ENTREVISTA A VERÓNICA RUBIO, FIDELIDAD Y RESPETO POR LA EDUCACIÓN Y POR UNO MISMO

por Capitel
fotografías de Munir Hamdan

EGRESADA DE PSICOLOGÍA DE UNIVERSIDAD HUMANITAS CAMPUS DEL VALLE, VERÓNICA RUBIO TRABAJA EN EL INSTITUTO NACIONAL DE CIENCIAS MÉDICAS Y NUTRICIÓN SALVADOR ZUBIRÁN (INCMNSZ) COMO PRINCIPAL INVESTIGADORA DE UN ESTUDIO PSICOLÓGICO SOBRE PACIENTES CON DIABETES. ADEMÁS, DA CONSULTA PRIVADA A PACIENTES CON ESA ENFERMEDAD.

¿Por qué decidió estudiar la Licenciatura en psicología en Universidad Humanitas?
Porque me di cuenta de la necesidad que tienen las personas que viven con diabetes de ser escuchadas. En el grupo de Educadora en Diabetes Certificada había muchas Licenciadas en nutrición, pero sólo 4% de los Educadores en Diabetes a nivel nacional eran psicólogos, por eso elegí psicología. Quise trabajar el duelo para llegar al buen control en los diferentes estadios de la enfermedad.

Decidí que fuera en Universidad Humanitas por la cercanía, se adaptó a mis necesidades laborales y el costo fue accesible para mí.

¿Qué conocimientos académicos y personales se llevó de sus años en Humanitas y cómo los ha puesto en práctica?
Toda la carrera significó un aprendizaje constante y muy sustancioso. Sin duda el trimestre en el que estudiamos cómo llevar una entrevista resultó ser clave para mi trabajo con el paciente. También tengo muy presente el segundo trimestre, el de medicina, que me ayudó a comprender mucho mejor las clases de endocrinología que tengo en el Instituto. Me quedo también con la claridad de que la psicología se trata de ser específico en las diversas áreas de trabajo para poder ayudar a manejar de la mejor manera al paciente. Por eso, cada psicólogo debe ser responsable de elegir el área que más se adapte a nuestra preferencia y habilidad.

¿Nos puede compartir algún momento especial durante sus años de estudiante?
Comparto dos: el primero es que uno de mis maestros psiquiatra casi me reprueba por mi letra (de primera carrera soy diseñadora gráfica), y eso me hizo sentir fatal ya que terminó por ser el trimestre de menor promedio (7). Me sentí muy mal de verdad, pero seguí adelante. El segundo fue en las clases de criminología donde recordé mi amor por la abogacía, así que decidí hacerme perito jurídico y forense, pues al final todos tenemos derecho a ser escuchados y que alguien entienda nuestra historia a partir de una sentencia más justa.

¿En qué consiste su trabajo como investigadora y terapeuta? ¿Nos puede platicar cómo es un día laboral para usted?
Un día laboral en el Instituto es un verdadero placer, en primera porque tanto mis jefes como mis compañeros de trabajo son unos maestros para mí. Los miércoles participo en el protocolo “Efecto de intervenciones múltiples sobre el síndrome metabólico y su influencia sobre el curso de las complicaciones microvasculares y longitud de telómero en pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2 en etapa 2-3ª de nefropatía”. Los investigadores nos reunimos para dar nuestras observaciones y puntos de opinión y el trabajo en equipo se vuelve fundamental. Luego vuelvo a tener clase de investigación y finalmente exponemos los casos clínicos, no sólo los que se refieren a diabetes sino a endocrinología en general. Los viernes atiendo a pacientes en terapia de los diversos protocolos, así como a los de la Clínica de Bombas y Monitoreo, pacientes que utilizan microinfusoras de insulina.

Los lunes trabajo en la Clínica Omega Diabetes, un centro de investigación donde colaboro como educadora en diabetes y psicóloga. En ella se me asignan pacientes para evaluarlos y de ahí iniciar el tratamiento correspondiente. En la clínica hemos creado un ambiente tan familiar y acogedor donde todos aprendemos de todos, que la alegría no para en este lugar.

