por Aleida Rueda
imágenes de The Prinzhorn Collection
Según la OMS, más de 70% de personas con psicosis en el mundo no reciben atención. En este contexto, desde hace varias décadas un neurocientífico mexicano se ha dedicado a investigar la mente psicótica para desarrollar la posibilidad de ofrecer tratamientos personalizados.

Josef Forster, Self-Portrait (Autorretrato), 1916–1921, Inv. 4494 © Prinzhorn Collection, Heidelberg University Hospital.
[…] según la Organización Mundial de la Salud, es que 71% de las personas con psicosis en el mundo no recibe servicios de salud mental […].

Else Blankenhorn, untitled (sin título), 1908-1919. Inv. 4304 © Prinzhorn Collection, Heidelberg University Hospital.
Hace varias décadas, cuando el joven Camilo de la Fuente-Sandoval hacía su residencia en psiquiatría en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN) de México, quedó cautivado por los pacientes con psicosis y se obsesionó con una línea de investigación que lo llevaría a entender mejor este trastorno. Hoy, convertido en un reconocido científico, sigue cautivado por la posibilidad de ofrecer un tratamiento personalizado para dicha condición.
El desafío de diagnosticar y tratar la psicosis
Pero encontrarlo no es sencillo. La psicosis es un trastorno complejo que provoca alucinaciones, delirios y pensamientos desordenados y hace que las personas no puedan diferenciar entre lo real y lo imaginario. Como su origen es poco claro, gran parte de los tratamientos funcionan con base en la prueba y el error, generalmente con medicamentos antipsicóticos que disminuyen algunos síntomas, pero no todos.
Distintos estudios calculan que entre 15 y 100 personas de cada mil tienen eventos de psicosis cada año. Pero lo más grave, según la Organización Mundial de la Salud,X es que 71% de las personas con psicosis en el mundo no recibe servicios de salud mental. Es peor en los países de ingresos bajos, ya que solo 12% recibe atención, lo que complica el acceso rápido a un tratamiento eficaz.
El papel del glutamato en el cerebro
Para Camilo de la Fuente, esa es una razón de peso para sumergirse en la mente psicótica. Desde 2006, cuando entró al INNN, empezó a estudiar pacientes con un primer episodio de psicosis y sin tratamiento antipsicótico previo, mediante técnicas de espectroscopía por resonancia magnética.
Uno de los resultados más importantes fue haber identificado altos niveles de glutamato en una parte específica del cerebro de estos pacientes conocida como cuerpo estriado asociativo, donde se cree que está el origen de la esquizofrenia. En el cerebro, el glutamato es un neurotransmisor muy importante para la comunicación entre las neuronas y los procesos como la memoria y el aprendizaje.
Un nuevo paradigma en salud mental
Los altos niveles de glutamato en el cerebro no es una buena noticia, sino una disfunción. Pero de la Fuente ha comprobado que cuando se usa un antipsicótico efectivo e incluso con la estimulación magnética transcraneal, los niveles de glutamato se normalizan, lo que abre la posibilidad a lo que el investigador ha buscado durante décadas: que los médicos, en lugar de dar medicamentos ineficaces durante semanas, ofrezcan un tratamiento personalizado en función de evaluaciones de neuroimagen individuales.
Este nuevo paradigma ya ha iniciado. El investigador montó una clínica de urgencias en la que recibe a pacientes con psicosis temprana y les hacen pruebas de glutamato, pero también de electrofisiología, evaluación cognitiva y marcadores de inflamación en menos de 24 horas, para que, con base en esa información, accedan al mejor tratamiento disponible. Es un enfoque multidimensional que permite entender y tratar a la psicosis como lo que es: un fenómeno complejo.
[…] que los médicos, en lugar de dar medicamentos ineficaces durante semanas, ofrezcan un tratamiento personalizado en función de evaluaciones de neuroimagen individuales.
Aleida Rueda es una periodista científica de la Ciudad de México. Ha publicado en medios como SciDev.Net, Salud con Lupa, Letras Libres y Pie de Página. También es comunicadora en el Centro de Ciencias Complejas de la UNAM. Es cofundadora y ex presidenta de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia y actual secretaria del Comité Ejecutivo de la Federación Mundial de Periodistas de Ciencia.








