por Andrea B. Romano
En un momento en que la arquitectura busca responder a los desafíos ambientales sin renunciar a la innovación, proyectos como Mjøstårnet de Voll Arkitekter muestran que el desarrollo también puede construirse desde la templanza.
A orillas del río Brumunddal, en Noruega, con vistas al lago Mjøsa, se erige la torre Mjøstårnet, un símbolo de la eco-sostenibilidad. Este edificio de 18 pisos cuenta con una imponente altura de 85.4 metros y fue reconocido en 2019 por el CTBUH (Council on Tall Buildings and Urban Habitat) como el edificio de madera más alto del mundo.
El hecho de levantar una edificación de dicha altura con este material es particularmente llamativo. A pesar de que el acero, el concreto y otro tipo de materiales son mucho más comunes cuando hablamos de grandes edificios, la madera cuenta con una serie de ventajas, como su resistencia, eficiencia y ligereza, que la vuelven atractiva para su uso en estructuras modernas.
La madera contralaminada (CLT), por ejemplo, se produce mediante la superposición de capas de tablas alternando su orientación en ángulos perpendiculares. Esto brinda resistencia estructural en distintas direcciones, un aspecto necesario para soportar vientos que azotan a gran altitud.
Por otro lado, su peso es significativamente menor que el del acero y su fabricación facilita cortes y medidas exactos para una colocación más rápida y eficaz. Gracias a esto requiere una menor superficie para su levantamiento e, incluso, menos mano de obra.
A lo largo de sus 18 pisos, Mjøstårnet cuenta con un restaurante, 72 habitaciones de hotel, 33 departamentos, oficinas, sala de eventos, baño público, ático y terraza en una superficie de tan sólo 17 metros de ancho y 37.5 metros de largo. Su estructura portante principal se compone de grandes cerchas de madera laminada encolada (Glulam) a lo largo de sus columnas, fachadas y vigas interiores. Estas cerchas aguantan las fuerzas globales en dirección horizontal y vertical, mientras que sus muros, de CLT, se usaron para la carga secundaria de ascensores y escaleras.
La técnica vanguardista de producción del CLT permite, además, sustituir capas dañadas por otras nuevas en caso de incendios o temblores. Aquí cabe aclarar que la fachada del edificio cuenta con un revestimiento de pino ignífugo.
Mjøstårnet es una muestra de que es posible construir edificios de gran altura usando madera como materia prima. Más allá de la complejidad arquitectónica e ingenieril que pudo implicar su edificación, el mayor éxito de esta torre se refleja en su impacto ecológico, ya que, en palabras de la CTBUH, “la madera es el único material de construcción verdaderamente renovable del mundo” capaz de capturar carbono de forma continua a lo largo de su ciclo de vida.
Para Voll Arkitekter, el estudio de arquitectura detrás de esta obra, este punto es esencial, ya que, desde una perspectiva sostenible, esta emblemática edificación podría “inspirar a otros a hacer lo mismo”.
Esta icónica torre utiliza técnicas de vanguardia para impulsar un desarrollo compatible con el cuidado ecológico. El uso de madera en la arquitectura genera un impacto en la reducción de la huella de carbono producida por la industria de la construcción, contribuyendo así a sostener el delicado equilibrio entre progreso y sostenibilidad.
[…] la madera cuenta con una serie de ventajas, como su resistencia, eficiencia y ligereza, que la vuelven atractiva para su uso en estructuras modernas.




Más allá de la complejidad arquitectónica e ingenieril que pudo implicar su edificación, el mayor éxito de esta torre se refleja en su impacto ecológico […]

Todas las imágenes: Voll Arkitekter, Mjøstårnet, 2017-2019. Cortesía de Voll Arkitekter AS + Rikardo Foto. www.vollark.no
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Andrea B. Romano fue editora de “Galileo” en SinEmbargo y trabajó para DGTIC de la UNAM. Es comunicóloga por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la misma institución y produce un programa de radio por internet dedicado al cine.