Paralelo 28, una travesía en busca de la verdad.

Columna_Verdad1De la búsqueda de una definición de la verdad, pasando por los hebreos, los griegos y el Ser. También a través de la película Rashomon, de Kurosawa, que sembró sus versiones de un mismo suceso en los testimonios de los personajes, para abordar la travesía milenaria con sus leyendas inmortales y desembocar en el silencio como la forma de acceder a un sentido profundo de la verdad.

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POR CARLOS NORIEGA FÉLIX
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Para los griegos la verdad es lo que permanece por debajo de las apariencias que cambian. Para los hebreos la verdad (‘emunah), es lo que es fiel a sí mismo.

La verdad puede ser la congruencia entre lo que se piensa y lo que se dice.

En su aspecto más elevado, La Verdad es el Ser, la realidad última, causa y esencia de todo.

También la verdad puede ser la descripción de un hecho apegado a la realidad… ¿A la realidad? …¿A cuál realidad?

Recuerdo una película japonesa de los cincuenta llamada Rashomon protagonizada por Toshiro Mifune, y considerada una de las obras maestras de Akira Kurosawa. La película es una serie de relatos opuestos y contradictorios, cuatro verdades diferentes en torno a un mismo hecho de cuatro implicados en un crimen.

La historia transcurre durante una tormenta en las semidestruidas puertas del templo de Rashomon donde un monje budista, un peregrino y un leñador (el testigo del crimen) discuten tratando de entender la naturaleza humana y descubrir la verdad sobre el juicio a un bandido acusado de haber dado muerte a un señor feudal y violado a su esposa.

La esposa relata su verdad del crimen desde su violación.

El asaltante describe su verdad mostrando su lucha con el asesinado y la entrega voluntaria de la esposa.

El asesinado, a través de una médium, describe la lucha, la traición y su muerte.

El testigo relata los hechos desde su lugar de observación.

¿Cuatro verdades?.... ¿cuál fue la verdad?... ¿hay una verdad?

En la película Las dos caras de la verdad (1996) de Gregory Hoblit, estelarizada por Richard Gere (RG) y Edward Norton (EN), se nos cuenta cómo un abogado (RG) lleva a cabo la defensa de un joven (EN) que ha sido detenido por matar a un arzobispo. La película empieza con un diálogo entre el abogado y un periodista amigo que lo está entrevistando (P).

RG: Supongamos que tiene usted un cliente que sabe que es culpable.

P: No, por favor, no empecemos con eso.

RG: A nuestro sistema judicial no le importa, ni a mí tampoco. Todo acusado tiene derecho a la mejor defensa que su abogado le puede proporcionar.

P: ¿Y de qué le sirve a usted saber la verdad?

RG: ¿La verdad?, ¿a qué se refiere?

P: No puedo referirme más que a una cosa.

RG. ¿Cree usted que hay una sola verdad?, ¿cuál es la auténtica? Para mí solamente hay una: mi versión de la verdad, la que yo genero en la mente de esos doce hombres y mujeres del jurado.

Galileo fue condenado por la Inquisición en 1616 y obligado a retractarse por afirmar la verdad de que la Tierra se mueve alrededor del Sol (heliocentrismo) y no como la verdad institucional que en ese tiempo afirmaba que era el Sol el que giraba alrededor de la Tierra (geocentrismo).

En el juicio de Jesús de Nazaret ante el gobernador romano Poncio Pilatos, Pilatos le preguntó: “Entonces ¿tú eres rey?”, Jesús respondió: “Tú lo has dicho: yo soy Rey. Yo doy testimonio de la verdad, y para esto he nacido y he venido al mundo. Todo el que está del lado de la verdad escucha mi voz”. Pilatos sin esperar respuesta preguntó: “¿Y qué es la verdad?”

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¿Qué es la verdad?

En la India antigua, hubo un gran rey llamado Jánaka. Un día, después de comer, tomaba la siesta en su cama mientras sus guardias estaban cuadrados junto a él. Mientras dormía, Jánaka soñó que un rey vecino le atacó y le venció en la batalla. El rey victorioso desterró a Jánaka. Vencido y cansado, Jánaka obedeció y pronto empezó a padecer hambre. Mientras vagaba se encontró en una huerta de manzanas, cortó algunas y comenzó a comerlas. Precisamente en ese momento llegó el propietario de la huerta y se encontró a un hombre desconocido comiendo sus manzanas. Tomó un látigo y azotó al destronado rey con severidad.

Jánaka se despertó tan pronto como recibió los golpes. Se sentó y vio que todavía estaba en su cama y sus guardias seguían frente a él. Así que volvió a acostarse y cerró los ojos. Otra vez se encontró en la misma huerta, y el propietario seguía golpeándolo. Con angustia, despertó y vio que permanecía en su cama acostado. Confundido, comenzó a preguntarse: “¿Cuál es verdad: mi sueño o lo que estoy viviendo ahora?" Envió un mensaje a todos los grandes eruditos, sabios y científicos de su reino para que fueran a su palacio y contestaran la pregunta: “Decidme cuál es verdad, ¿el estado de vigilia o el estado de sueño?” Pero ninguno supo responder a su pregunta satisfactoriamente. El rey, decepcionado, hizo divulgar la pregunta por todas las plazas públicas de su reino: “Entre lo que sucede en el sueño y lo que sucede en la vigilia, ¿cuál es la realidad? El que sepa responder a esta pregunta debe venir al palacio y explicármela”.

Pasaron muchos días. Uno de los sabios tenía un hijo llamado Ashtavakra, que había nacido con un cuerpo completamente encorvado, pero siempre mostró gran sabiduría. “Yo puedo responder a esa pregunta”, dijo Ashtavakra, y se fue directo al palacio del monarca.

