VIDAS EJEMPLARES: ELEANOR ROOSEVELT, UNA MUJER EN ACCIÓN

Retrato de Eleanor Roosevelt, circa 1945. Vía Library of Congress - J38008 U.S. Copyright Office. loc.gov

por Marlene Lelo de Larrea

LA VIDA Y EL TRABAJO DE ELEANOR ROOSEVELT DEMUESTRAN LA IMPORTANCIA Y EL IMPACTO POSITIVO DE DAR UN LUGAR PREPONDERANTE A LAS EMOCIONES DENTRO DE LA POLÍTICA EN LA BÚSQUEDA DE SOCIEDADES MÁS JUSTAS E IGUALITARIAS.

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Al recordar su infancia, Eleanor Roosevelt escribió: “No sólo era tímida, tenía miedo. Tenía miedo de casi todo: de los ratones, de la oscuridad, de peligros imaginarios, de mi propia insuficiencia”.¹ Sin embargo, el temor ante lo desconocido no la inmovilizó. El miedo resultó una fuerza impulsora para formarse como una mujer preocupada por mejorar su entorno y llegar a revolucionar el papel de la mujer en la política.

Nacida en Nueva York en 1884 en el seno de la adinerada e influyente familia Roosevelt, Eleanor es recordada por su papel como primera dama, en la presidencia de su esposo Franklin Delano Roosevelt. El periodo entre 1933 y 1945, tiempo en el que desempeñó esa función, estuvo marcado por la Gran Depresión y, tras una breve recuperación económica, por el impacto de la Segunda Guerra Mundial. Fueron tiempos de incertidumbre y desesperanza, de sacrificios personales y sociales, de tristeza, pero también de renovación.

Consciente de la oportunidad que representaba su puesto, además de realizar las funciones protocolarias tradicionales, Eleanor decidió aprovechar la visibilidad e influencia de su posición para trabajar por la igualdad de los grupos sociales menos favorecidos.

Sin embargo, este interés no fue repentino sino un paso lógico en su trayectoria como defensora social, que inició a los 19 años cuando expuso las condiciones sociales peligrosas de fábricas en las que se explotaba a niños y adultos. En la Primera Guerra Mundial fue voluntaria de la Cruz Roja y al terminar, se abocó a mejorar las condiciones laborales de las mujeres, no sólo desde organizaciones ya establecidas, sino que fundó la empresa Val-Kil Industries, donde ellas podían ser empleadas restaurando mobiliario colonial.

Precisamente, una de sus primeras acciones como primera dama fue organizar conferencias de prensa periódicas exclusivas para reporteras. De esta manera, impulsó la participación de las mujeres en los medios de comunicación, más allá de cubrir noticias sobre la moda y el hogar.

El miedo resultó una fuerza impulsora para formarse como una mujer preocupada por mejorar su entorno y llegar a revolucionar el papel de la mujer en la política.

Resulta imposible abarcar en unas cuantas líneas la intensa actividad que realizó como primera dama, ya que se desempeñó como figura mediática, periodista, columnista, escritora, conferencista, locutora de radio, así como esposa y madre de seis hijos. Pero si algo caracterizó su labor fue el sentido de justicia que guiaba sus acciones en defensa de la equidad de género y la igualdad racial, así como el hecho que siempre buscó escuchar a los distintos grupos de la población para comprender sus inquietudes. Ya fuera visitando a los veteranos de la Gran Guerra o estableciendo en la Casa Blanca el mismo sistema de racionamiento que sufría la población durante la Segunda Guerra Mundial. La empatía hacia los demás fue fundamental para promover cambios sociales en su país.

Resulta lógico pensar que, al ser una mujer tan activa e independiente, la muerte de su esposo y la consecuente conclusión de sus funciones como primera dama no terminarían con su actividad. En 1946 formó parte de la delegación de los Estados Unidos en la recién formada Organización de las Naciones Unidas. Quizás uno de sus más grandes logros fue su participación en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En este documento cristalizó su interés por garantizar la dignidad de los seres humanos al enunciarse como derechos inalienables, personales y atemporales a todos nosotros.

A lo largo de su vida Eleanor Roosevelt comprendió que las emociones que sentía podían ser un catalizador para sus acciones. Inclusive en los momentos más difíciles, tuvo confianza en su valor como persona y logró apreciar ese mismo valor en todos aquellos a quienes, directa o indirectamente, influyó.

Marlene Lelo de Larrea es historiadora y educadora en museos. Actualmente se desempeña como Jefa de Educación y Mediación en el Museo de Arte Moderno y es profesora de diversas asignaturas en el Centro Universitario Incarnate Word y la Universidad Anáhuac Norte.

1. Eleanor Roosevelt, The Autobiography of Eleanor Roosevelt, (Londres: Zed Books, 2018 (1937).

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