El “valor” del cine

A lo largo de su historia el cine ha sabido encapsular las emociones profundas de la experiencia humana traduciéndolas en personajes, diálogos y escenas que dan como resultado obras que nos incitan a reflexionar sobre la universalidad de ciertos valores.

Still de la película Las uvas de la ira, 1940. Director John Ford.

por Rodolfo Espinosa Lona

Las posibilidades de la apreciación cinematográfica son tan vastas como heterogéneas. Lo que se busca cuando se ve una película puede ir desde el entretenimiento más simple hasta alcanzar un punto muy profundo de emociones. También está la reflexión, ese acto de razonar cada capa de los relatos que se aprecian: lo conceptual, lo moral y/o lo sentimental. Aquí juega un papel crucial la esencia de lo que aparece en pantalla, eso que por medio de personajes, diálogos y acciones puede proponer un cineasta directa o indirectamente.

A continuación, comparto cuatro muestras de películas en las que claramente podemos identificar algunos valores que sirven como pivote para una consideración posterior por parte del espectador.

DIGNIDAD
En 1940, el cineasta estadounidense John Ford estrenó Las uvas de la ira, adaptación de la novela homónima de John Steinbeck. El filme se centra en el personaje de Tom Joad (Henry Fonda), ex convicto que cuando regresa a su granja familiar se entera del éxodo de sus consanguíneos, quienes dejaron Oklahoma rumbo a las “prometedoras” tierras californianas, en el contexto de la gran depresión de 1929, que los alcanzó y experimentaron la decadencia: dinámicas de explotación laboral, de pagos raquíticos por recoger melocotones en campamentos asentados en tierras que no les pertenecen. Derivado de lo anterior, Tom luchará a favor de las causas que considera correctas. El valor de la dignidad entra en juego luego de que el personaje principal levante la cara ante los esquemas de inequidad que sufren él y los suyos. El amor propio del protagonista se aprecia puntualmente en aquellas líneas que le expresa a su madre sobre el final de la narración: “[…] estaré en todas partes, donde quiera que mires, donde haya una posibilidad de que los hambrientos coman. Allí estaré”.

TOLERANCIA
Alejado de los entornos japoneses, el mítico director Akira Kurosawa se adentró a la taiga siberiana con la cinta Dersu Uzala. Adaptación del relato de viajes escrito por Vladímir Arséniev en 1923 bajo el mismo título, damos seguimiento a la propia figura del autor en su rol de capitán miliciano (encarnado por el actor Yuri Solomin), quien junto a su destacamento se interna en el bosque boreal de Shkotovo (parte más oriental de la entonces Unión Soviética), para luego extraviarse y encontrar al nómada epónimo del filme (interpretado por Maksim Munzuk), ex miembro de una tribu china que le ayudará a sobrevivir. Así, Dersu Uzala y el capitán Arséniev forjan una amistad en la que la aceptación e integración a la cosmovisión naturalista y vitalista del primero será el elemento central en un drama de aventuras que carga consigo el valor de la tolerancia en un sentido amplio, que va desde la aceptación de formas distintas de asumir la vida hasta la dignificación y el respeto del hombre hacia el medio ambiente.

COOPERACIÓN
En Un lugar en el mundo, el siempre elocuente y profundo cineasta Adolfo Aristarain nos traslada a un pueblo de la provincia de San Luis, Argentina, donde un joven (Mariano Ortega) rememora un pasaje clave de su vida: el momento en que sus padres (Federico Luppi y Cecilia Roth), quienes fundaron una cooperativa en el lugar, además de brindar servicios gratuitos de educación y de medicina, se enfrentaron a las encubiertas ambiciones del intendente de la localidad (Rodolfo Ranni), puesto en evidencia y también confrontado por un geólogo español (José Sacristán) que llega al sitio para realizar estudios relativos a la búsqueda de petróleo. El activismo sin etiquetas y las ganas de ayudar a que los miembros de una población lleven una vida más próspera sin pedir nada a cambio, hacen del filme un retrato franco sobre aquellos cuya razón de existir se basa en el compromiso social y en el bienestar colectivo, subrayando el valor de la cooperación. Un relato que suma a su valía el énfasis por la sensibilidad humana y se aleja de cualquier síntoma panfletario.

AMISTAD
Como última muestra rememoro Sueño de fuga de Frank Darabont, adaptación de la novela corta Rita Hayworth y la redención de Shawshank, de Stephen King. En ella advertimos la llegada a prisión de Andrew Dufresne (Tim Robbins), condenado a cadena perpetua por supuestamente haber asesinado a su mujer. En el centro de reclusión se encuentra con Red (Morgan Freeman), un reo encargado de internar a la cárcel objetos prohibidos y comerciar con ellos. Con el paso de los años, Dufresne y Red entablan una profunda relación de afecto que superará los límites físicos de la penitenciaría, generando especialmente en el segundo un cambio de perspectiva, de lo pragmático a lo esencial, hasta superar, desde lo psíquico y lo sentimental, las limitantes y opresión experimentadas en dicho presidio. Desde luego que el valor de la amistad subyace en este drama fílmico que va hasta el fondo de las emociones del espectador.

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Still de la película Dersu Uzala, 1975. Director Akira Kurosawa.

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Still de la película Sueño de fuga, 1994, Director Frank Darabont.

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Still de la película Un lugar en el mundo, 1992. Director Adolfo Aristarain.


Rodolfo Espinosa Lona es crítico de cine. Licenciado en ciencias de la comunicación (con una tesis sobre El séptimo sello de Ingmar Bergman). Estudiante de la maestría en periodismo político en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García.

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