MUSEO DE ARTE DE TESHIMA

Todas las imágenes son Cortesía de Ryue Nishizawa Studio y Fukutake Foundation.
Ryue Nishizawa, Museo de Arte de Teshima. Fotografía de Ken’ichi Suzuki.

por iam

LA SUTIL MONUMENTALIDAD DEL MUSEO DE ARTE DE TESHIMA DISEÑADO POR EL ARQUITECTO RYUE NISHIZAWA Y EL ARTISTA REI NAITO CONJUGA LOS LENGUAJES DEL ARTE Y LA NATURALEZA PARA INVOCAR LAS EMOCIONES MÁS PROFUNDAS DE SUS VISITANTES Y OFRECER UNA EXPERIENCIA SENSIBLE ÚNICA.

Si usted está leyendo este texto, llegar a Teshima no le resultará fácil. Del aeropuerto internacional más cercano, habría que tomar un tren hacia la prefectura de Okayama, bajar en la estación de Chikko en Tamano, tomar el ferry en el puerto de Uno, y, una vez en la isla, rentar una bicicleta eléctrica para explorar los alrededores. Pero ¿qué hay en Teshima que haga valer la pena tal odisea?

Nada.
O, casi nada.

El Museo de Arte de Teshima, diseñado por el arquitecto Ryue Nishizawa y el artista japonés Rei Naito, se inauguró en 2010 con motivo de la Trienal de Setouchi. Unió las visiones creativas de ambos y con el apoyo de la sabiduría estructural del aclamado ingeniero Mutsuro Sasaki, el museo se emplaza sobre una colina con vistas al mar interior de Seto al oeste de Tokio. Su forma líquida de curvas delicadas se funde en el paisaje tradicional de terrazas de arrozales restaurado en colaboración con los residentes locales.

Estructuralmente, el edificio consiste en una concha de hormigón que cubre un espacio de unos 40 por 60 metros sin ningún soporte adicional. Dentro, la altura máxima de la cubierta es de 4.5 metros. Dos aberturas elípticas de siete metros en su eje mayor permiten la entrada de los elementos, al mismo tiempo que refuerzan la ambigüedad del límite entre la arquitectura y el paisaje. Este escenario, en el que naturaleza, arte y arquitectura se presentan como un fenómeno continuo e inconsútil, conjura una serie infinita de impresiones con el paso de las estaciones y el flujo del tiempo.

En 2004, Nishizawa y Sasaki fueron invitados a proponer una estructura para un sitio cercano a la isla de Naoshima, donde ya había un puñado de museos de arte contemporáneo diseñados por el arquitecto Tadao Ando. Sasaki tenía experiencia diseñando delicadas superficies de hormigón ondulantes para el arquitecto Toyo Ito. En 2004 Sasaki también estaba trabajando en una monumental losa topográfica junto con SANAA, la oficina que Nishizawa mantiene simultáneamente con su socia Kazuyo Sejima. El resultado de la colaboración fue un tipo de edificio prácticamente sin precedentes —más paisaje que arquitectura— por el cual SANAA recibió el primer premio en el concurso para el Centro de Aprendizaje Rolex de la École Polytechnique Fédérale en Lausana, Suiza. La construcción concluyó en 2010, apropiadamente el mismo año en que Nishizawa y Sejima fueron reconocidos con el premio Pritzker.

La propuesta inicial de Nishizawa para el Museo de Arte de Teshima había sido concebida como un objeto aislado, algo así como una gota de rocío sobre un lirio. Era poco probable que la curva fuera construible —al menos dentro del ajustado presupuesto— hasta que Sasaki lograra calibrar la forma (y los contratistas pudieran encontrar un modelo barato para montar los 3500 puntos de referencia del inusual perfil de la cubierta).

Trabajando en el Centro de Aprendizaje Rolex, Nishizawa había enfrentado algunos problemas: ¿cómo incorporar, en una superficie fluida y de contornos difusos, elementos arquitectónicos con bordes definidos como ventanas, puertas o barandales? En Teshima resolvió este problema eliminando la necesidad de cualquier elemento foráneo gracias a su relación con la Fundación de Fukutake. (La fundación, responsable de la conversión de Naoshima, de Inujima y Teshima, en centros de arte internacionales, resultó ser un cliente comprensivo).

Por su experiencia, Nishizawa también sabía que los bordes serían un problema en la etapa de construcción; por lo tanto, no hay ninguno. Así, la cáscara de hormigón se vertió en una sola colada continua durante 20 horas, se colocó en un encofrado de tierra con acabado de mortero, y el punto donde el suelo se encuentra con la cubierta se resolvió con un pequeño rizo.

La intención del museo es albergar la sublime instalación de Naito. Inspirada en la arquitectura misma de Nishizawa, por medio de pequeñísimos poros en el suelo, aquí y allá, aparecen perlas de agua, que, como gotas de rocío, se hinchan hasta convertirse en pequeños charcos que luego se deslizan, serpenteantes, a lo largo de las imperceptibles curvas del piso. Como en un microcosmos, las gotas absorben otras gotas. Los charcos toman velocidad o se frenan revelando un paisaje invisible de campos gravitacionales. La gran coreografía es como una réplica en cámara rápida de la lenta evolución del universo.

Eso.
Casi nada.
Y casi todo.

El paisaje también es clemente. Los dos óculos permiten la entrada del viento que llega del mar con los sonidos del paisaje, el canto de los pájaros, alguno que otro insecto, la luz diáfana septentrional, el cielo que se cuela en el espacio del museo que es como un útero cósmico, la lluvia o la nieve, según la estación... Algunos visitantes se reúnen bajo las aperturas y ríen ligeramente mientras corpúsculos de agua argentina los envuelven en órbitas ondulantes como moléculas nerviosas en un caldo primigenio a punto de dar a luz. Otros, azorados, simplemente buscan un lugar seco donde sentarse para disfrutar desde la penumbra el espectáculo silencioso.

En Teshima el visitante que decida emprender el peregrinaje descubre el verdadero sentido del minimalismo: austero en sus medios, más no en sus emociones.

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Ryue Nishizawa, Museo de Arte de Teshima. Fotografía de Ken’ichi Suzuki.

Su forma líquida de curvas delicadas se funde en el paisaje tradicional de terrazas de arrozales restaurado en colaboración con los residentes locales.

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Ryue Nishizawa, Museo de Arte de Teshima. Rei Naito: Matrix, 2010. Fotografía de Noboru Morikawa.

[…] aquí y allá, aparecen perlas de agua, que, como gotas de rocío, se hinchan hasta convertirse en pequeños charcos que luego se deslizan, serpenteantes, a lo largo de las imperceptibles curvas del piso.

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Ryue Nishizawa, Museo de Arte de Teshima. Rei Naito: Matrix, 2010. Fotografía de Noboru Morikawa.

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iam es un colectivo de individuos interesados en la arquitectura y el diseño que conducen actividades profesionales y académicas en México y los Estados Unidos.

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