

Hay esfuerzos educativos que logran alguna correlación entre escuela y entorno. Muchos son ejemplos aislados, y aunque la escuela no es permeable en su totalidad, los alumnos salen a hacer alguna investigación específica a los alrededores. En ciencia y temas ambientales esto es más común. También es más frecuente en las escuelas que utilizan el enfoque de Aprendizaje Basado en Proyectos o PBL (Project Based Learning), una metodología en la que los alumnos se involucran activamente, por un tiempo largo, en resolver algún problema o en entender algún fenómeno del mundo real. Muchas veces hacen entrevistas, crean mapas, observan o recolectan lo necesario. La colaboración y la comunicación son habilidades fomentadas en esta metodología, y vienen de la línea de pensamiento de Dewey: aprender haciendo. Muchos otros términos que están en boga van de la mano de estos enfoques constructivistas: el alumno decide, aprende por experiencia, con acompañamiento y con un enfoque transdisciplinario. 

[…] ‘que el mundo sea nuestra aula y toda nuestra comunidad nuestros recursos de aprendizaje’.

[…] la idea de escuela cerrada no es sólo un tema de seguridad y arquitectura, es también la forma en la que funciona la metodología y la filosofía de muchas de ellas.

Sin embargo, aunque estos ejemplos son experiencias aisladas en las que las escuelas no modifican su estructura para dialogar con el contexto, existen algunas propuestas alternativas que rompen con la escuela como una entidad impermeable. Una de ellas es El Semillero, autodenominado como un Organismo Social de Aprendizaje y como todo organismo vivo, busca una interrelación con lo que le rodea. “En nuestra continua búsqueda por integrar el proceso de aprendizaje a la vida, buscamos transformar las relaciones que sostenemos con nuestro entorno para que el mundo sea nuestra aula y toda nuestra comunidad nuestros recursos de aprendizaje.” Los aprendices de esta “no escuela” eligen qué quieren investigar con apoyo de una mentoría, pero con la intención de generar valor en su comunidad y no siempre en el mismo espacio físico. Para ellos la interrelación está en el centro: “dependemos de las relaciones de las personas que lo conforman, y de los otros organismos con los que estamos en contacto.”

Hay otras escuelas similares: Agora en Países Bajos, en la que no hay maestros, sólo mentores a los que te puedes acercar; The Unschool Challenge Liberty Academy en Phoenix, en la que se toman clases en distintos lugares de la ciudad; Sands School en Devon, una escuela sin directores y autogestiva, y otras muchas, de filosofía Waldorf o Steiner, que buscan la libertad, imaginación, experiencias multigrado y contacto con la naturaleza. Aun en estas escuelas preocupadas por la comunidad, el entorno suele ser poco mencionado. 

El incremento en el interés del trabajo socioemocional también ha ayudado a poner el acento en la comunidad. La UNESCO MGIEP busca fomentar la bondad en el entorno inmediato y tiene una iniciativa para contabilizar gestos de amabilidad, con más de un millón registrados.¹ La OCDE también tiene en sus líneas temáticas eje, la idea de la responsabilidad de los alumnos consigo mismos y con su entorno. Otra idea muy usada en programas internacionales es la de fomentar ciudadanos globales y, aunque bajo esta idea se habla de participación local, el acento está puesto en la multiculturalidad e inclusión de personas que viven más allá del entorno inmediato. 

Aunque cabe la posibilidad de ser más creativos en nuestra manera de establecer un diálogo entre las escuelas y su entorno, celebramos que muchos de los programas ya están preocupados por la comunidad y las relaciones interpersonales. “La democracia debe empezar por la casa y la casa de la democracia es la comunidad vecinal”.²

Liu Jianhua es un artista contemporáneo chino. Su obra, por medio de la materialidad, reflexiona sobre los cambios económicos y sociales en China y su impacto actual. En la instalación Collected Letters presentada en el Asian Art Museum, podemos ver cómo el artista explora la riqueza del conocimiento que se encuentra en los contrastes: pasado y futuro, historia y presente, Oriente y Occidente, y en esa medida nos invita a expandir nuestra mirada del mundo. www.asianart.org | www.liujianhua.net

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Elisa Navarro Chinchilla es desarrolladora de videojuegos y tecnología educativa. Fundadora de Gargamel Estudio, Maestra en pedagogía por el Instituto de Educación de UCL (Reino Unido), animadora por Eunoia School y Licenciada en literatura por la Universidad Iberoamericana. www.gargamel-estudio.com

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2. J. Dewey, The public and its problems (New York, NY: Henry Holt, 1927).

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