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Justicia y contabilidad

Este escrito tiene por objeto analizar la relación que existe entre justicia y contabilidad, primero debemos de comprender qué se entiende por justicia; “es dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece, según derecho o razón”. Y la contabilidad se define como la “técnica que se utiliza para producir sistemática y estructuradamente información cuantitativa expresada en términos monetarios de las operaciones que han afectado económicamente a una entidad".

Por Ernesto Ponce Molina

Nos preguntaremos qué relación puede existir entre justicia y contabilidad, y los que nos dedicamos a esta hermosa profesión estamos expuestos a decidir en aplicar lo que es justo o no. Las operaciones que son registradas por cada negocio, deben cumplir una normatividad contable que son las NIFS (Normas de Información Financieras Mexicanas), pero a su vez la mayoría de las veces, los contadores llevan una contabilidad fiscal, en donde las cifras contables solo tienen una utilidad que es la determinación y pago de impuestos. Las únicas leyes que les interesan cumplir, son las fiscales.

Esto nos lleva a cuestionarnos si es justo hacer registros contables que solo ayuden a facilitar la determinación de impuestos, en lugar del verdadero origen de la contabilidad, que es tener todas las operaciones del negocio en términos cuantitativos y cualitativos, para poder tomar decisiones con esta información.

Existen leyes fiscales que los contribuyentes que obtienen ingresos por una actividad económica deben cumplir obligatoriamente, estén o no de acuerdo con dicha ley, esto es justicia.

Entonces, las leyes fiscales, ¿qué tan justas y equitativas son para cada contribuyente? Ya que existen ciertos beneficios que solo algunos, de ciertos sectores económicos pueden aprovechar. Las leyes deben de ser claras y precisas para que cualquier contribuyente las aplique a la hora que va a pagar sus impuestos. Al contrario de esto, cada año es necesario estudiar y actualizarse en la determinación de impuestos, porque son cambiados o modificados y los hace ser complicados y enredosos en la determinación del impuesto, esto sería anticonstitucional ya que nos menciona lo contrario.

Ahora para presentar los impuestos, inclusive para tener el acceso al pago necesitamos de los medios electrónicos, computadora e internet y no basta con eso, esta tiene que tener la capacidad y especificaciones que los programas del SAT requieren. ¿Es esto justo y constitucional? ¿Qué pasa con los contribuyentes que solo ganan lo suficiente para poder cubrir las necesidades básicas de su hogar, acaso esto es justo?

No es queja ni reclamo ante la autoridad que solo aplica las leyes en las que nos regimos, y no estamos en contra de utilizar la tecnología que a su vez nos facilita las cosas, solo que todos tengan los medios de llegar a ella.

“La justicia es gratuita, lo que cuesta son los medios para llegar a ella.”

Eugenio Brieux.

Aplicar la justicia cuesta ya que se tienen que contratar los servicios contables y fiscales para obtenerla y no todos tienen los medios económicos para hacerlo, además del tiempo que esto conlleva.

El contador debe hacer justicia y juicio, ¿a qué me refiero con esto? Que debe aplicar la normatividad sin favorecer o perjudicar a ninguna de las partes, al que cubre sus honorarios que es su cliente y al tercero que es la sociedad, pues según el artículo 31 fracción IV de

nuestra Constitución, se establece que los mexicanos tienen la obligación de contribuir al gasto público de acuerdo a sus capacidades.

Y por esta obligación se recurre al contador para la determinación de los impuestos y el pago de los mismos, donde este debe de aplicar las tasas y tarifas además de los procedimientos que las autoridades emiten para determinar lo que cada contribuyente debe aportar al país.

¿No sería más justo que el que contribuye decida en qué aplicar dichos recursos, ya que es él quien contribuye al gasto público?

Cada contribuyente tiene necesidades diferentes, ¿por qué no contribuir a lo que cada uno necesita, acaso no sería esto más justo?

Las leyes y la normatividad nos garantizan a la sociedad, seguridad y justicia, siempre y cuando estas sean aplicadas de manera correcta.

Cada vez existe menos confianza en las personas encargadas de impartir justicia, ya que se ven tentados a la corrupción y el fraude, ¿es acaso que no tenemos los procedimientos adecuados para evitar que esto suceda?

Necesitamos empezar con el pilar más fuerte de una sociedad que es la familia, si empezamos con ser justos en casa podremos lograr ser justos con la sociedad.

El contador debe hacer justicia y juicio en su ámbito laboral y profesional para lograr que esta profesión logre un verdadero cambio en la sociedad; tenemos la oportunidad ya que en parte nos toca aplicar las leyes fiscales de este país. Si empezamos aplicando las leyes y normas que nos rigen, estando de acuerdo o no con ellas, podremos ver si realmente logramos el objetivo de la ley, que siempre va a ser en beneficio de cada contribuyente, y si no lo fuere, aún más se demostraría que no funcionó porque todos cumpliríamos cabalmente esa ley.

Debemos tener la capacidad de evaluar qué leyes nos funcionan y el poder de hacer cambios en mejora de estas. Recordemos que las leyes se hicieron para ser respetadas para beneficio y nunca en perjuicio.

Cada país tiene sus propias leyes y tenemos tratados con muchos de ellos donde cada vez que nosotros los visitamos buscamos cumplirlos, entonces ¿por qué cuando estamos en casa no lo hacemos, qué hace la diferencia? ¿No sería mejor que también fuéramos estrictos en casa? No solamente cuando estamos de visita tenemos que cambiar la actitud para lograr ser más justos.

Si todos los contadores y contribuyentes aplicáramos la justicia tendríamos garantizadas las recompensas de esta.

Los contadores no debemos dar informes falsos o cambiar datos que ayuden a hacer pagos incorrectos de impuestos o modificar estados financieros para obtener créditos bancarios, pues en realidad estamos perjudicando al contribuyente, mostrando el camino para no cumplir con sus obligaciones, somos cómplices y seremos juzgados por nuestros actos.

Por último, recordar que los contadores somos humanos e imperfectos, y que solo Dios es justo y perfecto, pero eso no significa que no debemos actuar de acuerdo a lo que es correcto para Dios, aplicando la justicia.


Ernesto Ponce Molina es Contador Publico Certificado.

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