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Nacional del Monte de Piedad, una historia que contar

monte_Jorge Contreras

Por Jorge Villalobos

El Nacional Monte de Piedad, IAP, ha cumplido con la encomienda de su fundador, Pedro Romero de Terreros, de mantenerse como una institución líder del sector asistencial. Lo anterior luego de procurar su desarrollo y progreso mediante operaciones de préstamo autorizadas y la prestación de servicios sociales de corte humanitario en beneficio de las clases débiles del país.

Hace más de 241 años, el Nacional Monte de Piedad, I.A.P., ha venido cumpliendo con la encomienda de su fundador Don Pedro Romero de Terreros. Ésta consiste en mantenerse como una institución líder del sector asistencial, de carácter permanente y perpetuo, al procurar su desarrollo y progreso mediante operaciones de préstamo prendario autorizadas para su sustento, y la aplicación y prestación de servicios sociales de corte humanitario en beneficio de las clases económicamente débiles de la República Mexicana.

De tal suerte que por centurias se ha cumplido a cabalidad con la magna obra social encomendada desde su fundación en 1775. Sus puertas se han mantenido abiertas desde siempre para quien lo necesite, para los más desesperados, los que necesitan refugio, consuelo y esperanza. Esta gran institución ha demostrado ser una organización única y especial ya que desde su nacimiento tiene y cuenta con una piel sensiblemente humana, con un estilo y un carisma solidarios y subsidiarios. En sus operaciones financieras desde su origen no ha discriminado o distinguido a nadie ya que ha apoyado y apoyará económicamente al joven, al anciano, a la mujer indefensa, a la madre que busca ayuda para dar de comer a sus hijos, darles techo y cobijo, vestirlos, calzarlos, cuidarlos o curarlos de alguna enfermedad.

Las inscripciones de las ruinas de Persépolis han servido como una gran fuente de inspiración para el Nacional Monte de Piedad. En ellas se plasma la siguiente filosofía:

“Haz todo el bien que puedas, todas las veces que puedas, a toda la gente que puedas, en todos los lugares que puedas, durante el tiempo que puedas y no lo menciones.”

La labor del Nacional Monte de Piedad no se remite solamente al préstamo en prenda y a ofrecer el interés monetario más bajo del mercado. Su participación en el ámbito de la asistencia social es poco conocida, pero sin duda es una de las más importantes y loables.

Entre las personas favorecidas por el Monte de Piedad se encuentran niños quemados, pequeños con capacidades diferentes, indígenas, enfermos de cáncer, de VIH, diabéticos, indigentes, autistas, jóvenes en situación de calle, adultos mayores, débiles visuales y auditivos, cuadripléjicos y estudiantes de alto rendimiento académico y de escasos recursos. Asimismo, se ha apoyado a casas hogar y clínicas para padecimientos mentales.

En total, el Monte de Piedad apoya año con año a cerca de 500 instituciones de asistencia o beneficencia privada por todo el territorio nacional. Los donativos permiten que las instituciones adquieran desde equipo médico altamente especializado e inmuebles y remodelaciones, hasta vehículos, medicamentos, computadoras y cursos de capacitación.

Parte del dinero que se genera con los intereses del sistema de préstamos produce lo que se conoce como “remanente social”. Este mismo se invierte tanto para sufragar los gastos básicos de operación del Monte de Piedad (sueldos, mantenimiento de oficinas corporativas y de sucursales), como en donativos que benefician a los grupos más necesitados de la sociedad. Lo más importante es que el Monte de Piedad no distingue sexo, raza, religión, nacionalidad, género o edad, atendiendo al precepto de su fundador Pedro Romero de Terreros: “El que lo necesite engloba a todos”.

Los estatutos del Monte de Piedad le permiten hacer acciones asistenciales en directo, es decir, fundar una institución de beneficencia y administrarla, si así lo deseara. Su patronato hasta ahora ha decidido hacerlo mediante Instituciones de Asistencia Privada (IAP) existentes, autorizadas por las 15 distintas Juntas de Asistencia que hay en el país, cuya obligación es supervisar que las instituciones donantes cumplan al pie de la letra con los preceptos de su fundador.