Y finalmente trabajo en Médica Sur gracias al Doctor Daniel Cuevas Ramos, jefe de la Clínica de Neuroendocrinología del INCMNSZ y médico adscrito del mismo hospital, quien me dio la oportunidad de comenzar a trabajar como educadora en diabetes en área privada, así como estudiar la carrera y la maestría. Sin duda ha sido mi mejor maestro.

¿Cuáles han sido los mayores retos y gozos de su carrera profesional?
Mi mayor reto han sido los pacientes, pues llegan con la esperanza de que los escuches y les quites el agobio, la preocupación o la tristeza. El reto de posicionar a la piscología como algo fundamental en los diversos tratamientos para pacientes, pues de eso depende su mejora física. La salud emocional es clave.

¡El mejor gozo es saber que el paciente logró cambiar las conductas de vida para poder vivir con diabetes… ése es el mejor de todos!

¿En qué proyectos está trabajando actualmente?
Soy responsable de la coordinación psicológica del Campamento Tonalli (campamento específico para niños y adolescentes con diabetes tipo 1), estoy organizando con el equipo las actividades que llevaremos a cabo. Tengo la intención de juntar jóvenes que vivan con diabetes para hacer un grupo de ayuda en WhatsApp. Por otro lado, trabajo en mi canal de YouTube y en mi Fan Page de Facebook en donde trato de llegar a la gente con información certera para demostrar la importancia de los cuidados de la enfermedad, así como la importancia de hacer ejercicio y una buena nutrición. Trabajo en el proyecto de la maestría en terapia cognitivo conductual para poder obtener el título de Maestra, investigadora y profesora.

Trabajo en mejorar mis tiempos para poder subir al podio como triatleta y en tres años llegar a realizar un Ironman.

¿Cómo conjuga el ámbito profesional con el familiar, deportivo y nutricional?
Se ha convertido en un estilo de vida, para educar con el ejemplo a mis hijos. Trato de ser profesional para que aprendan que las mujeres también somos parte del éxito y de la lucha diaria por lograr los sueños. No debo olvidar que la familia es una base de vida para muchos y un puerto seguro. El deporte está conmigo porque es una medicina que cura tantos males y controla otros más y sin duda trabajo alrededor de la nutrición que es parte fundamental de nuestra salud. A esa conjugación la llamo lealtad a uno mismo.

La lealtad tiene que ver con un sentimiento de fidelidad y respeto hacia uno mismo […].

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Decidí que fuera Universidad Humanitas, porque se adaptó perfecto a mis necesidades laborales, la cercanía, y costo […].

Precisamente este número de Capitel está dedicado a reflexionar en torno al concepto de lealtad. ¿Cuál es su definición de este concepto y cómo lo relaciona con la resiliencia?
La lealtad tiene que ver con un sentimiento de fidelidad y respeto hacia uno mismo, que llevo a cabo día con día para no dejar de ser una persona íntegra. Es importante comentar que esto lo he aprendido mediante las experiencias amargas de vida, que me han hecho elegir el camino que quiero seguir, la resiliencia que me ha enseñado a recuperarme de la adversidad para seguir proyectando mi futuro, porque nadie sabe qué fuerte es hasta que tiene que serlo.

¿Cómo vive la lealtad en su vida personal y profesional diariamente?
La lealtad es mi forma de vida, la pongo en práctica con mi esposo, mis hijos, mis jefes, mis compañeros, mis amigos, mis pacientes. En ocasiones es difícil porque no todos viven ese valor y más cuando se trata de personas cercanas, incluso tu familia. Sin embargo, el respeto y la lealtad a mí misma va por encima de muchas otras cosas.

¿Qué consejo puede dar a los estudiantes de Universidad Humanitas que le hubiera gustado recibir a usted?
La vida nos pone muchos obstáculos, pero cada uno decide qué camino elegir, las decisiones no son buenas ni malas, pero determinarán el futuro de los que estén involucrados. Se deben aceptar las consecuencias con responsabilidad. Nunca dejen de perseguir sus sueños, pongan límites, no permitan que les hagan daño. Siempre que tengan la oportunidad de ayudar a otros no duden en hacerlo, su visión será muy diferente.

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