LA ATENCIÓN INVOLUNTARIA NO ES NUESTRA ENEMIGA

C. Finley, Main Brain (Not That Important), 2012. Cortesía de la artista.

por Verónica Guerrero Mothelet
imágenes de C. Finley

ALGUNOS ESTUDIOS DEMUESTRAN QUE CIERTOS ESTÍMULOS PUEDEN DISTRAERNOS LLAMANDO PODEROSAMENTE NUESTRA ATENCIÓN, INCLUSO EN LOS MOMENTOS DE MAYOR CONCENTRACIÓN. ESTA CONDICIÓN EVOLUTIVA DE NUESTRO CEREBRO PUEDE RESULTAR DE MUCHA AYUDA, EN ESPECIAL SI SE TRATA DE SITUACIONES DE PELIGRO.

C. Finley, The Channel of Inspiration (El canal de la inspiración), 2016.

Nuestra época está inmersa en un océano de distracciones, lo que nos enfrenta continuamente a la intromisión de estímulos difíciles de ignorar, como notificaciones de WhatsApp, llamadas del celular o correos electrónicos. Generalmente, nuestra atención consciente consigue discriminar entre los elementos relevantes y los insignificantes, salvo cuando aparece un estímulo con cierta carga emocional, que enseguida atraerá nuestra atención involuntaria.

Sin embargo, esta atención es una ventaja evolutiva, que nos permite ponernos en guardia ante una posible amenaza del entorno. Por ejemplo, cuando estamos concentrados leyendo y, de pronto, roba nuestra atención una sombra en la pared que, de inmediato nos impulsa a investigar si se trata de alguna alimaña peligrosa... o es simplemente una mancha.

En un estudio reciente de la Universidad Autónoma de Madrid se encontró que tanto la atención voluntaria como la involuntaria se ponen en funcionamiento mediante un mecanismo cerebral similar. En su investigación, el equipo científico pidió a un grupo de personas voluntarias que efectuaran una tarea en la pantalla de una computadora, mientras sus ondas cerebrales eran observadas con un electroencefalógrafo. De manera esporádica, en un extremo de la pantalla aparecían imágenes con contenido emocional neutro, positivo o negativo, para captar su atención involuntaria.

Como resultado, los investigadores descubrieron que las imágenes con contenido emocional negativo generaban mayor distracción, afectando el rendimiento de los participantes. La razón es sencilla y se debe a nuestra biología: este tipo de distracciones, que sobreponen la atención inconsciente a la consciente, tienen como propósito aumentar la excitabilidad del cerebro, de manera que las neuronas estén preparadas para reaccionar de inmediato en caso de una amenaza real, incluso si esto implica desviar nuestra atención de la tarea principal.

Con todo, no está de más que intentemos evadir las distracciones, pues no todas nos señalan un riesgo y cada una resta eficacia a nuestra atención voluntaria, la que es indispensable para completar con éxito las actividades importantes de nuestra vida.  

[…] esta atención es una ventaja evolutiva, que nos permite ponernos en guardia ante una posible amenaza en el entorno.

LOS ANESTÉSICOS TAMBIÉN AFECTAN
A LAS PLANTAS

DURANTE LOS ÚLTIMOS AÑOS, SE HA INVESTIGADO EL MISTERIO DE LA ANESTESIA EN UN ESPÉCIMEN INUSUAL: LA VENUS ATRAPAMOSCAS. LOS ESTUDIOS HAN ENCONTRADO EFECTOS SIMILARES A LOS QUE PRODUCE EN ANIMALES Y HUMANOS, CONVIRTIÉNDOLA EN UN MODELO IDEAL PARA ESTUDIAR ANESTÉSICOS, E INCLUSO LA BASE BIOLÓGICA DE LA CONCIENCIA.

La anestesia provoca la pérdida de la conciencia en animales y humanos. Sin embargo, pese a que la medicina la ha empleado desde hace 176 años, continúa el debate científico acerca de cuál es exactamente su funcionamiento.

En años recientes, este misterio se ha investigado desde un ángulo sorprendente: la venus atrapamoscas, una planta carnívora que se alimenta de los insectos que quedan atrapados entre los lóbulos de sus hojas. La razón de elegir este modelo para estudiar los efectos de la anestesia se remonta a las investigaciones del fisiólogo francés Claude Bernard, 30 años después del debut de la anestesia en los quirófanos. Bernard demostró que el éter afectaba el movimiento observable de otra planta, la mimosa, que suele cerrar sus hojas al tacto, y concluyó que la anestesia no inhibía la capacidad de movimiento, sino la “percepción del entorno”, lo que puede interpretarse como una forma de interrupción de la conciencia.

Bernard sugirió que las plantas y los animales comparten una fuente biológica de la conciencia y esa fuente en común debía ser la diana de la anestesia. En los animales, se piensa que la fuente de la conciencia es el sistema nervioso: las neuronas detectan los estímulos sensoriales, como la presión mecánica de una mosca que se posa en nuestro brazo, y los convierte en impulsos eléctricos. Esos impulsos viajan al cerebro que, tras analizarlos, inicia una respuesta. Las plantas no tienen un sistema nervioso como tal, pero sí transmiten información eléctrica en respuesta a los estímulos ambientales, de manera similar al funcionamiento del sistema nervioso animal.

En años recientes, varios equipos de investigación, como el dirigido por Frantisek Baluska, de la Universidad de Bonn, han estudiado los efectos de diversos anestésicos en la venus atrapamoscas. A diferencia de la mayoría de las plantas, ésta es particularmente sensible al tacto. Para atrapar a su presa, responde al estímulo con un disparo y la veloz transmisión de impulsos eléctricos. 

En términos generales, los estudios han encontrado que la anestesia paraliza esta planta interrumpiendo sus señales eléctricas, con un efecto a nivel celular y orgánico. Además, mientras está anestesiada no puede percibir su entorno y al “despertar” no “recuerda” lo ocurrido. Estas reacciones son muy similares a las observadas en animales y humanos bajo anestesia general, que suprime la actividad del sistema nervioso central; por ello, convierten a la venus atrapamoscas en un modelo ideal para probar diversos anestésicos, e incluso para investigar si compartimos con las plantas una fuente biológica de la conciencia.  

C. Finley, Blue Multiverse (Multiverso azul), 2017. Cortesía de la artista.

C. Finley es una artista estadounidense, fundadora y curadora de la Bienal Every Woman y directora de La MaMa Galleria en Nueva York. Su obra es conocida por sus elaboradas pinturas y su uso intenso del color, murales monumentales, colaboraciones multidisciplinarias y su activismo mediante intervenciones de arte urbano. Su trabajo se ha exhibido internacionalmente y ha aparecido en The New York Times, La Repubblica, Dazed, Fast Company, Women's Wear Daily y LALA, entre otros medios. www.iamfinley.com | Instagram @iamfinley

Verónica Guerrero es filósofa, periodista y divulgadora de la ciencia; ha sido corresponsal de la revista Nature Biotechnology y colaboradora frecuente en ¿Cómo ves? de la UNAM.

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