En el caso del Monte de Piedad, Pedro Romero de Terreros dejó una orden muy clara, seguida al pie de la letra por sus actuales administradores: “ayudar al necesitado”. Por lo tanto, parte de su patrimonio se destina exclusivamente a esta causa, apoyando a las instituciones de asistencia privada de México que han demostrado ser eficaces y comprometidas.

Algunas de ellas están dedicadas al tema de la salud: hospitales que dan atención a la población menesterosa, entre los que se encuentra el hospital de Jesús. Por ejemplo, en él se atienden desde partos o fracturas hasta enfermedades y afecciones de las vías respiratorias. También hay otras clínicas como hospitales generales y de especialización que se dedican a ayudar a la población a recobrar la vista. En ellas acuden indigentes sin recursos para pagar una curación u operación en un hospital privado, o que no están asegurados por la asistencia pública gubernamental.

Otras son de educación: escuelas públicas o privadas que requieren equipo para atender mejor a los alumnos, como computadoras o reparaciones de las instalaciones físicas. Entre ellas hay algunas instituciones más especializadas que ofrecen a los alumnos, plumas, lápices, libros, cuadernos, pupitres y equipo educativo para que puedan tomar clase; otras se encargan de llevar la tecnología a las escuelas y que instala aulas de cómputo en escuelas públicas en todo el país.

El Monte de Piedad también otorga becas a estudiantes de alto rendimiento sin dinero para pagar la universidad, y que quieren estudiar en una universidad de prestigio, lo mismo para alumnos que ya terminaron la licenciatura pero que desean especializarse en el extranjero, por medio de instituciones que se dedican a becar y a financiar a los jóvenes con préstamos muy blandos.

En el plano de los problemas sociales, el Monte de Piedad apoya a organizaciones dedicadas a rehabilitar a drogadictos, a rescatar a niños de la calle para reintegrarlos a la sociedad (como la del padre Chinchachoma), a evitar la violencia intrafamiliar y la violencia de género (como Cáritas). También apoya a la población mediante los llamados “bancos de alimentos”, que son las que llevan comida a los hambrientos que consiguen de los restaurantes, de los supermercados o de las centrales de abasto.

También se apoya a las organizaciones de zonas rurales que acercan proyectos económicos-productivos a las comunidades alejadas de los centros urbanos y les da la oportunidad de tener un modus vivendi para autosostenerse. Por ejemplo, un proyecto concreto es la creación de retenes de lluvia para suministrar agua a los campesinos.

En otras regiones y mediante una asociación denominada “Alianzas que construyen”, el Monte de Piedad edifica viviendas para la gente que no gana como familia más de tres salarios mínimos o personas que nunca han tenido una casa propia ni un terreno. Básicamente va destinado a madres solteras, personas con discapacidad y jóvenes desamparados.

A partir de la década de los noventa, año con año el Monte de Piedad otorga donativos de forma oficial. Antes los donativos eran esporádicos o cada vez que había alguna necesidad. En su vida útil, el Nacional Monte de Piedad ha participado en acciones comunitarias de gran importancia, como por ejemplo, cuando la UNAM requirió dinero para edificar la Universidad, el Monte de Piedad dio una aportación significativa. Lo mismo cuando se iban a llevar a cabo las obras de construcción del Congreso en tiempos de Porfirio Díaz, edificación que hoy se conoce como el Monumento a la Revolución. Igualmente ha donado para construir algunas carreteras del país, así como cuando surge algún desastre natural de grandes proporciones calificado como DN3. Ha aportado al Teletón y recientemente a la Cruz Roja en el cambio de ambulancias viejas por nuevas.

En pocas palabras, el Monte de Piedad apoya a los que están en la “trinchera”, con recursos monetarios, “a los que más lo necesitan”. Su misión es ayudar para reducir los niveles de pobreza que existen en el país. Una institución de los mexicanos para los mexicanos que ha visto pasar a través de sus puertas y ventanas la historia de México.

