Beirut o comer el olvido de Erick Meyenberg: memoria, misión y el eco de Ítaca

por Ana Cristina Ortego

En una muestra que combina instalación, cerámica y audiovisual, el artista mexicano de origen libanés Erick Meyenberg retoma la figura de Ulises y su misión odiseica como metáfora del regreso a casa, literal y simbólico. En un diálogo entre el mito y la experiencia personal, entre la herencia borrada y la urgencia de volver a narrarla, el viaje del artista se convierte en búsqueda de identidad y memoria.

La poética de la identidad y el desarraigo

En febrero de 2025, LS Galería presentó la exposición Ithaka, una muestra que reunió obras del artista Erick Meyenberg que exploran la migración, la pérdida de hogar, la memoria, el naufragio y la nostalgia por regresar a casa. 

Una de las piezas más significativas es Beirut o comer el olvido, que articula la poética de la identidad y el desarraigo. La obra no solo reflexiona sobre los silencios familiares y la herencia cultural, sino que plantea también una misión personal y artística: reconstruir un vínculo con el pasado, darle voz a lo que fue callado y ofrecer, mediante el arte, un espacio para la memoria.

La instalación está inspirada en un pasaje de La Odisea, cuando Ulises y sus marineros llegan a la Isla de los lotófagos. Los marineros buscan probar la flor de loto para olvidar su historia y entregarse a un presente eterno, sin regreso posible. Meyenberg relaciona esta metáfora con la historia de sus abuelos libaneses, que llegaron a México en 1918. En un gesto, quizás de supervivencia, rompieron con su pasado, como si hubieran comido la flor de loto. Esa decisión marcó a las siguientes generaciones, dejando preguntas abiertas: ¿qué los llevó a cortar con su historia? ¿qué significa vivir entre dos memorias, la heredada y la imaginada?

Para el artista, la obra se convierte en una misión íntima: interrogar el olvido, rescatar los fragmentos de un legado interrumpido y comprender cómo los silencios familiares configuran identidades nuevas. El título, Beirut o comer el olvido, refleja esa búsqueda entre el mito y lo personal, entre la herencia borrada y la necesidad de volver a narrarla.

Instalación: la mesa y la memoria del banquete

Al centro de la instalación vemos una mesa con seis platos de cerámica, uno mayor del que emergen flores de loto, también modeladas en cerámica. Los platos se enlazan mediante ramas, como un organismo vivo. El mantel endurecido en resina inmoviliza la escena, transformando un gesto cotidiano en escultura: una mesa que ya no se usa, pero que guarda la memoria del banquete. La comida, de hecho, es el lugar donde Erick reconoce el único contacto con la herencia libanesa. Durante las reuniones familiares, su abuela recuperaba un fantasma cultural que no se nombraba en palabras, sino en sabores. Así, la cocina se convierte en símbolo de un pasado imaginario y en herramienta de misión: rescatar mediante lo sensorial lo que la historia silenció.

Detrás de la mesa se proyecta un video grabado por el artista en su viaje a Ítaca; un paisaje rocoso y el sonido de las olas pegando con el barco que lo llevaba a la isla. Dicha filmación se complementa con diálogos de la película La mirada de Ulises de Theo Angelopoulos, la cuidadosa selección del guion reconstruye una conversación que Ulises tuvo con Penélope sobre su regreso a casa.

Vistas de instalación de ITHAKA, LS/Galería, Ciudad de México, 2025. Fotografías ©Estudio Erick Meyenberg.

Erick Meyenberg, Beirut: comer el olvido, 2025. Fotografías ©Estudio Erick Meyenberg.

El viaje paralelo de Ulises y el artista

La obra propone un viaje paralelo: Ulises lucha contra la tentación del olvido para volver a casa, mientras el artista busca en las huellas dispersas de su historia, un hogar simbólico. La misión de Meyenberg se asemeja a la del héroe homérico, pero el regreso no es físico, sino afectivo y cultural hacia lo que fue negado.

El diálogo entre instalación, cerámica y audiovisual refuerza la idea de permanencia. Los platos y el mantel rígido evocan lo sólido, lo que queda, mientras que las imágenes en movimiento sugieren lo efímero. Las sillas con velas, vinculadas con un proyecto previo del artista en la Bienal de Venecia, añaden una capa más: lo inestable y lo perecedero conviven con lo aparentemente eterno y la idea de hogar, que en nuestros días, ha tomado una dimensión política.

Nostalgia y misión universal

En Beirut o comer el olvido, la noción de misión y nostalgia atraviesan toda la obra. No es solo la misión artística de crear una pieza estética, sino la existencial de hacer visible una memoria velada, de tender un puente entre generaciones, de imaginar una Ítaca posible donde lo olvidado pueda volver a tener lugar. Meyenberg convierte lo personal en universal: la historia de sus abuelos se enlaza con la de cualquier migrante, con quien busca en las grietas del olvido un relato propio.

La exposición Ithaka enmarcó esta obra como un recordatorio de que todo viaje implica también una misión: cuestionar, recordar, reinventar. Erick nos invita a pensar que la verdadera Ítaca no es un puerto de llegada, sino un espacio simbólico donde la memoria, pese al olvido, puede seguir viva.

La misión de Meyenberg se asemeja a la del héroe homérico, pero el regreso no es físico, sino afectivo y cultural hacia lo que fue negado.

Erick Meyenberg, Tres veces me acerqué; tres veces se me fue volando de entre las manos, 2025. Fotografía ©Estudio Erick Meyenberg.

Erick Meyenberg, Beirut: comer el olvido, 2025. Fotografía ©Estudio Erick Meyenberg

La obra […] plantea una misión personal y artística: reconstruir un vínculo con el pasado, darle voz a lo que fue callado y ofrecer, mediante el arte, un espacio para la memoria.

Vista de instalación de ITHAKA, LS/Galería, Ciudad de México, 2025. Fotografía ©Estudio Erick Meyenberg.

Ana Cristina Ortego es licenciada en Historia del Arte por la Universidad Iberoamericana. Ha trabajado como curadora en galerías de arte y como asistente de investigación. Desde 2012 coordina proyectos culturales y de difusión y promoción de artistas y exposiciones independientes. Actualmente es coordinadora editorial de la artista María José de la Macorra y directora operativa de Galería Ethra.

www.erickmeyenberg.com | Instagram @erickmeyenberg