ERNESTO NEMER ÁLVAREZ: EDUCAR PARA VENDER Y COMPRAR CON RESPONSABILIDAD

por Alejandro Acevedo
fotografías de Munir Hamdan

EN ESTA CONVERSACIÓN ERNESTO NEMER ÁLVAREZ, TITULAR DE LA PROFECO, NOS COMPARTE IDEAS Y EXPERIENCIAS PERSONALES, ASÍ COMO PROYECTOS PROFESIONALES ENFOCADOS A LA EDUCACIÓN Y LA JUSTICIA SOCIAL EN EL ÁMBITO PARA EL MEJOR DESARROLLO DE NUESTRO PAÍS.

Originario de Toluca, Estado de México, Ernesto Nemer Álvarez es Licenciado en derecho por la Universidad del Valle de Toluca y cuenta con diplomados en gerencia pública y política social por la Universidad Iberoamericana. En sus 38 años de servicio en el sector público, ha laborado en la Secretaría de Educación, ha sido Secretario de Desarrollo Social en el Estado de México y Subsecretario de Desarrollo Social del Gobierno Federal, entre otros cargos importantes.

Una de las principales preocupaciones del Licenciado Ernesto Nemer -hoy titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO)- es la justicia social. Está convencido de que la educación juega un papel primordial para hacer de México un país más justo, ya que es el factor más importante en el desarrollo del ser humano.

En sus oficinas de la PROFECO (CDMX), sostuvimos una conversación en la que hablamos de consumo responsable, de la sinergia que la PROFECO ha logrado establecer con la ANUIES y la sociedad civil en cuanto a instituir una cátedra sobre derechos del consumidor y muchos temas más. 

Señor Procurador, empecemos por favor nuestra charla hablando sobre cuáles eran sus aspiraciones profesionales en su época de estudiante.

Siempre quise ser abogado y una de mis primeras responsabilidades profesionales tuvo lugar en una oficina del Ministerio Público. Entre los buenos recuerdos que tengo de esa etapa está el haber salvado algunos matrimonios y que los hijos de esos matrimonios conservaran unidos a sus padres. Eso me marcó como profesionista.

¿Existe algún vínculo entre sus anteriores cargos públicos y su actual puesto de Procurador de la PROFECO?

Claro. Haber trabajado varios años en la SEP, donde día a día hacíamos algo por la educación de los jóvenes, tiene mucho que ver con lo que siempre he hecho. Ahí me di cuenta de que preparar bien a los maestros es importantísimo para la educación y, por consecuencia, para el país. Y es que sin educación no hay conciencia, no hay avance posible, ni social ni personalmente.

De manera específica, en la PROFECO educamos a los consumidores y creamos conciencia en los proveedores de bienes y/o servicios.

¿Cuál es hoy el principal objetivo de la PROFECO?

Consolidarse como una institución que evite a toda costa cualquier abuso que cometa algún proveedor de un bien o algún prestador de un servicio.

Y de manera práctica, ¿cómo se consigue esto?

En primer lugar, creando conciencia. Voy a dar un ejemplo, cuando vienen los representantes de las cámaras de comercio o de las cámaras empresariales yo les digo: ‘ustedes son proveedores de bienes, pero además son consumidores. Todos los somos. Desde el dueño de una tienda departamental hasta el bebé de nuestros hogares’. A partir de crear conciencia se infunde respeto por los derechos de los consumidores.

Y déjenme abrir un paréntesis para comentarles que una de nuestras metas a mediano plazo consiste en colocar muy a la vista un decálogo del consumidor en cada establecimiento comercial, sea éste un restaurante, una tienda de conveniencia, un hotel... así impediremos que algún producto “del abarrote de la esquina” esté caducado. Conseguiremos que la sopa de verduras que se nos está sirviendo en una fonda o en un restaurante de lujo tenga la verdura prometida en la carta; que el precio de la habitación del hotel elegido sea el que justamente le corresponde.

Que se muestre al público el precio de cada producto que se vende es otra de nuestras metas.

Recordemos que la PROFECO cuenta con un “ejército de verificadores” de precios que, además, vigilan que los kilos sean de a kilo y que los litros sean de a litro.

Y en cuanto a la conciencia de los consumidores, ¿qué podríamos decir?

Uno de los grandes propósitos de la PROFECO es fomentar el consumo responsable: nunca comprar -por ejemplo- lo que de antemano sabemos que no necesitaremos.

