La hermenéutica como autopista fronteriza:
de la obra literaria al conocimiento

por Michelle González

¿CÓMO LLEGAR AL CONOCIMIENTO POR MEDIO DE LA LITERATURA? LA HERMENÉUTICA SE PRESENTA COMO UN CAMINO PARA CONSTRUIR SENTIDOS PROPIOS DEL MUNDO QUE NOS RODEA.

Marilá Dardot, Código Desconhecido #5 (Unknown Code #5 / Código Desconocido #5), 2015. Fotografía de Edouard Fraipont. Cortesía de la artista.

"Siempre he pensado que la literatura no nació para dar respuestas, sino más bien para hacer preguntas, para inquietar, para abrir la inteligencia y la sensibilidad a nuevas perspectivas de lo real".

Julio Cortázar

Realidad, sueño, ilusión o miedo, la literatura expresa cualquiera de los temas que cautiven la curiosidad de aquel que quisiera acercarse como lector; dicha inquietud le permitirá adentrarse en una amplia variedad de expresiones -poesía, teatro, ensayo, novela- y así descubrir aspectos impensables de la imaginación. Por medio de las palabras, y las pausas o silencios, la literatura teje una obra; se sirve de expresiones orales y escritas para generar una reacción en ese Otro¹ espectador. Por medio de cierta armonía en sus técnicas -rima, ritmo, musicalidad- el autor establece un (des)orden en las palabras que, eventualmente, configurarían su propio y auténtico estilo.

Ahora bien, para evitar perdernos en el laberinto de lo que es o no literatura, nos gustaría proponer ciertas señales que funcionan como guía sobre el camino hacia el destino específico del presente artículo: ¿cómo conocer mediante la literatura? En un primer acercamiento hacia el mundo literario, nos encontramos con la idea de que la literatura funciona por medio de narrativas, es decir, mediante la articulación de discursos o ideas específicas. Se trata de un rompecabezas que requiere de reglas para adquirir un sentido dentro de un contexto. Para pensarla, nos gustaría considerar dos grandes universos: la literatura oral y la escrita.

Desde la génesis de cualquier sociedad, las narrativas orales han preservado las identidades de diversas comunidades. Por ejemplo, en la Edad Media se encontraban los trovadores -poetas y músicos pertenecientes en su mayoría a la nobleza- encargados de “inventar o crear” ingeniosas canciones amorosas, morales y de propaganda política. Los trovadores transmitían su visión del mundo por medio de la palabra oral, acompañados de instrumentos musicales. Por otro lado, las narrativas escritas eran relatos plasmados en una superficie con un código comprensible para un grupo de personas. Este tipo de narrativas prescinden de la presencia real de un lector que se apropie del texto y construya su sentido. Borges señala que el libro -sucedáneo de la palabra oral- es un antídoto contra el olvido² y ahí radicaría una de sus bondades, en la accesibilidad a la obra. Por ejemplo, gracias a los papiros homéricos como La Ilíada se ha podido reconstruir parte de la cosmogonía de los griegos.

Ante la aparente distancia entre estos dos universos, hay quienes consideran que la palabra escrita tiene mayor valor. Sócrates, por ejemplo, nunca quiso que sus enseñanzas fueran escritas pues consideraba que acabaría con el valor de la memoria. Por el contrario, hay quienes consideran, como J. L. Borges, que en la palabra escrita se encuentra la posibilidad de felicidad³ pues de una lectura a otra, las connotaciones de las palabras han cambiado. Pese a las posturas encontradas, nos gustaría enfocarnos en la idea de que cualquiera de las narrativas requiere ser interpretada.

Continuando con la metáfora de la autopista propuesta en un inicio, la literatura oral y escrita funcionan como dos señales a lo largo de ese camino, requerimos ahora de una herramienta que nos permita descifrarlas. Proponemos a la hermenéutica como la guía decodificadora, como la disciplina que permite otorgarle un sentido a esas narrativas. Para entender el trabajo hermenéutico, necesitamos tener en cuenta tres funciones: comunicar, comprender y decodificar. Interpretar es entonces, tratar de vislumbrar algo que no se capta a primera vista, de manera directa, implica un autoposicionamiento del intérprete frente al mundo, responsable de aquello que ahora posee: un conocimiento es un acercamiento a la realidad que indica el “¿por qué?”, “¿cómo?”, “¿cuándo?” y “¿dónde?”.