Fuera del palacio había un tambor enorme y, junto a él, un letrero que decía que cualquiera que quisiera responder a la pregunta de su majestad, debería hacerlo sonar.

Ashtavakra tocó el tambor. Se abrieron las puertas del palacio y le llevaron hacia la sala de recepciones del rey. “Respondiendo a tu pregunta, majestad, entre los estados de vigila y sueño, ninguno es real. Cuando estáis despierto, el mundo de los sueños no existe y cuando duermes, el mundo de la vigilia no existe. Por lo tanto ninguno puede ser verdadero”.

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¿CUATRO VERDADES?...
¿CUÁL FUE LA VERDAD?...
¿HAY UNA VERDAD?

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El rey le preguntó: “Si el estado de sueño y el estado de vigilia son irreales, ¿qué es la realidad?”

“La conciencia de ambos estados es lo único real. Hay otro estado que se encuentra más allá del sueño y la vigilia”, replicó Ashtavakra. “Descúbrelo. Solo eso es verdadero”.

En un juicio legal y ante la Biblia se pregunta al declarante: “¿jura decir la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad?” Quizá sería más justo preguntar: ¿Jura decir su verdad, toda su verdad y nada más que su verdad? Caramba, qué lío. Parece que la verdad es tan resbaladiza como un pez, tan huidiza como el arcoíris y tan efímera como el atardecer.

Muchas verdades subjetivas y una verdad verdadera que subyace entre tantas verdades. El mundo que vivimos, que vemos, tocamos, sentimos y olemos, existe solo porque nosotros existimos, y al existir lo creamos.

“Ver para creer” es la famosa frase que se le atribuye a Santo Tomás Apóstol, ingenua frase, como si la vista fuera tan confiable como para llamarle verdad a lo que vemos.

Maurits Cornelis Escher (1898-1972), más conocido por sus iniciales como M.C. Escher, es uno de los más grandes artistas gráficos del siglo XX (mi favorito). En sus obras Cascada (1961) y Belvedere (1958) juega con la fragilidad de la verdad visual y de lo fácil que puede ser engañada por los efectos de la perspectiva.

¿Qué es la verdad?

Si al escuchar la pregunta ¿qué es la verdad? nos quedamos en un profundo silencio, sin respuestas y llenos de asombro, entonces podemos estar mejor preparados para emprender la aventura del camino a La Verdad. La búsqueda de La Verdad es la historia del ser humano. La ciencia, el arte, la filosofía y todo pensamiento humano tiene como fondo la inquietud de conocer La Verdad de este extraordinario misterio que es la vida, y de nosotros como parte del universo.

Si nos asomamos al cosmos por un gran telescopio en una noche estrellada, nos quedaremos asombrados en reverente silencio ante la grandeza sin límites del universo estelar. Y si nos asomamos al microcosmos por un microscopio electrónico, penetramos en otro universo de dimensiones celulares, atómicas y subatómicas, y mas allá, en un remolino creativo sin límites y de transformaciones constantes, de secuencias matemáticas infinitas como en Metamorfosis (1940), de M.C. Escher, la imponente Tocata y fuga en Re menor de Bach o los hermosos rizos musicales del Canon en Re mayor de Pachelbel.

Atrás de ese silencio reverente y lleno de asombro está la Conciencia, está el Ser y La Verdad.

1492, la conquista del paraíso, es una extraordinaria película épica ambientada en dicho año, dirigida por Ridley Scott, y estrenada el 12 de octubre de 1992 en conmemoración del 500º aniversario de la llegada de Cristóbal Colón al continente americano. El guión fue escrito por Roselyne Bosch y acompañado por la imponente música de Vangelis. Cuenta la historia del viaje realizado por Colón hacia las Indias Occidentales en dicho año, que le llevó al encuentro con un continente desconocido hasta entonces por los habitantes de Europa y Asia..

“HAY OTRO ESTADO QUE
SE ENCUENTRA MAS ALLÁ DEL
SUEÑO Y LA VIGILIA”

.En ese viaje incierto, desafiaban las verdades de la época, que afirmaban que la tierra era plana con un final misterioso y lleno de amenazantes seres míticos. Una noche estrellada y después de navegar varios días en alta mar, se da este maravilloso diálogo entre Colón (C) y Méndez (M), su segundo:

C: ¿Qué os ocurre, Méndez? Hablad.

M: Los hombres se preguntan cómo sabéis nuestra posición, hemos perdido la tierra desde hace días.

C: ¿Y qué pensáis vos, Méndez?

M: Yo sé que navegáis según las estrellas como hacen los árabes, pero no sé cómo.

C: (sonriendo): Tomad este cuadrante... Buscad la estrella del norte... Mantened el hilo de la plomada vertical... y no os mováis. Un error de un grado nos desviaría unas 20 leguas. ¿Qué es lo que leéis?

M: 28

C: Exacto, es el Paralelo 28, lo seguiremos hasta que lleguemos a tierra.

M: ¿Cómo sabéis que llegaremos a tierra por el Paralelo 28?

Después de un breve silencio, sonriendo y viéndolo de frente:

C: “No lo sé”.

Y los dos terminan riendo en complicidad, por la maravillosa aventura que están emprendiendo.

Extraordinaria metáfora de la vida como un viaje incierto en la búsqueda de La Verdad.

¿Qué es la verdad?

“Hay otro estado que se encuentra mas allá del sueño y la vigilia”, replicó Ashtavakra. “Descúbrelo. Solo eso es verdadero”.

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Carlos Noriega Félix. Arquitecto, catedrático jubilado de la UNAM, Ex monje (Swami) de la Orden Ascética de Shánkara, escritor y poeta.

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