LA ESPERANZA DE VOLTEAR EL MARCADOR: OPTIMISMO POR LA TIERRA

Todas las fotografías son de Cristina Mittermeier.

por Lorena Villanueva-Almanza

EN LA LUCHA POR PRESERVAR EL MEDIO AMBIENTE HAY MUCHAS BUENAS NOTICIAS QUE NO ESCUCHAMOS CON TANTA FRECUENCIA. EL MOVIMIENTO OPTIMISMO POR LA TIERRA PROPONE CONCENTRAR NUESTRA ATENCIÓN EN LOS MILES DE CASOS DE ÉXITO DE LA CONSERVACIÓN BIOLÓGICA Y CON ELLO SEMBRAR NUESTRA ESPERANZA EN EL FUTURO.

Ta'Kaia Blaney

Los habitantes indígenas del mar de los Salish (en el estrecho de Georgia), ahora conocidos como el estado de Washington y Columbia Británica, son el pueblo de Salish. Sus descendientes aún viven en comunidades tribales y aún recuerdan las enseñanzas de sus antepasados. Ta’Kaiya Blaney, de la Primera Nación Amin de Tla, fotografiada aquí con la capa y el sombrero de cedro de su abuela, es una joven activista indígena y oradora de su pueblo.

[…] la convivencia con la naturaleza no sólo es posible, sino benéfica para un desarrollo a largo plazo.

Humpback whales with calves

En las aguas profundas del Banco de la Plata y la Navidad en la República Dominicana, un hermoso drama tiene lugar todos los años cuando ballenas jorobadas madres cuidan a sus crías y las preparan para la larga migración a sus zonas de alimentación. A medida que la temporada avanza, los machos llegan para aparearse y los cantos de la comunicación entre ballenas aumenta.

Es cierto que el movimiento conservacionista no atraviesa su mejor momento. Nos enfrentamos a retos importantes —el cambio climático quizás sea el más urgente—, pero para continuar en la lucha por la recuperación de la naturaleza hace falta más que comunicar la gravedad de la situación. Es preciso recobrar fuerza e inspiración: conocer historias que nos den aliento e inspiren a imaginar nuevos caminos por los que todos podamos transitar. Por eso muchos biólogos de la conservación nos hemos sumado a un movimiento de esperanza: el del Optimismo por la Tierra. Iniciado en Estados Unidos en 2017 este movimiento muestra las historias de éxito de la conservación biológica. A la primera conferencia en Washington asistieron cerca de 1500 personas, mientras que en la última edición, en abril de este año, la conferencia digital llegó a tener una audiencia de 55 mil personas de 170 países. Nuestro movimiento crece.

La mexicana Cristina Mittermeier, una de las figuras más reconocidas de la fotografía de la conservación, compartió sus experiencias en la última conferencia de Optimismo por la Tierra. Sus imágenes nos transportan al mundo natural que sostiene la vida en nuestro planeta. Con ellas busca inspirar a la mayor cantidad de personas para unirse al movimiento. Pero Cristina no está sola; comunidades enteras en nuestro país han apostado por la recuperación del capital natural para su propia subsistencia.

En junio de este año, Cabo Pulmo —uno de los ecosistemas más importantes del Mar de Cortés— cumplió 25 años como Parque Nacional. Previo al decreto, la región atravesaba una intensa sobrepesca y los habitantes buscaron alternativas. Tras una década de intensa colaboración entre personas de la comunidad e investigadores científicos, la vida submarina volvió con fuerza inusitada en 2009. La biomasa total de peces en el arrecife de coral se incrementó 463%, el aumento más alto del que se tuviera registro en el mundo hasta ese momento. La comunidad de Cabo Pulmo había anotado un gol por nuestro equipo. Desde entonces, y a pesar de las constantes amenazas, ha continuado defendiendo su patrimonio natural.

Más al sur, los habitantes de la comunidad nayarita de Boca de Camichín, algunos grupos indígenas, ambientalistas e investigadores científicos se han unido para evitar la construcción de la presa Las Cruces en el río San Pedro. Esto representa un logro en la conservación del manglar de Marismas Nacionales en el que se reproducen los ostiones de los que depende la comunidad. Además, nos muestra la importancia de devolver el poder a la gente que ha sabido convivir con la naturaleza durante generaciones.

Jane Goodall decía en 2014 que existen cinco razones para tener esperanza por el planeta: las nuevas generaciones, el intelecto y el espíritu humano, la resiliencia de la naturaleza (que tiene límites) y el poder de convocatoria de las redes sociales.

Nuestro movimiento mantiene que los seres humanos podemos vivir como parte de la naturaleza y no a costa de ella. Las comunidades de Cabo Pulmo y Boca de Camichín son sólo dos ejemplos de esta premisa, pero también están los casos de reintroducción del hurón de patas negras, del cóndor de California, del bisonte y del lobo mexicano en el norte del país y, más recientemente, de la guacamaya roja en Veracruz. Existen otras razones para mantenerse optimistas, como se puede atestiguar en la iniciativa Voces del Mar y en la publicación Patrimonio natural de México. Cien casos de éxito. El análisis de estas historias nos muestra que el éxito depende de la participación en conjunto de comunidades, grupos indígenas y ambientalistas, artistas, ONG e investigadores científicos. Tal es el caso de Enriqueta Velarde, Octavio Aburto, José Sarukhán, Julia Carabias, Gerardo Ceballos y Rodolfo Dirzo, por mencionar sólo algunos, quienes generan datos científicos que respaldan los llamados ciudadanos a favor de la conservación del patrimonio natural en nuestro país. Además, nos muestran que la convivencia con la naturaleza no sólo es posible, sino benéfica para un desarrollo a largo plazo.

Aquí no puede haber alianzas por origen o tradición: 7700 millones de personas habitan el mismo planeta y deben jugar en el mismo equipo. Tenemos razones para creer que aún estamos a tiempo de voltear las cosas a nuestro favor. Y, aunque la batalla no está perdida, te necesitamos más que nunca. 

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Viajar tras la estela de un tiburón oceánico de punta blanca en el sur de Bahamas revela la belleza y la majestuosidad de una especie que alguna vez fue el depredador más abundante, terrestre o marino, en nuestro planeta. Está en nuestro poder ayudar a la supervivencia de estos tiburones, cuya población se reduce a 10%, si sólo limitáramos nuestro consumo de atún, dado que los tiburones son susceptibles de quedar atrapados en las redes de pesca.

Karen Navarro Cristina Mittermeier es una bióloga marina y activista mexicana quien acuñó el concepto y el campo de la fotografía de conservación. Es fundadora de la International League of Conservation Photographers (ILCP), que ofrece una plataforma para fotógrafos que trabajan en temas ambientales y cofundadora de SeaLegacy, una organización sin fines de lucro dedicada a la protección de los océanos. Este año Mittermeier anunció la creación de Only One, un nuevo colectivo de organizaciones que utiliza la tecnología digital y la narración visual para catalizar un cambio cultural duradero. Entre muchos otros premios, en 2018 Cristina fue galardonada por National Geographic como una de las aventureras del año. cristinamittermeier.com | Instagram @mitty

Lorena Villanueva-Almanza es Doctora en biología de la plantas por la Universidad de California en Riverside donde se enfocó en el estudio de palmas del género Washingtonia en el sur de California y la Península de Baja California. Actualmente es becaria del programa de periodismo científico de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia y colaboradora del periódico The Indianapolis Star. Twitter @lorevial.

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