Misión de la Villa Getty: diplomacia cultural de preservar lo esencial

por Oscar Rangel

La Villa Getty, ubicada en California e inspirada en la Villa de los Papiros de la antigua ciudad romana de Herculano, es testimonio de una misión filantrópica que no solo busca preservar el patrimonio histórico, sino también abrir un espacio en el presente para dialogar con la antigüedad e inspirar el futuro del arte y la cultura.

Visitantes del Museo Getty junto a la fuente del Peristilo Exterior en la Villa Getty. Fotografía de Cassia Davis. © 2023 J. Paul Getty Trust.

La Villa no solo exhibe: custodia y transmite conocimiento, convirtiéndose en un organismo vivo que une ciencia y contemplación.

Una experiencia integral de arte y arquitectura

La Villa Getty no es un museo más. En su recorrido se percibe la suspensión del tiempo: jardines ordenados, estanques luminosos, mosaicos que reproducen con exactitud los modelos romanos. En ella, el visitante experimenta una conexión atemporal, ese instante en que el arte y la arquitectura desafían el tiempo-espacio y nos permiten habitar otra era.

Paul J. Getty concibió esta obra en la década de 1970, inspirado en la Villa de los Papiros de Herculano, ciudad sepultada por el Vesubio en el 79 d.C. Pero Getty no se conformó con coleccionar piezas, quiso dar vida a una experiencia integral, en la que arquitectura, objetos y naturaleza dialogaran. La misión de la Villa Getty es salvaguardar lo esencial, y la respuesta a los incendios de Los Ángeles, como revela Laura Hertzfeld en The Art Newspaper, reafirma esta diplomacia cultural de preservar el pasado.

La misión de preservar el pasado

Aquí se comprende el sentido de la misión. Getty asumió que su riqueza debía traducirse en un compromiso más grande: preservar lo esencial frente al paso del tiempo. Su misión fue intelectual y diplomática a la vez. Diplomática en el sentido que Harold Nicolson da en Diplomacy: la capacidad de mediar, no entre estados, sino entre épocas. Con planos del siglo XVIII como guía, el magnate buscó ser exacto de manera casi obsesiva, y en esa voluntad se revelaba una ética: ofrecer al presente un espacio donde dialogar con lo antiguo.

La Villa Getty no es solo un escenario arqueológico, sino una narración en capas. Lawrence Weschler, en A Visit to the Villa, la describe como un lugar donde cada mirada reescribe la historia. Calum Storrie, en The Delirious Museum, propone algo semejante: todo museo es una ficción, y en ese artificio reside su poder. Getty comprendió que esa ficción podía convertirse en una misión: un espacio de contemplación capaz de inspirar a generaciones.

Roberto Calasso escribió en La Ruina de Kasch que “cada biblioteca personal es una forma cifrada de autobiografía”. La Villa Getty puede leerse así: como la autobiografía intelectual de un hombre que supo que el verdadero legado no era la acumulación de riquezas, sino la posibilidad de que otros experimentaran lo esencial. Allí, la memoria se preserva no como nostalgia, sino como fuente de sentido.

Conservación del patrimonio cultural y legado

Esa misión se refleja también en lo técnico. El Museo Getty desarrolló protocolos antisísmicos para proteger sus colecciones, según documenta la Western Association for Art Conservation, y creó junto con UCLA un programa académico para la conservación del patrimonio cultural. La Villa no solo exhibe: custodia y transmite conocimiento, convirtiéndose en un organismo vivo que une ciencia y contemplación.

Al final, la Villa Getty encarna lo que significa una misión: un compromiso que trasciende lo personal para volverse legado. En su contemplación se revela el valor de la memoria como acto creador. Esa conexión atemporal que recuerda que la cultura, cuando se cuida y se comparte, no pertenece solo al pasado: se proyecta como misión vigente para el presente y el futuro, preservando lo esencial frente al ruido del mundo moderno.

 Teatro al aire libre en la Villa Getty. Fotografía Elon Schoenholz. © 2018 J. Paul Getty Trust.

Al final, la Villa Getty encarna lo que significa una misión: un compromiso que trasciende lo personal para volverse legado.

Peristilo Exterior de la Villa Getty. Fotografía de Cassia Davis. © 2022 J. Paul Getty Trust.

Oscar Rangel es maestro en Ciencias en Negocios y Política Internacionales por la Universidad de Londres, Queen Mary. Se ha desempeñado como Oficial Consular en Estados Unidos, especialista en geopolítica y catedrático. Forma parte del Chevening Alumni México del Gobierno Británico, además de ser docente de Universidad Humanitas en Campus Tijuana.