REFLEXIONES DEL CONOCIMIENTO EN LA ACTUALIDAD

Arantxa Solis, Sammy y su abuelo, 2017. Cortesía de la artista.

por Andrea Ramos Stierle

ANTE LA LLEGADA DE UNA NUEVA DÉCADA, VALE LA PENA REFLEXIONAR SOBRE LA RELACIÓN ENTRE EDUCACIÓN, CONOCIMIENTO Y SABIDURÍA PARA ASPIRAR A NUEVAS FORMAS DE LIDERAZGO QUE LOGREN INSPIRAR AL MUNDO.

Todos podremos decir que llegamos al conocimiento, siempre que haya habido reflexión, aprendizaje y compresión de la información recibida, y como resultado, se traduzca en una experiencia.

Conocer no es lo mismo que tener información. El conocimiento es información comprendida y transformada para el beneficio de quien la reciba o realice una aportación a la sociedad. Aunque se debe compartir, el receptor tiene que comprenderlo y también darle significado para que también sea una experiencia de aprendizaje y comprensión, de otra manera, sólo estaría recibiendo información. Se debe compartir porque es la única manera de saber que existe el conocimiento que se generó.

El conocimiento estaba ligado a la posibilidad de leer y conversar en espacios de la cultura escrita, pero también sabemos que no sólo se obtiene por tener acceso a la escritura. Por mucho tiempo se pensó que el conocimiento sólo se alcanzaba si uno asistía a un proceso educativo que culminaba en la universidad. Este pensamiento sigue vigente. Es reciente la idea de que existen formas más accesibles de obtener información. Por lo tanto, asistir a un sistema escolarizado no garantiza tener conocimiento y tampoco lo es entrar a internet y establecer conclusiones propias sin intercambio de reflexiones en un análisis crítico.

En los últimos años se ha desbordado la información, originada por la posibilidad de acceder a internet y adquirir todo tipo de datos disponibles. Esto tampoco representa una ventana al conocimiento, nuevamente es una forma de acceder a la información, pero lo que en verdad importa es lo que sucede con la interacción de dicha información, datos y sobre todo la capacidad de análisis de quien la reciba.

Ahora podemos saber de mucha gente que tiene conocimiento de muchos tipos, lo que lo convierte en un experto en un tema, porque además de saberlo, lo utiliza y lo comparte. También sabemos que dicho conocimiento se pudo adquirir de la cultura oral y nunca haber tenido contacto con la cultura escrita, también, que hay una gran variedad de tipologías del conocimiento y que sólo radica en ser especialista para ser algo diferente.

Cuando hablamos de un conocimiento muy específico y que tiene una aplicación benéfica para todos, podemos hablar de sabiduría que va más allá de la información y del conocimiento, además de estar asociado siempre a una persona.

Hablar de sabiduría implica que una persona, a la que le decimos sabia, tiene cierta capacidad para reconocer la información que tiene, y la usa con conocimiento, y, sobre todo, en conciencia, con paciencia, empatía y con la mayor generosidad para ejercer una acción en beneficio de la humanidad.

Podemos reconocer a personas con conocimiento abundante, pero que no lo usan y sólo lo almacenan. Son personas que son consultadas para saber qué hacer en ciertas situaciones, pero eso no los hace sabios y tampoco líderes, por lo general, pasan desapercibidos en la historia y son recordados, en ocasiones, como un asesor de “aquel líder que cambió la historia”.

Podemos hablar de una persona con mucho liderazgo, pero sin un conocimiento lógico y que es posible que tampoco tenga acceso al conocimiento, por el contexto en el que se dio la posibilidad de volverse líder, pero sí tiene acceso a la información, lo cual no garantiza que la comprenda y mucho menos que la utilice al servicio de todos.

