por Martin Macario Avilés Ramírez
A finales de los años sesenta, mientras bandas como The Rolling Stones, Creedence y The Beatles dominaban las listas de popularidad y definían el pulso de una nueva era musical, Manfred Eicher imaginó otra manera de escuchar. En 1969 fundó ECM Records, un sello dedicado a la exploración de sonidos sutiles, exquisitos, sublimes y profundamente expresivos.

La visión de Manfred Eicher y su templanza como vanguardia musical
Eicher, productor y músico, buscaba los sonidos más bellos jamás escuchados y constituyó ECM (Edition of Contemporary Music) en Munich en 1969, bajo el eslogan: “El sonido más bello después del silencio”. A partir de ese momento la discográfica redefinió por completo la concepción de la música independiente.
Antes de ECM el jazz, la música clásica y la vanguardista eran valoradas, pero poco atractivas y con poca exhibición. Grandes genios de la música se encontraban subestimados y desconocidos. ECM cambió la historia, se convirtió en el hogar de todos esos genios y fusionó los sonidos transformándolos en excelencia.
Consciente de que el consumo masivo no era el camino, Eicher propuso un recinto de libertad y pureza acústica. Para él, el estudio de grabación era un instrumento en su conjunto, porque imperaba el respeto por las propuestas de los artistas, que culminaban en mezclas sublimes que se despegaban totalmente de lo comercial. Debido a esto, la marca desarrolló un estilo basado en la excelencia, que le dio reconocimiento mundial y la convirtió en la mejor disquera de activos comerciales a largo plazo.
“El sonido más bello después del silencio” plantea la estrategia principal. No estamos hablando de un eslogan comercial ni de un parámetro de acción como el “Just do it” de Nike. Se trata de una frase que nace de una necesidad genuina por la belleza acústica, que la marca ha puesto en práctica de manera impecable a lo largo de los años y que fue impresa por Manfred Eicher desde el primer día. La frase, es en realidad un mantra, un ejercicio de autocontrol de alto nivel, que apela a valores como el buen hábito, el carácter, el dominio de sí mismo; la nueva definición del placer de los sentidos. Disfrutar de los placeres con equilibrio, en su justa medida y de forma racional. Aristóteles reunió esos valores en su definición de la templanza.
La templanza de ECM es su comportamiento, ya que solía omitir oportunidades comerciales que no reflejaran la estética auditiva de la marca. Por esta razón, su propuesta de valor se ha mantenido nítida por décadas. El autocontrol del sello que se enfoca en el respeto de sus principios, los cuales no se desprenden nunca del objetivo primordial que es la calidad acústica dirigida a sus oyentes, actúa como un escudo contra cualquier sugerencia de desprestigio.
ECM es por tanto un santuario acústico con temple de acero, un ecosistema cultural que bombardea estímulos mediante ritmos pausados, armoniosos y sorprendentes que se convierten en un ejercicio de conciencia plena que sirve como antídoto para aliviar cualquier desequilibrio emocional.
Exponentes emblemáticos del catálogo de ECM Records
En este ecosistema cultural coexisten las propuestas de diversos exponentes fundamentales de la música contemporánea:
Jazz e improvisación
Keith Jarrett: Considerado el referente máximo dentro del sello. Su álbum en vivo de 1975, The Köln Concert, es el disco de solo de piano más alabado y vendido de la historia; una explosión de improvisación que se puede escuchar mil veces con la misma frescura.
Chick Corea: Pionero del jazz fusión, publicó obras fundamentales como Return to Forever y, a dúo con Gary Burton, Crystal Silence. Ganador de 20 premios Grammy, es considerado por la crítica como un Mozart moderno.
Jan Garbarek: Saxofonista noruego clave, famoso por su tono melancólico y su cruce entre jazz y música coral, pionero del jazz ambiental.
Música clásica y contemporánea
Arvo Pärt: Compositor estonio con un estilo minimalista sacro (Tintinnabuli), cuya firma compositiva se convirtió en una de las más reconocibles de la música académica contemporánea.
András Schiff: Pianista clásico de renombre internacional, cuyas integrales de sonatas para piano son aclamadas por la crítica especializada.
Fusión y vanguardia
Pat Metheny: Debutó como guitarrista y forjó su sonido inicial con el Pat Metheny Group, estableciendo un estándar moderno para el jazz de fusión.
Dave Holland: Contrabajista y compositor cuya visión amplió los límites del jazz acústico con su álbum Conference of the Birds.
Egberto Gismonti: Compositor y multiinstrumentista brasileño que fusionó magistralmente la música folclórica sudamericana con el jazz de cámara europeo.


Consciente de que el consumo masivo no era el camino, Eicher propuso un recinto de libertad y pureza acústica.
Chick Corea, pionero del jazz fusión, publicó obras fundamentales como Return to Forever y a dúo con Gary Burton, Crystal Silence. Ganador de 20 premios Grammy, Corea es considerado por algunos como el Mozart moderno.
Jan Garbarek, saxofonista noruego clave y famoso por su tono melancólico y su cruce entre jazz y música coral, es el pionero del jazz ambiental.
Si hablamos de música clásica y contemporánea tenemos a Arvo Pärt, compositor estonio con estilo minimalista sacro, Tintinnabuli se convirtió en una de las firmas más reconocibles. András Schiff, pianista clásico de renombre internacional, cuyas integrales de sonatas para piano son aclamadas por la crítica.
En cuanto a la fusión y vanguardia, Pat Metheny debutó como guitarrista y forjó su sonido inicial con el Pat Metheny Group, estableciendo un estándar moderno para el jazz de fusión. Dave Holland, contrabajista y compositor cuya visión amplió los límites del jazz acústico con su álbum Conference of the Birds. Egberto Gismonti, compositor y multiinstrumentista brasileño fusionó magistralmente la música folclórica sudamericana con el jazz de cámara europeo.
Mencionar a los más grandes exponentes sería interminable, pero al saborear cualquier sonido impulsado por ECM se vive la exquisitez. Convertida en el referente de la excelencia y la audacia, con una propuesta de valor inalcanzable, se ha mantenido fiel a su temple, ha creado una comunidad de élite leal y conocedora que sabe que encontrará una experiencia sorprendente en cada propuesta del sello.
En el contexto actual, la contracultura de ECM records marca el valor de la autenticidad conceptual, ofrece una hermosa alternativa ante las propuestas sobrevaloradas y los sonidos predecibles conducidos por tendencias de consumo. En un análisis final podemos decir que el valor de una marca se crea por la alta calidad sostenida. Que la disciplina planteada por Manfred Eicher hace más de medio siglo es un ejemplo para imitar en cualquier ámbito. Que darle el valor real a lo desconocido y poco comercial concluye en magia que explota ante las expectativas más exigentes.
En tiempos de locura, Manfred Eicher se atrevió, con ECM, a alzar la voz, a romper el silencio, pero se concentró en que después de esa ruptura existiera el sonido más hermoso.
Convertida en el referente de la excelencia y la audacia, con una propuesta de valor inalcanzable, se ha mantenido fiel a su temple, ha creado una comunidad de élite leal y conocedora que sabe que encontrará una experiencia sorprendente en cada propuesta del sello.


Martin Macario Avilés Ramírez nació en CDMX y es ilustrador profesional, diseñador, comunicólogo y apasionado de la música. Ha sido editor en jefe de diferentes casas editoriales. Con maestría en Mercadotecnia se dedica actualmente a la docencia, en las áreas de Arquitectura y Diseño Gráfico de Universidad Humanitas campus Cancún.
www.ecmrecords.com | Instagram @ecm_records