EL SERVICIO SOCIAL DE LOS MÉDICOS: UNA PRÁCTICA INSTITUCIONAL QUE RENUEVA EL ESPÍRITU DE SOLIDARIDAD DE LOS UNIVERSITARIOS CON LA POBLACIÓN MÁS VULNERABLE DE MÉXICO

Yoeml, Hipócrates, Grecia.

por Sebastián García Saisó y
Ricardo Octavio Morales Carmona

NUEVOS PARADIGMAS HAN PRESENTADO RETOS A LA INSTITUCIÓN DEL SERVICIO SOCIAL MÉDICO EN MÉXICO. ANTE ESTO, SE PLANTEA UN NUEVO MODELO QUE ATIENDE EL PROBLEMA Y ABOGA POR CONSERVAR ESTA PRÁCTICA QUE TANTO HA ENRIQUECIDO LA VIDA DE LOS MÉDICOS Y DE LAS COMUNIDADES QUE SE BENEFICIAN DE SUS SERVICIOS.

 […] encontrar sentido a sus vidas al atender las necesidades de otros.

Antecedentes

Hace 81 años, Gustavo Baz Prada puso en marcha una estrategia para acercar a los universitarios a la población más vulnerable del país. Esta estrategia fue exitosa pues se atendió a muchas personas y se enseñó a las comunidades a generar condiciones para el autocuidado y la prevención de accidentes y enfermedades.

La estrategia sirvió además para construir los mapas de la epidemiología nacional con lo que se dotó a los servicios de salud de un poderoso instrumento para planear y ejecutar acciones de atención más efectivas y oportunas.

Por su parte, los médicos se vieron beneficiados al tener contacto con manifestaciones patológicas en ambientes naturales, lo que reforzó sus competencias clínicas y de investigación. Asimismo, la figura de los médicos en la sociedad se fortaleció, así como su sensibilidad hacia los más vulnerables.

En resumen, la estrategia del doctor Baz fue exitosa al grado que el servicio social de los médicos se institucionalizó y aún hoy mantiene una importancia insoslayable para las comunidades y los médicos.

Avances y tareas pendientes de México

Los cambios que México ha experimentado en esos 81 años han sido numerosos: pasamos de ser un país rural a otro más bien urbano, con una población que aumentó de casi 20 millones a 120 millones; la poca infraestructura pasó a ser infraestructura media y el analfabetismo cayó de 65% a 5.5%, entre otras cosas.

En salud los cambios han sido notables también: la esperanza de vida es hoy de 75.2 años mientras que en 1940 era de 33.9. La tasa bruta de mortalidad disminuyó de 22 por cada mil habitantes en 1940 a 4.8 en 2015 (casi 80%). En los años cincuenta del siglo pasado la muerte era causada principalmente por enfermedades infectocontagiosas pero a partir de los años setenta, a raíz de los programas de vacunación y del crecimiento de la infraestructura de salud, las principales causas de muerte son las enfermedades crónicas no transmisibles y el infarto cardíaco.

En lo que se refiere a la disponibilidad de médicos, en 1940 había 7,830 médicos formados en nuestro país (0.39 por cada 1000 habitantes), mientras que hoy contamos con más de 220 mil, (1.8 por cada 1000).

Sin embargo, hay muchas condiciones adversas que prevalecen pese al desarrollo alcanzado o necesidades que siguen lastimando a millones de personas, por lo que subsiste la necesidad de acciones que palien y ayuden a resolver las carencias. Sabemos que la mitad de la población se encuentra en alguna condición de pobreza y que casi 20 millones de personas carecen de lo elemental y se sitúan en pobreza alimentaria. También sabemos que más de 4 mil comunidades viven en condiciones precarias comparables a las de hace 81 años, y los servicios de salud que reciben vienen de los pasantes del área pues los gobiernos carecen de las posibilidades presupuestales para atender esos servicios con personal contratado.

[…] el servicio social de los médicos […] continúa teniendo una importancia insoslayable para las comunidades y para los propios médicos.

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Alpin Arda Bağcık, Pipotiazin, 2016. Cortesía del artista y Erol Tabanca Collection.

El nuevo modelo de servicio social de los médicos

Existe una corriente de opinión que postula que el servicio social de los médicos es una práctica que debe cesar, ya que limita sus posibilidades de desarrollo profesional, al obligarlos a permanecer un año entero en comunidades sin tener la oportunidad de seguirse preparando, en particular, para enfrentar el Examen Nacional para Aspirantes a Residencias Médicas (ENARM).

Esta posición se refuerza al señalar que no existen condiciones de seguridad suficientes en los centros de salud donde se realiza el servicio social, por lo que se pone en riesgo la integridad personal de los médicos pasantes. Además, se dice que como el costo de la formación ha sido absorbido por la familia, en rigor no existe ninguna deuda social que saldar, pues la educación no ha sido gratuita (en el caso de las instituciones privadas de educación superior particularmente, aunque en las públicas también se aduce una consideración parecida).

