IKEA: LA SENCILLEZ DE LAS BUENAS IDEAS

por José Suárez

EL GIGANTE SUECO DEL DISEÑO DE MOBILIARIO HA DESARROLLADO UN MODELO DE NEGOCIO BASADO EN LA VISIÓN INNOVADORA, LA CREATIVIDAD SENSIBLE Y LA SIMPLICIDAD. CON ESTO HA LOGRADO DEMOCRATIZAR LA COMODIDAD Y LA ESTÉTICA EN LA VIDA COTIDIANA DE MILLONES DE PERSONAS.

Ingvar Kamprad (Elmtaryd, Agunnaryd) en principio no le será reconocible. No es más que un nombre y un apellido suecos y la granja donde se crió y el pueblo más cercano donde nació el titular del nombre. Ingvar Kamprad, además, fundó IKEA y lo bautizó juntando estas cuatro siglas en 1943, cuando Kamprad solamente tenía 17 años.

De joven, con evidente visión para los negocios, Kamprad se dio cuenta de que si compraba productos al por mayor y los vendía al por menor entre sus vecinos, podía obtener un beneficio. Ese fue el primer modelo de negocio de IKEA, que incluía dos motivos de éxito: el precio de los productos seguía siendo competitivo y, además, se enviaban por correo directamente al domicilio de los mismos compradores (Jeff Bezos, fundador de Amazon, le dio una vuelta a este modelo unas décadas después).

El negocio comenzó con la venta por correspondencia de productos diversos y cotidianos, desde relojes, cerillas, marcos de fotos, carteras… hasta medias de mujer, semillas o pescado. En 1948, Kamprad comenzó a incluir muebles en su catálogo de productos. El éxito fue tan notorio que pronto IKEA se especializó como empresa de venta de muebles por correo. Los clientes estaban entusiasmados con recibir muebles a tan bajo precio, tanto que Kamprad se vio obligado a crear una exposición en un taller de Älmhult de los muebles de su catálogo para que sus clientes pudieran comprobar la calidad de los mismos. Esta idea sigue vigente: hasta el día de hoy los clientes pueden tocar, probar y hasta echarse una siesta en los sillones que IKEA expone en sus tiendas físicas (la primera abrió al público en 1958).

Por si fuera poco, el gigante sueco se preocupa de la sostenibilidad y de generar impacto positivo en la sociedad con una serie de programas que abogan por la conciencia social.

Otra de las grandes revoluciones que convirtieron a IKEA en un negocio de éxito mundial fue el embalaje de sus productos. Los muebles son elementos aparatosos y de gran volumen, así que Kamprad decidió que se vendieran desmontados y en embalajes planos que ahorrasen muchísimo espacio para el transporte. Este ahorro repercutiría directamente a los clientes, por lo que sus productos fueron aún más competitivos.

Sin embargo, las ventajas del montaje propio no terminaban en ahorro de espacio y costos. Michael I. Norton de la Escuela de negocios Harvard, Daniel Mochon de Yale y Dan Ariely de Duke descubrieron lo que hoy se conoce como el Efecto IKEA. Con una serie de estudios y experimentos, entre los que se incluía preguntar a los participantes qué valor le daban a los muebles de IKEA que ellos mismos habían montado, se concluyó que los sujetos estaban dispuestos a pagar 63% más por los muebles que ellos mismos habían ensamblado que por un mueble ya listo a la hora de la compra.

Algunas señas de identidad de IKEA son también el nombre de sus productos. Si bien pueden parecer complejos, son nombres suecos cotidianos, que siguen unas normas. Los artículos de salón (sillones, sofás o mesas de comedor) tienen nombres de ciudades suecas. Las alfombras llevan el nombre de pequeños pueblos rurales y los artículos de baño, de ríos y lagos. El material de oficina tiene nombres masculinos, mientras que las telas y cortinas, de mujer, y los complementos para niños, de animales.

Por si fuera poco, el gigante sueco se preocupa de la sostenibilidad y de generar impacto positivo en la sociedad con una serie de programas que abogan por la conciencia social. Una de estas iniciativas es la denominada Circular HUB, que da la opción a los clientes de comprar artículos descatalogados, muebles de segunda mano, dañados estéticamente en algunas de sus partes pero perfectamente funcionales o artículos que fueron objeto de exposición y que, tras inspirar a sus clientes, quieren dar el paso y formar parte del hogar de sus consumidores.

Hoy en día IKEA cuenta con más de 400 tiendas repartidas por los cinco continentes —en México abrió su primera tienda física en abril de 2021— y suma casi un millón de puestos de trabajo directos e indirectos (proveedores). Es una de las compañías más populares y exitosas del mundo y, por si alguien lo duda, sigue innovando y en expansión.

 


BIBLIOGRAFÍA

Ariely, Dan; Mochon, Daniel y Norton, Michael I. “The IKEA Effect: When labor leads to love” en Society for Consumer Psychology (2011). https://bit.ly/3GV0ksA (verificado el 20 de diciembre 2021).

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José Suárez Álvarez (1986) es Licenciado en administración y dirección de empresas por la Universidad de Oviedo y graduado del Máster oficial universitario en gestión internacional de la empresa del ICEX. Actualmente es gerente de la división de búsquedas de marketing y comunicación en la consultora especializada Michael Page en Madrid. Instagram @pepeaviles | Linkedin https://bit.ly/2YTSmQe

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