Contamos, además, con algunos artefactos informativos dirigidos principalmente al consumidor. “Quién es Quién en los Precios” es un programa que mediante tablas informativas amigables compara precios de electrodomésticos, de focos, de yogur, de frijol… Esta exitosa sección siempre está presente en nuestras publicaciones: la Revista del consumidor, nuestra página web, entre otras. Otro de nuestros propósitos es realizar un protocolo del consumidor en conjunto con la ANUIES (Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior), la sociedad civil y los representantes de comercios y empresas. En una sinergia perfecta con estas instituciones, vamos a promover en las universidades una cátedra sobre derechos del consumidor.

Dejo por un momento el tema del consumo para preguntarle ¿hay alguna época de la historia de México que a usted le llame especialmente la atención?

Todas... aunque la etapa de nuestra independencia me parece tan interesante como decisiva. Y permítanme comentarles que cuando trabajé como Subsecretario en la Secretaría de Desarrollo Social de la CDMX, tenía un ventanal que miraba hacia el Ángel de la Independencia que sin duda vino a reforzar mi interés por esta gloriosa etapa de nuestra historia.

¿Se ha visto reflejada en el consumo de los mexicanos la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos?

En la canasta básica no, pero sí, quizá, en la liberación del precio en los combustibles, aunque quiero precisar que dicho fenómeno es global. Las presiones del exterior han afectado a México, como a muchos otros países. Pero gracias a la política del Presidente Peña Nieto hemos resistido esos embates. Impedir el impacto de estas presiones en los productos de la canasta básica es otra de nuestras metas.

Que nada ni nadie detenga su educación. Continúen tenazmente su preparación. Sigan siempre adelante.

Ernesto Nemer Álvarez

¿Y qué podemos hacer los consumidores para conseguir dicha meta?

Bueno, ahí va un ejemplo: si vemos que algún producto de la canasta básica incrementa su costo…

¿Lo sustituimos?

Efectivamente. Usted lo ha dicho. Lo sustituimos por uno equivalente. Y es que afortunadamente, no ha habido un incremento generalizado de precios.

Y pasando de lleno al tema de la educación, ¿cuáles cree usted que son las mayores fortalezas y debilidades de la educación en México?

Pienso que una de las grandes fortalezas de la educación en México se manifiesta cuando los jóvenes descubren que sólo ella (la educación) les ofrece grandes oportunidades de crecimiento. Pero una de las grandes debilidades de la educación es creer que sólo puede ser impartida por los maestros en instituciones como el bachillerato o la universidad. Yo estoy convencido que al interior de los hogares hay mucho que hacer. Nunca debemos subestimar eso que llamamos “buena educación”, impartida por los padres a los hijos en el interior de cada hogar y que nos permite vivir cordial y dignamente en sociedad.

¿Cómo es un día en la vida laboral del Procurador Federal del Consumidor?

Generalmente mi día empieza a eso de las seis de la mañana. Hago una hora de ejercicio, me baño y desayuno con el representante de alguna cámara de comercio. Si tenemos un convenio en puerta, allí mismo lo consolidamos y, de ser posible, también lo firmamos. Si estoy de gira, me entrevisto con el gobernador del estado en cuestión y juntos realizamos visitas a los establecimientos comerciales para supervisar que se cumpla el reglamento de la Ley Federal de Protección al Consumidor. Si estoy en la Ciudad de México, visito la Central de abastos o algún tianguis para verificar -yo mismo- que se cumplan los preceptos de dicha ley. Y aunque nuestro propósito original es conciliar entre el consumidor afectado y el proveedor de un bien o servicio, en ocasiones se precisa aplicar la ley. A veces, para resolver un problema, no basta hablar. El propósito actual es reparar económicamente el daño. Luego de estos recorridos, regreso a la oficina a dar alguna entrevista, a charlar como lo estoy haciendo ahora con ustedes que amablemente nos han visitado desde Humanitas…

Y nosotros le agradecemos su tiempo señor Procurador… Nos queremos despedir de usted pidiéndole que como el profesionista tan lleno de logros que es, envíe un saludo y de ser posible, les dé un consejo a los estudiantes de Humanitas, nuestra universidad.

Recuerdo que siendo yo estudiante hubo una huelga en la universidad (abro un paréntesis para decir que hasta entonces siempre había estudiado en escuelas públicas). En ese momento, el de la huelga, no lo pensé dos veces, ingresé a una universidad privada y trabajé para continuar mis estudios. Trabajé y estudié al mismo tiempo porque no iba a esperar a que concluyera la huelga. Uno de mis consejos a los universitarios es que no se detengan, que por nada del mundo interrumpan sus estudios. No esperen a nadie, no esperen que las cosas se vuelvan a encarrilar por sí solas. Continúen con su preparación. Sigan siempre adelante.

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Alejandro Acevedo es editor y periodista cultural. También es colaborador de diversas publicaciones.

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