Cuidar los cenotes: ciencia y conservación en Yucatán

por Capitel

Durante 2024 y 2025, el biólogo Fernando Córdova Tapia encabezó un estudio para entender cómo las actividades humanas transforman estos ecosistemas, aportando datos clave para la conservación de los cenotes de la península de Yucatán. En esta conversación nos comparte los hallazgos más relevantes, además de reflexionar sobre el futuro de estos ecosistemas únicos.

¿Qué problemática específica le llevó a centrar la atención en los cenotes de la península de Yucatán?

La península de Yucatán está formada por roca caliza, un tipo de suelo que permite que el agua se infiltre fácilmente hacia el subsuelo. Esto significa que todo lo que ocurre en la superficie, como la agricultura, la ganadería o el crecimiento urbano, puede afectar el agua subterránea. Me interesó estudiarlos porque los cenotes son especialmente sensibles a estos cambios, ya que son ecosistemas frágiles en los que pequeñas alteraciones pueden generar efectos profundos.

¿Podría darnos contexto sobre qué es el Gran Acuífero Maya, cómo se integran los cenotes a este sistema y cuál es su importancia social y ecológica?

El Gran Acuífero Maya es una de las redes de agua subterránea más extensas del planeta. Está compuesto por ríos y cavernas interconectadas bajo tierra. Los cenotes son las “ventanas” naturales de este sistema: puntos donde el techo de roca colapsó y dejó expuesta el agua subterránea. De este acuífero depende el abastecimiento de millones de personas, y alberga especies únicas que no existen en ningún otro lugar del mundo. Además, tiene un profundo valor cultural para el pueblo maya.

¿Qué acciones específicas realizaron en la investigación y cuáles fueron los hallazgos más importantes del estudio?

El equipo visitó 40 cenotes en distintos puntos de la península para identificar aquellos que mostraban señales visibles de impacto humano. De ellos seleccionamos cuatro para monitorearlos durante un año, evaluando la calidad del agua, la presencia de bacterias y el estado de las comunidades de peces.

¿Qué resultados concretos dejó la investigación sobre la relación entre la actividad humana y los cenotes, y qué retos y oportunidades se abren para fortalecer su conservación?

Los resultados son claros, en los cenotes cercanos a actividades humanas se detectó una acumulación excesiva de nutrientes, lo que deteriora la calidad del agua y altera el equilibrio ecológico. En estos sitios observamos una menor diversidad de especies y señales de degradación en las cadenas alimentarias. Esto confirma que lo que ocurre en la superficie tiene consecuencias directas en los ecosistemas subterráneos. Si estas presiones continúan, algunos cenotes podrían alcanzar un punto de deterioro difícil de revertir. Sin embargo, detectar estas señales a tiempo abre la posibilidad de actuar antes de que el daño sea irreversible.

¿Qué implicaciones tiene pensar los cenotes como espacios turísticos y cómo podemos relacionarnos con ellos de manera más responsable? ¿Qué acciones concretas podemos tomar para contribuir a su cuidado?

Al igual que otras actividades humanas, el turismo representa una fuente importante de ingresos, pero también puede convertirse en una presión significativa si no se maneja adecuadamente. El uso de productos no biodegradables, el exceso de visitantes y el mal manejo de residuos terminan por afectar la calidad del agua. Entender que los cenotes no son solo espacios recreativos, sino ecosistemas vivos y fuentes de agua, es el primer paso. Es muy importante reconocer que la responsabilidad es compartida entre visitantes, prestadores de servicios, autoridades y comunidades locales.

¿Por qué es importante seguir impulsando investigaciones como esta para el futuro ambiental del país?

Porque cada vez más los ecosistemas acuáticos muestran graves señales de deterioro. La ciencia permite anticipar problemas, diseñar soluciones y tomar decisiones informadas. Proteger los cenotes no solo significa conservar la biodiversidad, sino también garantizar agua y bienestar para las futuras generaciones.

[…] los cenotes son especialmente sensibles a [los] cambios, ya que son ecosistemas frágiles en los que pequeñas alteraciones pueden generar efectos profundos.

Fotografías de Kay Vilchis. Instagram @kayuvilchis