Pasión por la educación, el arte y la cultura.
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Lara Martinato, Cinabro samurai (Samurái Cinabro), 2024.

Cómo ser un samurái: lecciones de templanza para hoy

por Tania Rosas
imágenes de Lara Martinato

La figura del samurái condensa un sistema de valores en el que el autocontrol define el sentido de la acción. A partir del bushidō, sus principios abren una reflexión sobre la templanza, el valor y el respeto, y sobre cómo esas virtudes aún hoy pueden ofrecernos otra manera de habitar la intensidad del presente.

La imagen del samurái nos ha fascinado desde hace décadas. En películas, videojuegos o series de televisión, estos guerreros con sus largas katanas nos infunden disciplina y lealtad. Pero, ¿quiénes eran realmente y qué valores guiaban sus vidas?

 

Desde el siglo XII y hasta el siglo XIX, Japón fue gobernado por un sistema militar llamado Bakufu, en el que el Shogun —y no el emperador— ejercía el poder real. Bajo este orden, los bushi (guerreros) y, entre ellos, los samuráis, ocuparon un lugar central en la jerarquía social. Pero ese poder venía con una condición: un samurái no podía desenvainar su espada por motivos personales. Necesitaban un código que les dijera cuándo y cómo actuar.

 

Ese código se conoce como bushidō, “el camino del guerrero”, documentado desde el siglo XVII y nutrido por el budismo zen, el confucianismo y el sintoísmo. La síntesis más conocida de sus valores la hizo Inazō Nitobe en 1899 en su libro Bushido: The Soul of Japan, escrito en inglés para explicar a Europa y Estados Unidos las bases morales del Japón samurái.

 

¿Qué nos pueden enseñar hoy estos guerreros del otro lado del mundo y de siglos pasados? Vivimos en una cultura de la inmediatez, los excesos y la sobreestimulación; la templanza del samurái nos invita a pensar que el coraje y la pasión son necesarios, siempre y cuando no se desborden, y que el respeto a los demás no es debilidad, sino control. Nitobe identificó siete virtudes centrales; entre ellas, (valor) y Rei (respeto), que iluminan con especial claridad el concepto de templanza.

Lara Martinato, Cinabro samurai (Samurái Cinabro), 2024.

Lara Martinato,  Samurai – Lotus (Samurái – Loto), 2026. Cortesía de Galleria Punto Sull’Arte.

Una persona valiente está siempre serena, y esa ecuanimidad es lo que le permite tomar la mejor decisión sobre cuánto y cómo actuar […]. 

Lara Martinato, Cinabro samurai (Samurái Cinabro), 2024.

Lara Martinato, Onna – Bushi Flower (Onna – Flor Bushi), 2026. Cortesía de Galleria Punto Sull’Arte.

Lara Martinato, Cinabro samurai (Samurái Cinabro), 2024.

Lara Martinato, Cinabro samurai (Samurái Cinabro), 2024. Cortesía de Galleria Punto Sull’Arte.

[…] en una cultura de la inmediatez, los excesos y la sobreestimulación; la templanza del samurái nos invita a pensar que el coraje y la pasión son necesarios, siempre y cuando no se desborden, y que el respeto a los demás no es debilidad, sino control. 

En nuestro imaginario, alguien valiente y heroico es quien ejecuta hazañas arriesgando su vida: Hércules contra la Hidra o el príncipe que mata al dragón. Sin embargo, Yū (el valor) no debería tratarse de actuar de manera impulsiva; como dice Nitobe, es “vivir solo cuando es correcto vivir, y morir solo cuando es correcto morir”. Para esto, el autocontrol es imprescindible.

 

posee dos caras: una en la que se ejecutan las proezas temerarias (la dinámica) y la tranquilidad, (el valor en reposo). El budismo zen influyó en el bushidō con la idea de mantener la mente en calma para ver los pensamientos con claridad, como un lago cuyas aguas necesitan estar en paz para volverse cristalinas. Una persona valiente está siempre serena, y esa ecuanimidad es lo que le permite tomar la mejor decisión sobre cuánto y cómo actuar, no solo en lo físico, también en lo intelectual.

 

Si es el dominio de uno mismo hacia adentro, Rei es esa misma templanza vuelta hacia el otro: la certeza de que la fuerza también se mide en la manera en que tratamos a quien tenemos enfrente. El respeto y la cortesía no deben confundirse con actuar por miedo a ofender o por seguir ciegamente lo que dicen otros; necesitan surgir de la benevolencia y la modestia, considerando los sentimientos de los demás. En palabras de Nitobe, se trata de “llorar con los que lloran y alegrarse con los que se alegran”. Para los samuráis, Rei incluía el reconocimiento de las aptitudes del rival: respetar a un enemigo era respetar su condición de bushi.

 

¿Por qué repensar hoy las enseñanzas de los samuráis? Pensemos en lo simple que resulta responder a una ofensa, real o imaginada, con la misma velocidad con que llega una notificación; o en lo fácil que es confundir tener una opinión con tener razón, sin una pausa de por medio. Vivimos en una época que ha perdido contacto con algo que los samuráis cultivaban deliberadamente: la distancia entre el estímulo y el acto. En un entorno profesional cada vez más acelerado, repensar la templanza podría brindarnos el camino para ser un verdadero samurái en el siglo XXI.

Tania Rosas es maestra en Estudios de Asia y África con especialidad en Japón (COLMEX) y licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas (UNAM). Profesora de español para extranjeros y japonés, investigadora independiente y traductora.

Lara Martinato es una artista italiana cuya práctica explora la intersección entre la imagen, la memoria y la percepción. Por medio del dibujo y la técnica mixta, construye composiciones estratificadas que van entre la figuración y la abstracción, sugiriendo estados cambiantes de presencia e introspección. Mediante sutiles distorsiones y formas fragmentarias, su obra reflexiona sobre la manera en que las imágenes conservan huellas emocionales, allí donde la experiencia personal y la colectiva se entrelazan silenciosamente. Instagram @puntosullarte | @laramartinato.

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