Un Monte de Piedad fuerte y vigoroso para el futuro

En estos tiempos de zozobra y de inestabilidad tanto económica como social vemos al Nacional Monte de Piedad, IAP, como una institución cada vez más fuerte y con un potencial enorme de crecimiento. Atenderá a todos aquellos que lo necesiten, pues ha de mantener una mística, la de mantener la piel sensiblemente humana, con un carisma de solidaridad y de subsidiaridad con las grandes causas humanitarias.

Vemos al Monte de piedad con sus puertas siempre abiertas para quien lo necesite, los más desesperados, los más desamparados, para los que necesiten refugio, consuelo y esperanza.

El Nacional Monte de Piedad está llamado a convertirse en una institución moderna, ágil, expedita, segura y confiable para atender con eficacia los reclamos de la población mexicana.

Cada día cuenta con tecnología de punta, su expansión en el territorio mexicano es manifiesta ya que hay un plan de difusión de sucursales y agencias a lo largo del país para atender las necesidades de la población.

La familia Monte cada día se capacita para ofrecer un mejor servicio y una mejor atención al usuario. Por otra parte, su patronato tiene programado un plan eficiente y excelente que contiene un programa de gobierno corporativo de primer nivel, elevando a la institución a un plano de mejores prácticas a nivel internacional.

Modelo del Nacional Monte de Piedad para asignar recursos a I.A.P. que participan en la convocatoria: (MAR)

Asignar donativos entre IAP donatarias autorizadas presenta retos altamente considerables, sobre todo cuando se dedican a atender problemas sociales diversos y disímbolos para mitigar carencias, penurias y desigualdades entre la población vulnerable, como temas de salud, educación o problemas sociales.

Como se ha comentado la misión del Nacional Monte de Piedad es la de proveer ayuda humanitaria en primera instancia concediendo préstamos de mutuo con interés, con la garantía de artículos de valor, en su mayoría joyas y alhajas, y en segundo lugar empleando el remanente operacional para apoyar los proyectos humanitarios que le proponen las IAP del país por medio de una convocatoria anual del Nacional Monte de Piedad.

Con el propósito de ser más eficientes y hacer que sus donativos generaran mayor impacto en las organizaciones se presenta el desarrollo de un modelo para maximizar el beneficio social, a partir de asignar un presupuesto entre IAP.

Desde su inicio este modelo buscó contar con dos requisitos:

Maximizar el impacto social potencial.

Mantenerlo tan simple como fuese posible.

   El reto era muy difícil de llevar a cabo pues ¿cómo ayudar a una institución que atiende a ancianos o a una que se preocupa por los problemas rurales, u otra que trabaja en aspectos educativos? Fue necesario construir un modelo matemático que atendiera las diferentes causas y que a la vez buscara maximizar el impacto social y que fuese simple de aplicar.

  A este modelo se le llamó “Modelo de Asignación de Recursos (MAR)”, y puede ser descrito como un conjunto de procesos dinámicos que opera con información objetiva y subjetiva almacenada en una base de datos:

MAR se ejecuta por medio de una convocatoria anual pública en la que se invita a todas las IAP a participar en la asignación de donativos, luego de presentar sus proyectos humanitarios. En este proceso se toma en cuenta la cantidad que solicita la IAP, el fin, la viabilidad del proyecto, y se le practica un diagnostico institucional.

El proceso de asignación de recursos MAR tiene como objetivo transparentar y asignar de manera objetiva y sistemática los recursos que Nacional Monte de Piedad otorga como donativos a las diferentes IAP del país.

Para tal efecto se realiza una evaluación de la institución que solicita el donativo, así como del proyecto.

La evaluación de la institución (Evaluación de Capacidades Institucionales) mide el nivel de madurez en que se encuentran las instituciones y supone que una institución con una buena gestión, logrará un mejor uso de los recursos. El instrumento de evaluación se alinea a los temas utilizados por la Junta de Asistencia Privada de la Ciudad de México, que considera los siguientes temas:

Estrategia

Patronato

Generación de recursos

Equipo operativo

Modelo de atención

Aspectos administrativos

Comunicación

Tecnología de información

monte_Renata Sedmakova _ Shutterstock.com

[...] el Monte de Piedad apoya año con año cerca de 500 instituciones de asistencia beneficencia privada.

