por Virginia Roy
El lenguaje no solo nombra el mundo: lo construye, lo disputa y lo vuelve compartido. En la Bienal de Yucatán, esa tensión entre lo dicho y lo incomprendido se convierte en el punto de partida para una reflexión sobre el territorio, la voz y la posibilidad de escucha.
Mucho se ha especulado sobre el origen de la palabra “Yucatán”. Las leyendas orales cuentan que surge de una confusión lingüística producida entre los conquistadores españoles y los habitantes mayas. Según algunas versiones, cuando aquellos preguntaban por el nombre de la región, éstos contestaban con la frase uh yu ka t’ann, que significa “oye cómo hablan”. Otras opiniones mantienen que más bien los locales respondían con las palabras yuk ak katán, que equivale a “no entiendo tu lengua”.
Este malentendido popular se menciona también en el texto introductorio de la Bienal de Yucatán, un evento público que abrirá su primera edición el 26 de noviembre de este año. El presente encuentro, centrado en el lenguaje, se propone como lugar para construir lenguajes comunes y analizar las diversas formas de comunicación. Titulada Vocal, su curador Abraham Cruzvillegas ha avanzado que: “Esta exposición, de carácter internacional, tendrá como asunto principal la lengua, los lenguajes, los idiomas, lo escrito, lo hablado, lo que hay que decir”.
De esta manera, el acercamiento propuesto del certamen aborda la multiplicidad de códigos y herramientas comunicativas que subyacen en la representación de la realidad. Así, el lenguaje no se presenta meramente como un sistema semiótico sino también como el léxico expresivo de una comunidad que da forma y cuerpo a un territorio. En la misma línea, Judith Butler comenta que: “hablar es un acto corporal. Es una vocalización, requiere la laringe, los pulmones, los labios y la boca. Todo lo que se diga no solo pasa a través del cuerpo, sino que constituye una cierta presentación del cuerpo.” Es decir, “el lenguaje preserva el cuerpo […], más bien una cierta existencia social del cuerpo se hace posible gracias a su interpelación en términos de lenguaje”.
Será, pues, una muestra internacional, pero con una significativa presencia mexicana. De los 75 artistas seleccionados, entre las diversas nacionalidades y geografías, más de la mitad son mexicanos. Artistas que introducen el lenguaje en su obra como Andy Medina, Mario García Torres o Chantal Peñalosa. Otras prácticas, en cambio, están más vinculadas a relecturas del territorio como Naomi Rincón Gallardo, Miguel Fernández de Castro o Ana Hernández. También encontramos artistas que trabajan con el espacio y lo escenográfico, como Abraham González Pacheco y Fabiola Torres-Alzaga. Además de estas aproximaciones, cabe resaltar el diálogo intergeneracional que se genera con la participación de artistas emergentes como Susana Solís o Inés García Irízar, a la vez que de trayectoria consolidada como Teresa Margolles, Minerva Cuevas o Mónica Mayer. Esta diversidad también se refleja en la conjunción entre comisiones específicas a ciertos artistas a la vez que la presentación de obras ya preexistentes. Todo ello se mostrará en diferentes sedes de Mérida, pero también en el pueblo de Maní, reflejando así la voluntad de establecer vínculos en la región.

Chantal Peñalosa, China Affair, 2023. Fotografías de Ramiro Chaves, cortesía Proyectos Monclova Gallery.

Chantal Peñalosa, China Affair, 2023. Fotografías de Ramiro Chaves, cortesía Proyectos Monclova Gallery.
La presente Bienal de Yucatán, se entiende como un impulso destinado al intercambio cultural; un motor para fomentar procesos dinamizadores y establecerse como una plataforma de discusión.
La presente Bienal de Yucatán, se entiende, pues, como un impulso destinado al intercambio cultural; un motor para fomentar procesos dinamizadores y establecerse como una plataforma de discusión. Buena parte de la mentalidad de Catherine Petitgas, fundadora de la bienal, responde a una manera de pensar en red y de establecer vínculos y arraigos con el territorio. Su compromiso ya se había materializado con Proyecto Y, una iniciativa de vinculación y formación artística en la región. Ahora, la actual Bienal de Yucatán reclama las energías que emergen en dicho estado para disputar la centralidad artística que padece México. De esta manera, subraya la creación de comunidad como manera de elaborar un pensamiento crítico que desarrolle lo colectivo. Esto es, tejer comunidades creativas y redes de afecto para pensar nuestro posicionamiento y ampliar las voces y los gestos a escuchar. ¿Cómo leemos y nos relacionamos con el territorio? ¿Qué paisaje/horizonte artístico pero también político se configura y dialoga? ¿Cómo nos habla el lugar y de qué manera se hace presente nuestro arraigo?
Entre desplazamientos y fisuras, la polifonía de voces artísticas permitirá repensar la noción de lenguaje como epicentro de una construcción de comunidad. En un momento complejo de transformación de la región, sumida en la masificación y explotación turística, la Bienal de Yucatán puede hilvanar una cartografía artística, política y afectiva que proponga otra manera de pensar y hablar del Mayab.

Andy Medina, LII QUI GANNALU / IGNORANTE (traducción del zapoteco del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca) en la exposición “Los Huecos de Agua” en el Museo Amparo, 2023.

[…] subraya la creación de comunidad como manera de elaborar un pensamiento crítico que desarrolle lo colectivo […] tejer comunidades creativas y redes de afecto para pensar nuestro posicionamiento y ampliar las voces y los gestos a escuchar.

Mauro Pech, Múul Tun. Los 4 rumbos y las 7 piedras para el viaje. De la serie; y si ustedes callaran las piedras…

Mauro Pech, k’oben. La última piedra del fogón. De la serie; y si ustedes callaran las piedras…

Mauro Pech, de la serie; y si ustedes callaran las piedras… Fotografía de Robin Canul.
Virginia Roy es licenciada en Historia del Arte, con posgrados en Pensar el Arte Hoy, de la Universidad Autónoma de Barcelona, y en Gestión Social, de la Universidad Pompeu Fabra. Curadora adjunta de la Fundación La Caixa (2007-2014). Ha impartido conferencias y organizado congresos en centros y universidades de México, Guatemala, Argentina, Colombia, Ecuador y España. Actualmente es curadora del Museo Universitario Arte Contemporáneo de la UNAM. Ha sido curadora en la Bienalsur (2021) y co-curadora de la XVII Bienal de Cuenca (2025).
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