por Andrés Cota Hiriart
imágenes de Jamie Bourgeois
En una época definida por la velocidad, la abundancia y el consumo permanente, uno de los mayores desafíos consiste en recuperar el sentido de la medida. Este texto nos invita a reflexionar sobre cómo esa búsqueda puede transformar nuestra relación con la naturaleza y con nuestro propio modo de vida.

Jamie Bourgeois, (Petrochemical Plants) In the Desert [(Plantas Petroquímicas) En el desierto], 2025. Cortesía de la artista.
No lo sé, pero algo me dice que precisamente ahí [en la templanza] está la clave de lo que tanta falta nos hace en nuestros procederes hacia el resto de los seres vivos […].

Jamie Bourgeois, Intercepted (Interceptado), 2022. Cortesía de la artista.

Jamie Bourgeois, (Petrochemical Plants) In the Desert [(Plantas Petroquímicas) En el desierto], 2025. Cortesía de la artista.
Templanza. Medito un poco en lo que significa dicho término para mí, y cómo es que podría relacionarse con nuestra manera de habitar en el mundo como la sociedad globalizada que conformamos. Mientras más vueltas le doy, más me parece que buena parte de nuestros tropiezos contemporáneos como especie podrían ser reducidos a tal característica, pero debido a su carencia.
«La templanza —de acuerdo con la definición incluida en la Enciclopedia de ejemplos— es la virtud moral que implica el dominio de la voluntad sobre los instintos, permitiendo mantener el equilibrio, la moderación y el autocontrol frente a las emociones, deseos o situaciones de estrés.» No lo sé, pero algo me dice que precisamente ahí está la clave de lo que tanta falta nos hace en nuestros procederes hacia el resto de los seres vivos; en especial cuando los que están bajo la mira son aquellos a los que designamos a modo, bajo el concepto de «recursos naturales». Como si los bosques, los ríos y las entrañas minerales que sostienen al mundo se ofrecieran al mejor postor; como si a fin de cuentas no dependiéramos también nosotros mismos de ellos.
Más bien, da la impresión de que, en tales menesteres, obramos exactamente de la manera opuesta: con desmesura y desenfreno. Sin ir más lejos, en este país, de los 50 ríos principales, solo queda uno que fluye libremente: el Usumacinta. Por otro lado, cerca de 50% de la vegetación nativa del territorio nacional ha sido transformada —junto con sus ecosistemas— a favor de la producción ganadera. Además, otro 18% de la superficie total se encuentra ocupada por monocultivos semi industrializados.
A nivel mundial, la producción de plástico sigue incrementando año con año. Sin olvidar que las millones de toneladas en cuestión se acumulan unas sobre otras, pues apenas 9% de la producción histórica de plástico ha sido realmente reciclada. Puesto de modo más personal: de cada diez botellas de PET que consumimos con nuestros refrescos, jugos o agua mineral, nueve permanecerán para siempre en el planeta.
Pareciera que en esta era todo se tratara de llevar el exceso: plataformas de contenido inagotable, scroll infinito, internet en todos los rincones, frutas tropicales disponibles en todos los países y en todas las épocas del año, centros de datos y plazas comerciales proliferando por doquier, moda a la carta, Temu, chat GPT hasta para consultar el clima, superyates, megacruceros y vuelos privados al espacio. Al mismo tiempo, todos los días se suman nuevos organismos y culturas ancestrales a la lista de especies en riesgo de desaparecer.
Pero nada de eso pareciera importarle demasiado a la población urbanita (hoy por hoy ¾ partes de la humanidad), puesto que siempre y cuando las redes nos mantengan entretenidos, tengamos pila en el móvil y podamos comprar lo que sea, estaremos tranquilos.
Me parece que […] revivir la templanza tendría toda la pertinencia. Realmente entender que nuestros actos de consumo son, ante todo, actos políticos […].
Que si los esquites vienen en vaso de unicel, ya qué; que si la cadena de cafés solo sirve en vasos desechables, ni modo; que si la carne viene emplayada en egapack sobre una charola de unicel, o un puñado de moras en un domo de plástico, qué le hacemos. Y así se van acumulando pequeños actos cotidianos que, multiplicados por ocho mil millones, nos tienen en donde estamos.
Si bien el eslogan de que la solución al atolladero ambiental depende de los actos individuales provino de una campaña eficaz para, con ello, transferirle la responsabilidad a los ciudadanos, eso no implica que las acciones de cada persona o de cada hogar no arrastren un peso considerable. Más cuando se tornan en acciones colectivas.
«No es lo duro, sino lo tupido». Me parece que ahí revivir la templanza tendría toda la pertinencia. Realmente entender que nuestros actos de consumo son, ante todo, actos políticos, aunque tampoco parezca demasiado sacrificio cargar con un bote para el agua, un tupper y unas bolsas en la mochila por si se desea comprar algo para merendar sobre la marcha y optar por bebidas retornables.
No hace daño recordar que muchas de nuestras inquietudes en torno a la IA y lo digital solo tienen relevancia en las pantallas. La verdad es que, si levantamos la vista y oteamos por la ventana, muchas de esas problemáticas pierden sentido. Qué diferente sería el mundo que hemos creado si cualquier persona pudiese nombrar diez o veinte especies de plantas o animales presentes en su región, como pueden hacerlo tratándose de tiendas de ropa, youtubers o restaurantes.
Andrés Cota Hiriart es zoólogo y escritor. Conduce el podcast Masaje Cerebral y preside la Sociedad de Científicos Anónimos. Instagram @cientificosanonimos y @lafiera.
Jamie Bourgeois es una artista estadounidense cuya práctica multidisciplinaria examina el impacto de la actividad humana sobre los ecosistemas y los puntos de encuentro entre los ciclos de la naturaleza y la industria. A partir de pinturas al óleo realizadas con pigmentos minerales y una ejecución minuciosa, transforma el plástico desechado y otros materiales cotidianos en composiciones de gran complejidad y belleza. Al resignificar estos objetos omnipresentes, su obra invita a observar con mayor atención los sistemas de producción, consumo y desecho que configuran la vida contemporánea, revelando la presencia silenciosa de materiales que se han vuelto inseparables del paisaje actual. www.jamiebourgeois.com | Instagram @jamiebourgeois