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Kafka en la orilla. La tormenta desgarradora de la libertad.

Izq. Rich Barrett, N de Nakata, 2012. www.richbarrett.com. Cortesía del artista.
Der. Ulla Välk, Kafka en la orilla, ©2011. www.ullavalk.nl. Cortesía del artista.

 

Desde una perspectiva elevada de Japón, pasando por un mundo de tonalidades regidas por el canto de un pájaro en la novela La crónica del pájaro que da cuerda al mundo, para desembocar en la capacidad de elegir como sinónimo de libertad y la novela de Kafka en la orilla, del novelista japonés Haruki Murakami.

Por Carlos O. Noriega

Lo primero que me viene a la mente cuando pienso en Haruki Murakami es Japón, una perspectiva elevada desde un radar o foto aérea de la isla oriental, la pintura de un rostro con tonalidades expansivas de la portada de La Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, el pino de noche visto desde una ventana, en donde se postra un pájaro pequeño cuyo canto embrujado simula los engranajes de un reloj que empieza a torcer la realidad, desbordándola con los sueños, como un mar embrujado que arrastra las imágenes, hasta el punto de integrarlas completamente en una mezcla o fusión completamente fiel o verosímil; la esbelta muchacha de nombre Naomi que no regresa… La Gazza Ladra de Rossini y el espagueti al dente

Pero lo primero que me viene a la cabeza con Kafka en la orilla es un viaje en carretera, un camión con Nakata, el personaje que puede hablar con los gatos y que de algún modo incierto está conectado con una realidad superior, capaz de reflejarse en el solo hecho de abrir un paraguas ante una lluvia de peces en las calles de Tokio, el claro en un bosque donde ocurre una extraña tragedia, la biblioteca a la orilla del mar donde Aoshima, el personaje estilizado, gira un lápiz entre los dedos mientras examina los volúmenes de los grandes clásicos de la literatura de Japón enfilados en las estanterías de la biblioteca, la pintura de “Kafka en la orilla del mar” y la señora Saeki padeciendo una tristeza causada por el infortunio de un amor lejano, el entrañable joven Kafka y ese extraño personaje que es el Joven llamado cuervo que lo cuida, lo guía, lo insita.

Murakami es un “creador de nuevos mitos”, decía un artículo que leí hace tiempo. No solo los crea, los hilvana con un hilo narrativo que fluye hipnóticamente desde las primeras páginas de sus libros hasta los finales. Nuevas cosmogonías integradas en leyendas literarias niponas con historias o mosaicos de occidente. También la música, el jazz, la música clásica, el rock. Son novelas completas, verdaderas aventuras apasionantes que enganchan al lector.

Si la libertad es la capacidad de elegir, podríamos decir que en la novela de Kafka en la orilla, el joven Kafka Tamura, de 15 años que vivía con su padre está a punto de elegir un nuevo destino para él. Incluso es advertido; postrado en una rama o en su hombro, el Joven llamado cuervo se lo dice: “A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar”, una tormenta que es la vida, aquello que nos ata a ser como hemos sido y romper las ataduras que impiden el cambio. Pero en la historia hay algo de mito griego, una suerte de nueva leyenda. El héroe escapa para luchar contra su destino, un destino marcado por una tragedia y se arranca los ojos cuando descubre que trágicamente esa decisión de salir contra su destino era parte del mismo destino que lo había marcado, como una suerte de oráculo invisible que en el caso de Kafka, la sombra incierta del asesinato de su padre tendrá como detonante la aventura del viaje, el viaje que es hacia adentro y hacia fuera, la transformación interior al cruzar el tiempo y el espacio para descubrir la respuesta de ese enigma que es él mismo, un enigma que lo corta por dentro, un misterio del tiempo introducido en sus venas. Ese trayecto representado en la novela como un viaje de extremos de Japón le mostrará una verdad. Es una historia sobre la libertad, en el sentido del autodescubrimiento, “el que se conoce a sí mismo es invencible”(Lao Tse, Tao Te Ching), penetra en los bosques de su propia leyenda y conoce el secreto.

La estructura del libro está dispuesta en historias que confluyen entre los capítulos, propagando una velocidad frenética en la lectura, un efecto de tempestad en el que el lector es arrebatado por una historia fascinante. Una historia sobre el amor, sobre los secretos, sobre los sueños, los conceptos, las desapariciones, la magia, la literatura; una nueva leyenda inmortalizada por la pluma de Haruki Murakami, uno de los narradores contemporáneos más admirados.


Carlos O. Noriega es editor y escritor.

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