El anfiteatro a cielo abierto. TURF recompensa a quienes suben al techo con una vista panorámica de 360 grados de la universidad centrada en la granja urbana a cielo abierto. Un gran anfiteatro proporciona un espacio recreativo y educativo accesible y flexible para todos los visitantes. Fotografía de Panoramic Studio / LANDPROCESS.

por Pablo Goldin

ANTE UN CONTEXTO AMBIENTAL Y SANITARIO QUE NOS DESAFÍA, EL TECHO VERDE DE LA UNIVERSIDAD DE THAMMASAT DESARROLLADO POR EL DESPACHO DE ARQUITECTURA Y DISEÑO URBANO LANDPROCESS, REDEFINE LA IDEA DE TRASCENDENCIA AL MATERIALIZAR LOS PRECEPTOS DE SOSTENIBILIDAD Y ECOLOGÍA POR MEDIO DE UN EDIFICIO QUE INTEGRA UN PAISAJE VIVO CAPAZ DE GENERAR UN CICLO COHERENTE CON LA NATURALEZA.

“Tan fácil parece una vez descubierto lo que antes de descubrirse se hubiera tenido por imposible”.
John Milton

 

Como un balde de agua fría, comenzamos esta nueva década bajo condiciones muy distintas a las que imaginábamos. La crisis y el desgaste ambiental, social y económico que ha dejado a su paso puso en evidencia lo que siempre se demostró como necesario: repensar en el tiempo y el espacio las repercusiones de nuestras acciones desde la urgencia de lo inmediato hasta su impacto a largo plazo.

¿Podemos hablar de la pandemia como la gota que derramó el vaso? ¿Una alerta de la fricción entre nuestros deseos y los métodos empleados para alcanzarlos? ¿O nos encontramos frente a un problema estructural que no hemos sido capaces de dimensionar?

La impresión que causó una imagen aérea del Puey Ungphakorn Centenary Hall de la Universidad Thammasat ubicado en Bangkok cuando apareció en mi computadora a principios de este año me parece sintomática. Fue durante la presentación de un alumno de la Universidad de Kent en Ohio en el seminario de proyectos al que me invitó a participar Loreta Castro, cuando buscábamos referentes de edificios que cumplieran con múltiples funciones y programas por encima de lo estipulado. La gigante azotea verde de 22 mil m2 diseñada por el despacho LANDPROCESS que se despliega sobre el edificio educativo diseñado por Arsomsilp Community and Environmental Architect, materializaba de manera lógica y armoniosa los discursos de sostenibilidad y ecología en el diseño urbano arquitectónico que había encontrado en foros y publicaciones. Un sistema de terrazas y cisternas que cubren y rodean al edificio generan una economía circular a partir de la producción alimentaria sostenible, las energías renovables, el manejo de residuos orgánicos, la gestión del agua y los espacios públicos. El edificio incorpora el ciclo del agua en su diseño y responde a la necesidad de las ciudades de adaptarse al cambio climático que la autora Kotchakorn Voraakhom busca mediante sus proyectos como el Centenary Park en el que se enfoca en las inundaciones.

No es poco ni evidente lograr por medio de la combinación entre paisajismo y diseño arquitectónico que un edificio supere su naturaleza de inmueble para integrar ciclos en su metabolismo. Menos aún resulta común conseguir que se cumpla con agendas y compromisos que están por encima de los requerimientos comerciales y normativos. Pensemos en las azoteas y estacionamientos que conocemos: desiertos de impermeabilizante rojo y pavimento que generan islas de calor y desperdician millones de litros de agua de lluvia que podría ser tratada. Lo mencionaba Alberto Kalach en el libro Atlas de proyectos para la Ciudad de México, en el diseño de estos elementos podríamos encontrar los ingredientes para un cambio estructural por encima de los efímeros destellos de proyectos icónicos que se acumulan en revisteros. El techo del Centenary Hall nos hace reflexionar sobre el potencial de las grandes instituciones educativas en este proceso de mejoramiento urbano, pero podemos agregar a la lista los establecimientos comerciales hasta llegar a viviendas unifamiliares.

Regresamos al inicio, a asumir una crisis, el fin de una era en la que abundaba el petróleo y los edificios podían hacer caso omiso de temas ambientales y sociales porque no había repercusiones que sugirieran lo contrario. Existen 17 metas para el desarrollo sostenible que determina la ONU, ¿a cuántas de ellas podemos responder desde la arquitectura, el diseño urbano y el paisajismo? Si bien la trascendencia de una obra llegó a medirse por la inmortalidad de una imagen o la permanencia de algún material aparente a la intemperie, considero necesario replantear el índice con el que la medimos para acercarnos a otras definiciones en las que el diseño pueda contribuir a procesos más grandes que sólo concebir un mejor futuro mediante el trabajo consciente del presente. 

De una granja de techo urbano a la mesa. TURF proporciona hasta 20 toneladas (80.000 comidas) de alimentos orgánicos cada año. Los comedores del campus completan su sistema de producción alimentaria sostenible de principio a fin, reduciendo las emisiones de CO2 y utilizando los residuos como abono para fertilizar los cultivos de la próxima cosecha. Fotografía de LANDPROCESS.

Futuros líderes con métodos agrarios tradicionales. A medida que el verde exuberante se vuelve marrón seco, TURF es una solución realista que vuelve a poner a los habitantes modernos en sintonía con las prácticas agrícolas tailandesas. Instruye a los futuros líderes con las lecciones sobre la construcción de ciudades sostenibles para las próximas generaciones. Fotografía de Panoramic Studio / LANDPROCESS.

[…] replantear el índice con el que medimos [la trascendencia de una obra] para acercarnos a otras definiciones en las que el diseño pueda contribuir a procesos más grandes […].

Construyendo ciudades resilientes al clima a partir del espacio desperdiciado. Reutilizando 236.806 pies cuadrados de espacio en azoteas desperdiciado, TURF se compromete a abordar soluciones adaptativas a la crisis climática a través de la seguridad alimentaria, el techo solar para energía renovable, la gestión del agua en sitio específico, la biodiversidad urbana y la reducción de la contaminación del aire en un diseño integrador. Fotografía de Panoramic Studio / LANDPROCESS.

Tallando espacios en la curvatura del techo. Pequeñas cavidades dispersas a lo largo de las escaleras en zig-zag brindan espacios sociales íntimos, así como acceso a las plantaciones de cultivos. Cada posibilidad de ángulos y esquinas crea espacios sociales que se alinean con la curvatura del techo. Fotografía de Panoramic Studio / LANDPROCESS / Dsignsomething.

No es poco ni evidente lograr por medio de la combinación entre paisajismo y diseño arquitectónico que un edificio supere su naturaleza de inmueble para integrar ciclos en su metabolismo.

Pablo Goldin Marcovich es arquitecto y urbanista.

 

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