NEUROIMPLANTES FUTURISTAS

Todas las imágenes son de Elsa Mora, de la serie Mindscapes (Paisajes mentales), 2018. Cortesía de la artista.

por Verónica Guerrero Mothelet

EL DESARROLLO TECNOLÓGICO HA ALCANZADO NUEVAS FRONTERAS AL DESPLEGAR MATERIALES INNOVADORES QUE SE ADAPTAN MEJOR A LA FISIOLOGÍA HUMANA Y QUE PERMITIRÁN CREAR NEUROIMPLANTES CON POSIBILIDADES ASOMBROSAS.

Existen electrodos neuronales implantables que alivian síntomas de trastornos como el mal de Parkinson, mediante la estimulación profunda del cerebro, pero enfrentan limitaciones: el cerebro es elástico y estos implantes son rígidos y aún muy grandes. Por eso, con el tiempo, el sistema inmune del cerebro los percibe como objetos extraños. Sus células gliales rodean al “invasor”, lo desplazan destruyendo neuronas, lo que reduce la capacidad de los neuroimplantes para continuar su función.

Un equipo de nanocientíficos de la Universidad de Harvard ha dedicado una década a diseñar implantes neuronales electrónicos cada vez más pequeños y flexibles, que se muevan con la masa viva y palpitante del tejido cerebral. Tras descubrir materiales innovadores, concibieron un futuro brillante para los neuroimplantes, que podría optimizar hasta las interfaces cerebro-máquina.

Una neurona puede imaginarse como un renacuajo con cabeza redonda y cola larga y flexible. En este símil, la cabeza mide casi lo mismo que un cabello muy fino (20 micrones [micras]), y la cola puede ser hasta 20 veces más delgada. El equipo de la Universidad de Harvard creó una cabeza que contiene un electrodo, o microsonda, del tamaño de una neurona real y mucho más flexible que los conseguidos hasta ahora. A manera de cola lleva interconectados nanocables de un polímero dúctil, imitando la neurita de la neurona.

Con estas microsondas neuronales construyeron una interfaz electrónica en forma de malla que imita el tamaño, la forma y la “sensación” de neuronas y redes neuronales reales, que dio lugar a registrar, rastrear y modular neuronas individuales y circuitos neuronales en un largo plazo, en el cerebro de roedores, prácticamente sin respuesta inmune.

Pero, además, el nuevo dispositivo demostró una ventaja valiosa: fomenta la migración de neuronas nuevas. Su registro indicó que las nuevas neuronas pueden usar su interfaz electrónica como un armazón para llegar hasta áreas dañadas del cerebro y ayudar a regenerar el tejido.

Aunque estos neuroimplantes aún presentan desafíos, con el tiempo los futuros electrodos podrían calibrarse con precisión para tratar cualquier trastorno neurológico; o actuar como sustitutos, reemplazando circuitos neuronales dañados. Además, su potencial va más allá de las terapias médicas: también podrían ofrecer un mejor control de las prótesis e incluso reparar extremidades paralizadas.

¿La siguiente frontera?: Fusión total cerebro-máquina.

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TECNOLOGÍA DIGITAL AL SERVICIO DE LAS EMOCIONES

ANTE LOS CONTEXTOS DE ESTRÉS E INCERTIDUMBRE, LA COMUNIDAD CIENTÍFICA HA DESARROLLADO APLICACIONES NOVEDOSAS QUE TOMAN VENTAJA DE LA MEDITACIÓN CON HERRAMIENTAS DIGITALES CON EL FIN DE BENEFICIAR LA SALUD FÍSICA Y EMOCIONAL.

La agitación de la vida moderna puede acarrear trastornos psicofísicos como frustración, ansiedad y estrés, con efectos negativos en la salud del cuerpo y las emociones. Asimismo, el escenario de los últimos meses nos enfrenta a la acumulación de incertidumbre y temor, mientras intentamos adaptarnos a un mundo que parece más complejo y agobiante, con una carga extra de sentimientos confusos.

Un auxiliar para transitar situaciones críticas y cotidianas es practicar algún tipo de meditación. Décadas de investigación científica han verificado los beneficios de ésta para la salud física y mental. Una de las más recientes, a cargo de la psicóloga de la Universidad Yale, Hedy Kober, encontró que con una breve introducción a la técnica llamada “de atención plena”, un grupo de voluntarios redujo sus emociones negativas, al tiempo que su cerebro registraba menor actividad en las regiones relacionadas.

Este camino podría atraer y ayudar a muchas personas, pero es común no saber cómo empezar. Curiosamente, a partir de las milenarias prácticas de meditación, la innovación en tecnología digital ofrece herramientas para aprender a conocer y manejar mejor las emociones.

El Center for Healthy Minds en la Universidad de Wisconsin-Madison, dirigido por el neurocientífico Richard Davidson, tradujo sus estudios sobre la meditación en resultados útiles. Al combinar la ciencia con las prácticas tradicionales de meditación, o contemplación, su equipo de investigadores, especialistas en contenido, expertos en meditación y desarrolladores de software han creado una aplicación que ofrece un entrenamiento guiado de lo que Davidson llama “las habilidades del bienestar”: atención, conexión, introspección y propósito.

La app, recientemente gratuita, está diseñada para que el usuario aprenda y ponga en práctica estas habilidades, con la posibilidad de elegir el tipo y duración de las experiencias convenientes para cada persona. Incluye, además, la transmisión de charlas y lecciones de científicos y maestros (podcasts) y permite llevar un registro personal del nivel de bienestar para conocer los cambios producidos por este entrenamiento mental.

La bióloga Daniela Labra Cardero, colaboradora de Healthy Minds y fundadora de la asociación mexicana AtentaMente, creó hace tiempo otra app gratuita, con características similares y en español. Ambas parten de una conclusión surgida de las investigaciones en meditación: la experiencia puede moldearse. 

Elsa Mora es una artista y curadora cubana que vive y trabaja en Estados Unidos desde 2001. Su serie Mindscapes explora la acción de usar nuestra mente para producir pensamientos. Utilizando el cerebro como plataforma, ha creado una especie de islas o paisajes para representar los escenarios del pensamiento y con ello nos invita a pensar cómo serían nuestros cerebros si convertimos nuestros pensamientos en paisajes. elsamora.net | Instagram @elsamorainstant

Verónica Guerrero es periodista y divulgadora de la ciencia, ha sido corresponsal de la revista Nature Biotechnology y colaboradora frecuente en ¿Cómo ves? y otras áreas de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM.

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