Para mí es más valioso ser sabia que una acumuladora de conocimiento o una líder carismática. Ser sabia es tener un poco de los dos, saber manipular la información, como lo hace un líder y saber ofrecer el conocimiento que genere comprensión y experiencia. Muy pocas personas han alcanzado esta combinación, en especial podría hablar de Gandhi, cuyo liderazgo se veía reflejado en las gestiones que hacía en el ámbito de la política y en la ejecución de acciones en beneficio de la mayoría, que antes no era tomada en cuenta. Por otro lado, se pueden enlistar infinitas citas y videos memorables de entrevistas a Gandhi para hablar de su gran capacidad de adquirir y experimentar el conocimiento, pero considero que la mejor conclusión sobre su sabiduría se resume cuando dijo “Mi vida es mi mensaje”, en una entrevista cuando le pidieron que dijera qué tenía que decir para ser la persona que era y cómo se lograba ser un ser humano como él. La resonancia de esta frase se debe a que no importa cuánta información recibas ni cuánto conocimiento generes si eso no se convierte en un ejemplo.

Los grandes sabios de la humanidad han predicado con el ejemplo y no es trivial. En la mayoría de las culturas se ha priorizado obtener bienes materiales y poder, pero un verdadero líder no lo es por lo que tiene ni por su estatus, es quien se conoce a sí mismo y vive mediante el conocimiento que tiene y el ejemplo de sus acciones. No es una tarea fácil, no se ha incluido en los programas de formación, desde la primera infancia hasta niveles universitarios, cómo trabajar con las emociones, cómo reconocer qué sentimos y pensamos en situaciones que nos incomodan, y por lo general, nos llevan a reaccionar y no a actuar en conciencia. La buena noticia es que cada vez más gente conoce una herramienta muy fácil de usar, la respiración consciente, también conocida como meditación o mindfulness (atención plena). Practicar la respiración consciente permite situarte en el presente, y con ello tomar decisiones con mayor claridad.

Por lo tanto, el reto para la próxima década es formar, durante la primera infancia, a las niñas y niños con habilidades de respiración consciente y conocimiento de sí mismos, para que puedan ir integrando la información que reciban y a través de ser seres más conscientes y más plenos, puedan compartir ese conocimiento como parte de sus experiencias cotidianas. De esta manera, se volverían sabios, no por medio del acceso a la información, sino de la comprensión del manejo de sus emociones y del conocimiento de sí mismos.

clavadista correct

Arantxa Solis, Clavadista, 2018. Cortesía de la artista.

[…] no importa cuánta información recibas ni cuánto conocimiento generes si eso no se convierte en un ejemplo.

TODA DECISION

Arantxa Solis, Toda decisión es un salto, 2016. Cortesía de la artista.

Arantxa Solis es una artista mexicana nacida en Cali, Colombia. Estudió arquitectura en la UNAM y en l’École Nationale Supérieure d’Architecture de Paris La Villette. Su práctica está orientada a las artes plásticas, especialmente a la pintura y el dibujo. Desde 2016 fundó en conjunto con Euri Lorenzo, FERVOR, un taller dedicado a hacer piezas decorativas con hoja de oro. arantxasolis.com | Instagram @arantxasolispozos

Andrea Ramos Stierle es Licenciada en etnología y Maestra en entornos virtuales de aprendizaje, Especialista en pedagogías emergentes, es directora general de Revolución de Ideas Educativas (RIE), amante de la gastronomía, el futbol y, sobre todo, de ser mamá de Emilia y Luciana.

1. Paul Ricoeur, Teoría de la interpretación. Discurso y excedente de sentido (México: Siglo XXI, 2006).

2. G. Ortiz Henderson y L. M. Gray Cruz, Comunicación, cultura y educación. Nueve aproximaciones al estudio de las tecnologías digitales (México: UAM, Unidad Lerma; Juan Pablos editor, 2015).

3. M. K. Gandhi, An Autobiography or The Story of My Experiments with Truth (India: Journal Navjivan, 1925-1929). Acceso a libro digital en mkgandhi.org/ebks/An-Autobiography.pdf.

4. Nipun Mehta, Gandhi 3.0 - Bridging the Internet and the Inner-Net. karmatube.org/videos.php?id=7400, consultado el 12 de diciembre de 2019.

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