ENTREVISTA A CECILIA OCHOA, COFUNDADORA DEL FESTIVAL CULTURAL BINACIONAL ENTIJUANARTE

Colectivo La Piztola (Oaxaca), Pieza realizada durante el programa Mesamorfosis, entijuanarte 2016. Cortesía de entijuanarte.

por Andrea Bravo

ENTIJUANARTE ES UN PROYECTO MULTIDISCIPLINARIO QUE BUSCA PROMOVER EL DIÁLOGO, LA INTERACCIÓN Y EL CONOCIMIENTO. EN ESTA CHARLA CON CECILIA OCHOA VÁZQUEZ, PRESIDENTA DE LA FUNDACIÓN ENTIJUANARTE A.C., CONOCEMOS MEJOR LA MANERA EN QUE SUS ACTIVIDADES HAN AYUDADO A REGENERAR EL TEJIDO SOCIAL DE LA CIUDAD.

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Fotografía de Martha Rodríguez Hernández.

¿Nos podría contar qué formación tiene y cómo llegó al lugar profesional actual?
Concluí la Licenciatura en gestión cultural con la UDG y estudié una certificación en la Universidad de San Diego en Business for the Arts and Nonprofit Organizations. Soy cofundadora de entijuanarte. Como sucede con los agentes culturales de vocación, deseo fungir como agente de cambio al compartir las metas con una comunidad propositiva como la de Tijuana y San Diego.

¿En qué consiste entijuanarte? ¿Cómo surgió la idea?
Entijuanarte es un programa y movimiento de intervención cultural y artística diseñado para impactar el noroeste de México, mediante una dinámica continua de actividades socioculturales. Nos inspira la posibilidad de articular espacios que faciliten el diálogo, la interacción y la convivencia social entre los diferentes grupos, sin importar edad, formación y clase social.

Entijuanarte es el resultado de una necesidad social.

Sabemos que los movimientos más importantes han emergido en comunidades dañadas en su estructura. Entijuanarte no fue la excepción, debido a los hechos delictivos de alto impacto que mantuvieron secuestrada psicológica y espacialmente a nuestra comunidad.

¿Qué objetivos sociales y artísticos tiene este proyecto?
El objetivo social es claro: recuperar la seguridad y nuestras calles. Tijuana es una comunidad cuya estabilidad psico-colectiva es vulnerable, lo que ha dado lugar a una crisis de identidad y pertenencia. Por esto, todos los esfuerzos de entijuanarte están orientados a ofrecer dinámicas continuas de actividades socioculturales a fin de impulsar el saneamiento social mediante experiencias nuevas y positivas.

El diseño de nuestros objetivos artísticos se basa en las siguientes vertientes:

Diseñar e implementar programas de sanación social por medio del diálogo y la reestructuración pública, mediante procesos creativos de intervención artística entre los agentes culturales de Tijuana y el resto de la población.

Construir una plataforma profesional para la generación de nuevos públicos para la cultura y las artes.

Impulsar el turismo cultural en la región, a fin de proyectar a Tijuana como un foco generador y propositivo de procesos artísticos que reflejen la identidad multicultural de esta frontera.

Crear espacios de difusión y gestión cultural propios para promover y desarrollar los movimientos culturales de la región.

Motivar el intercambio de diálogos y procesos educativos de enriquecimiento personal y directo enfocado a profesionalizar la escena artística, así como la gestión cultural de la comunidad fronteriza.

¿Qué disciplinas artísticas participan en el festival y de qué manera?
Nuestra incidencia es multidisciplinaria, por eso, hemos recibido manifestaciones de pintura, fotografía, escultura, dibujo, grabado, danza, teatro, literatura, performance, cine, arte instalación, artes aplicadas al diseño textil, video-mapping y música.

Aunque trabajamos todo el año, existe un momento cumbre en el que reunimos a los agentes culturales para que sus proyectos interactúen con el público. Eso sucede en un periodo de veinte a veinticinco días, entre la última semana de septiembre y la primera de octubre. Este 2018 estamos cumpliendo 14 años.

¿Cómo le parece que el fenómeno de globalización ha modificado la producción cultural reciente?
La ha favorecido de una manera fabulosa. Nuestro festival se ha conectado con otras ciudades y países. Hemos construido puentes de colaboración cultural con gestores, directores y artistas de distintos territorios alrededor del mundo.

La situación de esta región, marcada por la ubicación geográfica y la historia reciente de la ciudad, hacen de la cultura bajacaliforniana un fenómeno muy especial en el país, ¿cómo definiría esta cultura? ¿Qué es lo que destaca de ella?
Es ecléctica, multicultural, endémica, horizontal, transmultidisciplinaria y sumamente inclusiva. Dicen que somos el experimento perfecto, en parte porque hemos padecido tanto y logrado tanto a la vez, que no tememos explayar nuestras inquietudes, alegrías, percepciones, frustraciones y resiliencias, hasta transformarlas en el arte.