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La evaluación de la solicitud (Evaluación de Viabilidad y Justificación de los Conceptos Solicitados) está dirigida a medir la planeación, estructura y justificación del proyecto. La evaluación consta de dos partes: una global de acuerdo con el tipo de solicitud como la continuación del servicio asistencial, la ampliación del servicio o nuevos proyectos, y otra detallada por cada uno de los conceptos solicitados, ya sea gastos asistenciales, equipamiento, adquisición de inmuebles, construcciones, entre otros. El objetivo principal de esta evaluación es conocer si los conceptos solicitados son congruentes con las actividades de la institución, el tamaño de la misma y la necesidad que tiene de los mismos.

Estrategia

Investigar, luego de verificar la misión, la visión, los programas, las auditorias y la planeación estratégica, la aplicación de la voluntad fundacional (estatutos). Lo anterior para garantizar que las decisiones se toman en función de los estatutos a fin de obtener los resultados planeados en beneficio de la población atendida.

Patronato

Investigar la estructura, la funcionalidad y el compromiso del patronato, con un examen detallado de mecanismos de selección y actualización, perfiles, roles, formas de participación, a fin de guiar a la institución hacia mejores prácticas en la dirección organizacional del patronato.

Generación de recursos

Investigar las estrategias de trabajo en materia de gestión de recursos mediante un plan estratégico que incluya un presupuesto, diversificar fuentes de financiamiento y ampliar el patrimonio institucional.

Equipo operativo

Investigar las condiciones laborales y las competencias (conocimiento, habilidades y actitudes) del recurso humano de la institución, para conocer las fortalezas y oportunidad de las diferentes áreas de operación y dirección.

Modelo de atención

Evaluar si el diseño de la intervención responde a necesidades identificadas en la población, a una hipótesis de cambio y a efectos esperados.

Aspectos administrativos

Investigar el funcionamiento administrativo de la institución, por medio del manual de organización y procedimientos, protección civil (en su caso), las políticas de operación, así como los controles administrativos, contables y financieros, con base en la normatividad fiscal, la ley de IAP, a fin de evaluar el uso eficaz y eficiente de los recursos (humanos, financieros, materiales, tecnológicos y de conocimiento, entre otros).

Comunicación y difusión

Investigar la capacidad de comunicación de la institución, sin olvidar que los actores más importantes son los colaboradores, los donantes, los voluntarios, el público en general y las autoridades, en función de un plan estratégico que permita, además de conocer con quienes mantendrá comunicación, quién y cómo debe comunicar lo que es necesario.

Tecnologías de la información y comunicación

Investigar la forma en que la institución potencia el uso de la tecnología para hacer más eficientes los procesos contables, los servicios de atención y la comunicación (interna y externa).

Variables del MAR a partir de cada peso que se otorga a una institución:

Autosuficiencia

Impacto en beneficiarios

Transparencia en el uso de los recursos

Eficiencia administrativa

Número de personas atendidas

Búsqueda de mejora continua

Nivel de satisfacción entre empleados y beneficiados

Profesionalismo

Capacidad para obtener recursos

En el MAR el proceso de asignación de recursos busca: “Maximizar el impacto obtenido por cada peso otorgado para adquirir activos, llevar a cabo proyectos o administrar gastos operativos basados en”:

Mejorar el trato a los beneficiados

Autosuficiencia

Transparencia total

Mejor eficiencia administrativa

Número correcto de beneficiarios

Es necesario fortalecer a las IAP, a partir de la experiencia del Nacional Monte de Piedad, IAP.

A partir de 2013 el Patronato autorizó un cambio en la asignación de recursos a las IAP por el que se pasó de apoyar capacidades institucionales por el de Gestión Orientada a Resultados.

Se hizo un análisis interno para detectar qué IAP tenía en sus intervenciones componentes de desarrollo, de tal suerte que se identificaron 133 IAP, evaluadas por un consultor externo, llamado GESOC. Con su modelo propio denominado modelo de estimación de valor social, estimó el valor social que cada una de ellas producía, esto es, qué capacidad de gestión tenían para resolver un problema público.

