por Aleida Rueda
imágenes de Wangechi Mutu
Un equipo de investigadores en Barcelona utilizó la supercomputación y el análisis de datos para estudiar el comportamiento de los brotes de dengue y determinar si se pueden prevenir. Las conclusiones fueron alentadoras y abren la puerta a nuevas estrategias de prevención con el fin de transformar la manera en que entendemos y enfrentamos enfermedades infecciosas.
Predicción exitosa en la Copa Mundial de Cricket
En junio de 2024, la Copa Mundial de Cricket Twenty20 (T20) se disputó en Barbados. Casi diez mil aficionados llegaron a la isla sin saber que se había previsto un brote de dengue para esos días. Sin embargo, para suerte de los visitantes, un grupo de científicos predijo el brote varios meses antes y la situación se controló. La fiesta del cricket fue un éxito.
Pero lo frecuente es que los brotes de dengue ocurran sin mucho aviso. Y en eso, 2024 fue particularmente preocupante. Según datos¹ de la Organización Panamericana de la Salud (PAHO), en 2024 hubo más de 12.6 millones de casos en las Américas —tres veces más que en 2023— y más de 7 700 muertes.
Ciencia para anticipar riesgos
Mientras que las alarmas regionales se encendieron, este equipo de científicos, liderado por Chloe Fletcher y Rachel Lowe, investigadoras del grupo de Resiliencia de la Salud Global del Centro de Supercomputación de Barcelona (BSC-CNS), se planteó mirar al futuro: ¿se pueden prevenir nuevos brotes?
Este equipo publicó un estudio², en el que concluyen que sí: el riesgo de un brote de dengue se puede pronosticar con tres meses de antelación si se analiza la forma en la que interactúa la sequía con el calor y las condiciones extremas de lluvia.
Hay que recordar que el dengue es una enfermedad provocada por un virus y se contrae por la picadura de los mosquitos de la especie Aedes infectados con él. La razón de que haya tantos brotes en las dos últimas décadas está relacionada con que hay una mayor presencia de estos mosquitos. ¿Por qué?

Wangechi Mutu, Dengue III de la serie Virus, 2017. Cortesía de la artista y Vielmetter Los Angeles.

Wangechi Mutu, Dengue IV de la serie Virus, 2017. Cortesía de la artista y Vielmetter Los Angeles.
Relación entre clima y dengue
Para muchos investigadores, la respuesta está en los eventos climáticos extremos. Básicamente, las condiciones climáticas extremas propician condiciones óptimas para que los mosquitos se reproduzcan.
Así que las investigadoras cruzaron los datos meteorológicos de Barbados (calor, sequías y humedad) con los casos confirmados de dengue de 1999 a 2022 y encontraron que las condiciones extremadamente secas cinco meses antes de un brote, seguidas de temperaturas más cálidas tres meses antes y fuertes lluvias un mes antes, llevaron a la mayor incidencia de la enfermedad.
Resultados del modelo predictivo
Luego, probaron el modelo con la intención de ver si servía para predecir otros brotes, y lograron predecir 81% de los brotes observados de 2012 a 2022, superando significativamente a los modelos de vigilancia tradicionales. Finalmente, probaron el modelo con la copa de cricket y predijeron que habría un brote de dengue para marzo de 2024 con un 95% de probabilidad.
Así que antes del torneo, se hicieron revisiones adicionales para controlar los lugares de cría de mosquitos conocidos alrededor de la sede del evento y de las comunidades cercanas. Para Fletcher, la ventaja de este tipo de estudios es clara: “Estos pronósticos brindan a los tomadores de decisiones locales y regionales información oportuna y procesable para mitigar o prevenir que ocurra un brote".
Mientras que las alarmas regionales se encendieron, este equipo de científicos […] se planteó mirar al futuro: ¿se pueden prevenir nuevos brotes?




Wangechi Mutu, vista de instalación de la exposición Intertwined en el New Museum, 2023. Cortesía de la artista y Gladstone Gallery, Victoria Miro y Vielmetter Los Angeles.
Aleida Rueda es una periodista científica de la Ciudad de México. Ha publicado en medios como SciDev.Net, Salud con Lupa, Letras Libres y Pie de Página. También es comunicadora en el Centro de Ciencias Complejas de la UNAM. Es cofundadora y expresidenta de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia y actual secretaria del Comité Ejecutivo de la Federación Mundial de Periodistas de Ciencia.