Existe una amplia variedad de campos en los que la hermenéutica participa, como la filosofía, la cultura, el arte, la antropología, la literatura, entre otras. Respecto de esta última, la hermenéutica literaria responde, por un lado, a la intención de develar el sentido de un texto de carácter literario y, por otro, reconoce la posibilidad de confrontarlo, interpretarlo y revivirlo. Pese a cualquier tentativa por abarcar la comprensión de una obra, resulta imposible entenderla en todos sus estratos y componentes; la función del lector radica en recrear y reinventar la obra. Una vez más, Borges nos orienta para pensar que un libro no debe revelar cosas, sino simplemente ayudarnos a descubrirlas, así pues, el intérprete o lector es aquel que debe complementar ese sentido.


¹ Otro con mayúsculas porque mediante la tipografía quisiéramos enfatizar la dimensión de la alteridad dentro del lenguaje.
² Jorge Luis BORGES, Borges oral, España, Alianza Editorial, 2008, p. 12.
³ Ibíd., p. 14.
⁴ Mauricio BEUCHOT, El arte y el símbolo, México, Calygramma, 2013, p. 12
⁵ BORGES, Ibíd., p. 12.

JONICA_Marila_Dardot-3@Edouard_Fraipont

Marilá Dardot, Código Desconhecido #5 (Unknown Code #5 / Código Desconocido #5), 2015.

JONICA_Marila_Dardot-7@Edouard_Fraipont

Marilá Dardot, Minha Biblioteca italiana (My Italian Library / Mi biblioteca italiana), 2015.
Fotografías de Edouard Fraipont. Cortesía de la artista.

Marilá Dardot es una artista brasileña cuya obra apela al lenguaje poético y se inspira en el mundo literario, para abordar, de manera muy sutil pero puntual los problemas que surgen de la relación contemporánea entre la sociedad y el individuo apelando a la afectividad, la imaginación y la poética para vislumbrar nuevos horizontes de convivencia social.

[…] un libro no debe revelar cosas, sino simplemente ayudarnos a descubrirlas […].

¿Qué me quiere decir el autor?, ¿cómo interpreto en mi contexto lo que se pensaba en una época totalmente distinta?, ¿cuál es mi postura frente al texto? Estas son algunas de las preguntas que podrían surgir cuando tenemos la intención de otorgarle un sentido al conjunto de signos plasmados en un texto. La hermenéutica literaria funciona, entonces, como una vía hacia el conocimiento tanto individual como colectivo, busca dar respuesta a diversos cuestionamientos. Quizás no tengamos el tiempo suficiente para responder a cada uno de ellos; sin embargo, como lo dice Cortázar en las palabras que enmarcan este escrito, tenemos la oportunidad de iniciar con preguntas, transitarlas e ir comprendiendo todo aquello que aparentemente forma parte de la realidad. Con la literatura encontramos la oportunidad de situarnos en los umbrales de todo significado, de toda frontera; en nosotros lectores se encuentra la decisión final de tener o no ese acercamiento.


BIBLIOGRAFÍA
BEUCHOT, Mauricio, El arte y el símbolo, México, Calygramma, 2013.
BORGES, Jorge Luis, Borges oral, España, Alianza Editorial, 2008.
FERRARIS, Maurizio, Historia de la hermenéutica, Madrid, Ediciones Akal, 2000.

E. Michelle González. Licenciada en psicología y en lengua y literatura modernas (letras francesas) por la UNAM. Actualmente estudiante de Maestría en literatura comparada en la Universidad de Estrasburgo, Francia. Los últimos cuatro años fue asistente de investigador del filósofo mexicano Mauricio Beuchot Puente en  el Seminario de Hermenéutica del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.

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