Con el fin de trabajar en las áreas de oportunidad de cada una de las IAP evaluadas de manera ex ante se contrató a diversos consultores expertos en el Modelo de Gestión Basada en Resultados de Valor Social e Impacto, para que las acompañaran a fin de llevar a cabo un programa de fortalecimiento junto con el desarrollo de productos de gestión, proceso que ha durado dos años, y con el que se ha conseguido:

Que se adoptaran medidas para mejorar la gestión a fin de conseguir resultados e impactos sociales.

Se estableció una línea base para monitorear el avance.

De manera paralela, en Monte de Piedad hicimos una actividad llamada “Teoría de Cambio” en la que nos preguntamos hacia dónde deberíamos canalizar la bolsa asistencial, llegando a la conclusión de que una buena parte de la bolsa la debíamos de invertir en instituciones que generaran resultados de valor social y que adoptaran el modelo de Gestión Orientada a Resultados de Valor Social, de tal suerte que nos introdujimos en el modelo e interpretamos el alcance del mismo.

Gestión Orientada a Resultados (GOR)

Dicho modelo consiste en usar de manera responsable recursos privados cuyo retorno esperado es el bienestar de la comunidad de manera estratégica, sistemática, orientado a resultados de valor social de manera sustentable y sostenible a los cambios de transformación social.

Se trata de un enfoque estratégico que garantiza que todos los procesos realizados en las intervenciones de las instituciones, cumplan los objetivos previstos en un marco de resultados e impactos donde:

La actividad no es el fin, sino el resultado que se obtiene de ella (cambios sostenibles y significativos en la población).

Evidencia con información rigurosa su contribución a resolver problemas públicos.

La transparencia del uso de los recursos no es suficiente, sino la rendición de cuentas.

Se trata de un método participativo que incluye a todos los miembros integrantes de una institución.

Se trabaja en equipo.

Enfatiza la tendencia a evaluar.

Busca la sencillez en lo posible.

Se apoya en instrumentos de productos de gestión.

Es un modelo internacional utilizado en programas de cooperación para el desarrollo, impulsado principalmente por países altamente desarrollados, aunque también por organismos como la OCDE, la ONU, el Banco Mundial, el BD y OXFAM.

Según Peter Drucker “El Modelo de Gestión Orientado a Resultados de Valor Social se reduce a dirigir por objetivos para conseguir resultados”.

Dicha gestión es una metodología que va dirigida a planificar las intervenciones y está conformada por un conjunto de técnicas para dotar de un método sólido a fin de conseguir los objetivos, es decir, para que tenga éxito, obtenga lo que se propone y los resultados sean, en lo posible, sostenibles.

Este modelo tiene como objetivo fundamental capacitar a las personas e instituciones participantes en proyectos sociales, para puedan continuar las labores, en forma independiente, y resolver por sí mismas los problemas que surjan después de concluir la fase de apoyo externo.

Con este método se pretende poner el foco de atención más en el qué estamos logrando, qué cambios o efectos estamos produciendo, en lugar de qué estamos haciendo, esto es el desempeño, de tal suerte que el énfasis no recaiga tanto en las tareas a realizar como en los resultados a conseguir.

Se busca optimizar al máximo la eficiencia, la eficacia y la efectividad y ayudar a rendir mejores cuentas de las inversiones sociales que hacen los donantes. Que estamos impulsando en el NMP con este Método de Gestión.

En 2012 iniciamos una nueva estrategia a fin de maximizar el valor social de nuestras inversiones. Buscamos asignar recursos monetarios vía donativos, de manera más efectiva, basada en la identificación, evaluación, fortalecimiento e impulso en el método de Gestión Orientado a Resultados e Impacto Sociales en las instituciones que apoyamos.

En 2015, con el apoyo de consultores externos, realizamos diversas recomendaciones a 141 instituciones a nivel nacional para desarrollar sus intervenciones. Estas recomendaciones han sido punto de partida de procesos de fortalecimiento haciéndoles llegar las prácticas y métodos sofisticados y normativos del modelo, a fin de que las instituciones desarrollen procesos de reflexión, aprendizaje y mejora para alcanzar mejores resultados e impactos de valor social.

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El licenciado Jorge Villalobos es uno de los directores de Nacional Monte de Piedad.

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