El servicio social es una obligación legal cuyo cumplimiento corresponde coordinar a las instituciones de educación superior pero en el que participa también el sector salud. Veamos qué estrategias podemos implementar para que no sea sólo un requisito sino una institución digna y confiable.

En su origen, el servicio social de los médicos se realizaba cuando éstos ya habían concluido sus estudios, por lo que bajo este esquema los alumnos no tienen carga académica reconocida y el servicio se reduce al trabajo asistencial que los pasantes pueden ofrecer bajo esquemas de supervisión muy limitados.

La premisa de que los pasantes se encuentran aislados y por ello se limitan sus posibilidades para preparar el ENARM es verdadera, por lo que las instituciones a cargo del servicio social deberían hacer algo para corregir esta realidad.

Por tal razón, se ha venido impulsando un modelo de servicio social en el que los pasantes tienen un programa académico rotatorio con énfasis en medicina familiar que les permite ser más resolutivos en las comunidades y les da acceso a los recursos que les permiten mantenerse activos académicamente. Además, el modelo de servicio social prevé la tutoría y la supervisión de los médicos por parte del personal adscrito en los establecimientos de salud.

La seguridad ha sido un tema de reflexión y acción continua por parte de las instituciones que coordinan el servicio social, a fin de que en los lugares en los que existe un riesgo percibido o real de inseguridad, los pasantes sean puestos a salvo, cambiándolos de sede o incluso de tipo de servicio.

Dentro de estas acciones, el nuevo modelo de servicio social rotatorio se constituye como una estrategia para ampliar los márgenes de seguridad al incrementar los esquemas de supervisión, cambiar periódicamente su adscripción y mantener una línea abierta de comunicación entre pares y pasantes con tutores.

No es de echar en saco roto la preocupación de los estudiantes que están próximos a realizar el servicio social. Por ello la participación de autoridades universitarias, de los servicios de salud, de las alcaldías y las propias comunidades es imprescindible para evitar que algo ponga en riesgo a los pasantes.

Finalmente, el costo privado de la formación es relativo. Efectivamente, el pago de colegiaturas es un factor importante, aunque en el caso de las universidades públicas el costo es cubierto con fondos públicos. En el caso de las universidades privadas el costo de las colegiaturas se destina en buena medida a mantener los servicios que usan los estudiantes en bibliotecas y clases en los campus. Sin embargo, el uso de infraestructura pública no se cubre y para tener los establecimientos en los que los estudiantes aprenden su profesión por lo menos en los cuatro o cinco años en los que ocurren los ciclos clínicos y el internado médico de pregrado, el costo principal es absorbido también con recursos públicos.

En este sentido, si bien es cierto que muchas familias hacen el esfuerzo para que sus hijos acudan a las universidades y se conviertan en médicos, las aportaciones familiares son un componente pequeño en el costo per cápita de la formación de un médico. El resto de la aportación viene de la sociedad.

El modelo de servicio social rotatorio también incluye un componente de acompañamiento en el que se promueve la sensibilización de los pasantes acerca de su compromiso social y se les dota de la oportunidad de encontrar sentido a sus vidas al atender las necesidades de otros.

Conclusión

El servicio social de los médicos ha sido una de las grandes instituciones del México contemporáneo. Su contribución a la dotación de servicios de salud y al conocimiento de la epidemiología de las comunidades más vulnerables de nuestro país es incalculable.

Para los médicos no ha sido despreciable el significado que ha tenido el servicio social para afinar sus competencias clínicas y sensibilizarlos de las necesidades imperantes en la sociedad, con lo que su desempeño profesional se ha visto favorecido.

El servicio social de los médicos ha sido muy positivo para todos, pero necesita revitalizarse para cubrir las necesidades individuales de los médicos y la situación de necesidad de muchas comunidades de nuestro país.

El modelo de servicio social rotatorio con enfoque en medicina familiar es una alternativa viable para conciliar todos los intereses y cambios que han ocurrido en México en el curso de las ocho últimas décadas, impulsarlo es un imperativo para las instituciones que se encargan de coordinarlo.

Alpin Arda Bağcık (Turquía, 1988) crea imágenes fotorrealistas a partir de la pintura que se inspiran en momentos históricos del siglo pasado. Por lo general las temáticas que aborda cuestionan las estructuras autoritarias y de poder. Su trabajo es representado por la Zilberman Gallery. zilbermangallery.com

Sebastián García Saisó es Director General de Calidad y Educación en Salud de la Secretaría de Salud Federal.

Ricardo Octavio Morales Carmona es Director General Adjunto en la Dirección General de Calidad y Educación en Salud.

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