¿Qué diálogo puede establecer la cultura de Tijuana y de Baja California con las tradiciones de otras regiones del país? ¿Cómo se considera esta relación en entijuanarte?
En primer lugar, por el diálogo. Sumamos a nuestra vida cotidiana las tradiciones del resto del país a partir de ejercicios de sincretismo cultural. Tijuana es un crisol de culturas y fusionar nuevas tendencias artísticas con tradiciones milenarias originarias de otros estados es una práctica viva. Lo que sucede con el Colectivo Nortec, la compañía de danza Lux Boreal, la de teatro Tijuana Hace Teatro, son los mejores ejemplos del sincretismo cultural y lo que se gesta en una ciudad tan joven como Tijuana.

En segundo lugar, desde 2008, en entijuanarte hemos interactuado con nuestro primer “Estado invitado de honor” que fue Oaxaca. Ceñimos su cultura ancestral a la nuestra, joven y en plena búsqueda. Estoy convencida que sumar la cultura de origen de cada uno de los estados invitados ha enriquecido a las jóvenes generaciones tijuanenses.

¿Qué relación encuentra entre la idea de cultura y la de carácter?
Una muy amplia: las emociones son la materia prima de los creadores. El perfil de quienes integramos el sector de la cultura es contestatario y, a la vez, prudente porque es posible guardar silencio para que una obra grite por ti. Entijuanarte ha tenido la oportunidad de plantear statements a partir de campañas de difusión como “Arte es Poder” y “Tu punto de vista es nuestro invitado”, celebradas como posturas valientes por haber sido lanzadas en momentos propicios.

Tijuana ha vivido una transformación económica y social muy importante, ¿qué papel han tenido los proyectos culturales en este proceso?
Considero que uno determinante, porque nos correspondió recuperar calles y espacios abandonados para convertirlos en galerías urbanas. El movimiento constante de los proyectos ciudadanos culturales dinamizó el turismo cultural, en primera instancia local (porque el miedo impedía la llegada de visitantes), luego nacional, cuando se preguntaban ¿qué sucede en Tijuana con las artes que los vemos exportar sus propuestas alrededor del mundo? Finalmente se sumó el surgimiento de la cocina Baja Med y del amplio desarrollo de la industria vitivinícola de la región. Todo esto apoyó un cambio de percepción externa y provocó el empoderamiento económico actual de la región.

¿Cómo le parece que la cultura puede ayudar a reintegrar el tejido social y la idea de comunidad en México?
Dice mi maestra Lucina Jiménez que “Cuando no queda nada, queda la cultura” y así lo creo. Las acciones culturales transforman la vida, los hechos culturales generan espacios seguros para las mujeres y los niños, la cultura, las artes y la literatura reintegran a repatriados o exconvictos a la sociedad, incluso el arteterapia es una práctica viva para que los adictos recuperen la sobriedad.

Si bien las actividades culturales impactan a largo plazo (como sucedió con la recuperación de la ciudad), me atrevo a asegurar que es el único conducto infalible para sanar no sólo el tejido social sino también el humano.

[La cultura bajacaliforniana es] ecléctica, multicultural, endémica, horizontal, transmultidisciplinaria y sumamente inclusiva.

En Capitel pensamos que el arte y la cultura son herramientas importantísimas para fortalecer el carácter de nuestro país. Entijuanarte, sin duda, es un ejemplo de esto, ¿se le ocurren otras formas de continuar y perfeccionar este proceso?
Caray, qué bella pregunta, gracias por su percepción.

Por supuesto, actualmente contamos con un número importante de proyectos que buscan culminar en un impacto social y comunitario. No han visto la luz debido a que son costosos; ser una entidad ciudadana que trabaja desde la gratuidad no nos ofrece las ventajas de expansión acelerada que quisiéramos.

Año con año nos acercamos a las autoridades locales y estatales para presentar y gestionar proyectos en lista de espera, pero no ha llegado la voluntad institucional necesaria para arriesgarse por organizaciones como la nuestra. Sin embargo, continuamos con nuestros planes de expansión, y si somos constantes se dará un desdoble natural para que alcancemos estas metas con o sin el apoyo externo. Así ha sucedido y nuestra historia ya cumplió 14 años.

¿Cómo podría reproducirse el esquema de entijuanarte en otras ciudades del país?
Entijuanarte podría replicarse en cualquier estado. Aunque el perfil de los estados cambie, tengo la certeza que sería un gran éxito en ciudades como Monterrey y Guadalajara. Así lo han demostrado los diagnósticos que hemos llevado a cabo. El modelo se adaptaría al carácter de la ciudad en cuestión, pero sin perder la idea que le dio origen.

¿Qué ideas tiene para el futuro del festival?
Más que ideas son sueños y retos. Quisiéramos invadir el estado a partir de un programa de difusión de la lectura para jóvenes; dar salida a un proyecto ambicioso que busca fortalecer las artes plásticas y visuales en el estado; continuar con la recuperación de los espacios en desuso para convertirlos en lugares de esparcimiento y formación artística; recibir a un segundo país invitado (el primero fue Estados Unidos en 2014). El listado es amplio y el equipo está listo. Desde el inicio nos dimos cuenta que, con relación a la cultura y las artes, la carrera no es de tiempo sino de resistencia, de estar atentos a olfatear las oportunidades que nos permitan alcanzar esos sueños.

Andrea Bravo es historiadora, gestora cultural y Coordinadora Editorial de revista Capitel. Actualmente cursa el posgrado en sociología del diseño en la Universidad de Buenos Aires.

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