Portrait of Marie Curie Painting by Ritchard Rodriguez

VIDAS EJEMPLARES. CREATIVIDAD EN LA CIENCIA: MARIE CURIE

Ritchard Rodriguez, Portrait of Marie Curie Painting (Retrato de Marie Curie). Cortesía de Saatchi Art. 

por Marlene Lelo de Larrea

EL PERFIL INGENIOSO Y OBSTINADO DE MARIE CURIE LE VALIÓ PARA ANOTARSE DOS PREMIOS NOBEL Y UNA LEGENDARIA CARRERA CIENTÍFICA. A NOSOTROS, SU BIOGRAFÍA NOS INSPIRA A CREAR REALIDADES QUE HOY PARECEN IMPOSIBLES.

Convendría sentir menos curiosidad por la gente,
y más curiosidad por las ideas.
Marie Curie

La curiosidad, la experimentación y la búsqueda de nuevas ideas son algunas de las características del pensamiento creativo que distinguió a Marie Curie, haciéndola digna de un lugar en la historia y el modelo a seguir de muchas mujeres científicas. Su vida fue la de quien desarrolló su capacidad de inventiva, no sólo para lograr avances importantes en la ciencia, sino para sobreponerse a los obstáculos que la sociedad le imponía por ser mujer.

Hija de profesores, Maria Salomea Skłodowska nació en 1867 en Varsovia, territorio entonces administrado por Rusia. Su amor por el conocimiento la llevó a estudiar en la “universidad flotante” de Varsovia, una curiosa institución clandestina que cambiaba de sede frecuentemente, pero que, a diferencia de las universidades oficiales, admitía mujeres.

El nombre con el que la conocemos proviene del afrancesamiento del mismo y de su matrimonio con Pierre Curie en 1895, a quien conoció tras mudarse al país galo para estudiar en la Universidad de París, donde terminó sus estudios en física y matemáticas. En la capital francesa comenzó -al igual que su futuro esposo- sus investigaciones alrededor del magnetismo. Marie encontró no sólo a un compañero de vida, futuro padre de dos hijas, sino a la persona con quien compartiría su amor por la ciencia.

Tras obtener su doctorado, en 1903 ganó junto con su esposo el Premio Nobel de física “por sus investigaciones conjuntas sobre los fenómenos de la radiación descubiertos por el profesor Henri Becquerel”, con quien compartieron el prestigioso premio, otorgado por primera vez a una mujer. En sus investigaciones sobre la radiactividad -palabra acuñada por ambos-, Marie descubrió en el uranio dos nuevos elementos químicos: el radio y el polonio, llamado así en honor a su país natal. Tales descubrimientos le valieron un segundo Premio Nobel en 1911, esta vez en química y en solitario, lo que la convirtió en la primera persona en ser reconocida con dos Nobel.

Llama la atención que Marie Curie desarrolló su carrera científica en condiciones que estaban muy lejos de considerarse óptimas. Además de haber sido víctima de la misoginia de la época y de la xenofobia de la sociedad francesa por ser polaca, en un inicio no contaba con un laboratorio en forma para llevar a cabo sus experimentos. Ambos elementos los descubriría en lo que había sido un cobertizo en la Escuela Superior de Física y Química de Industriales de París.

A pesar de las adversidades, entre las que se encuentran la muerte de Pierre en 1906, Curie encontró la forma de seguir adelante con su curiosidad científica siempre al servicio de la sociedad. En la Primera Guerra Mundial, con gran creatividad desarrolló los llamados petit Curie, ambulancias móviles que llevaban máquinas de rayos X a las trincheras para determinar con mayor precisión dónde se encontraban las municiones en los pacientes heridos.

A pesar del ingenio con el que realizó descubrimientos científicos que la llevaron a ser la primera profesora en la Universidad de París y a fundar el Instituto del Radio (hoy Instituto Curie), el desconocimiento de los efectos nocivos de la exposición al radio le causaron frecuentes enfermedades. Entre ellas, inflamación en los dedos, cataratas y finalmente una anemia aplástica, enfermedad poco común en la que se dejan de producir nuevas células sanguíneas, responsable de su muerte en 1934.

Al buscar aquel elemento en el uranio que parecía ser más activo que éste, Marie Curie exploró ingeniosos métodos para comprobar su hipótesis. Su voluntad y persistencia en la adversidad dieron como resultado que su creatividad se concretara en descubrimientos y estudios específicos sobre la radiación, que cambiaron no solamente su vida, también la de generaciones posteriores, incluida la nuestra.

Ritchard Rodriguez es un artista neoyorkino que utiliza la estética abstracta para explorar el mundo. Cada una de sus obras refleja una historia particular que resuena en la experiencia universal. La galería en línea Saatchi Art representa su obra. saatchiart.com/ritchard27

Marlene Lelo de Larrea es historiadora y educadora en museos. Actualmente se desempeña como Jefa de Servicios Educativos en el Museo de Arte Moderno y es profesora de diversas asignaturas en el Centro Universitario Incarnate Word.

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