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El espejismo de la soberanía alimentaria en méxico. buscando alternativas.

En los últimos años el problema de alimentación en México se ha agravado considerablemente teniendo impacto en los índices de enfermedad y muertes del país. En este sentido, reflexionemos sobre algunas políticas públicas y programas gubernamentales que truncan o entorpecen nuestro derecho a definir nuestras propias políticas alimentarias y de producción de alimentos.

Por Emmanuel González Ortega y Alma Piñeyro Nelson

Entre 2012 y 2014 la población mexicana en situación de pobreza aumentó en 2 millones. ¿Cómo se refleja este dato a nivel de producción y acceso a los alimentos? ¿Existen la soberanía y/o justicia alimentaria en México? Contrastando el derecho a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad que estipula el artículo cuarto de la Constitución, contra la realidad mexicana, podemos afirmar que no hay justicia alimentaria y que nuestro derecho está violentado. La soberanía alimentaria, concepto introducido por La Vía Campesina refiere al: “derecho de los pueblos, comunidades y países a definir sus propias políticas agrícolas, alimentarias y agrarias, que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas a sus circunstancias exclusivas”¹.

Sumado a la crisis económica, México ocupa los primeros lugares mundiales  en enfermedades producidas por una mala alimentación. El Instituto Nacional de Salud Pública presentó en 2012 los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut): entre 1998 y 2012, el número de mujeres entre 20 y 49 a.os con sobrepeso aumentó de 25% a 35%. El 29% de los niños entre cinco y 11 a.os tienen sobrepeso y uno de cada 10 ni.os en edad escolar padecía anemia. La diabetes es la tercera causa de muerte y se estima que aproximadamente dos millones de personas son diabéticas y no lo saben. Los patrones de alimentación de la población mexicana han cambiado en los últimos 20 años y esto tiene una explicación.

El TLC y la alimentación.

Con la implementación del TLC entre EUA, Canadá y México, las políticas alimentarias se orientaron a favorecer el consumo de productos industrializados y aumentó la presencia y poder de empresas transnacionales agroalimentarias: nueve de las 10 principales empresas transnacionales de alimentos procesados tienen oficinas en México. Entre 1995 y 2003, la venta de alimentos procesados ofrecidos mayormente por empresas transnacionales aumentaron entre 5%-10% anualmente². En 2012, la venta de alimentos procesados fue de 124 mil millones de d.lares. Estos beneficios para las corporaciones se deben en gran parte a ventajas ofrecidas por el TLC.

Un Tratado de Libre Comercio en cada esquina.

Otro efecto del TLC que ha impactado en la calidad de los alimentos y por lo tanto en salud pública, es el aumento de los puntos de venta tipo supermercados minoristas corporativos, que son tiendas de conveniencia de los productos conocidos como alimentos chatarra. Estos locales han tenido un doble efecto en la economía y salud de la población: han literalmente avasallado a antiguos locales comerciales frecuentemente administrados por familias provocando su quiebra, mientras ofrecen productos que han exacerbado la epidemia de obesidad que se vive actualmente en México.

La Cruzada contra el Hambre y la seguridad alimentaria.

En 2013 la SEDESOL inició la “Cruzada Nacional contra el Hambre”, comprometiéndose a subsidiar proyectos en zonas marginadas del país. Para lograrlo, el gobierno se asoció con corporaciones alimentarias. A dos años de lanzado el programa asistencialista, se ha especulado con la necesidad y el hambre de la población, mientras que transnacionales han ganado millones por su colaboración con el gobierno. Se descubrieron fraudes originalmente encubiertos por la Cruzada; sin embargo, la situación de un gran porcentaje de comunidades en los cuales el programa operaría, no ha cambiado. Más aún, las zonas donde se aplica el programa no coinciden con las zonas de pobreza extrema según el CONEVAL.

Ante la perspectiva de pérdida de la soberanía alimentaria, ¿qué alternativas existen? Se ha estimado que aproximadamente el 70% de los alimentos que se consumen en el mundo son cultivados por campesinos en pequeña escala³. Sin embargo, ante escenarios como el calentamiento global –con el efecto potencial de la reducción de entre 20-40% de la producción de cultivos– necesitamos explorar alternativas sostenibles.

Muchas de estas alternativas están ahí desde hace años, pero bajo acoso constante por el acaparamiento de tierras y la especulación monetaria. Son alternativas autonómicas, agroecológicas y sustentables, que teniendo como eje central el cultivo de algún producto, han recuperado su territorio, su tejido social, y viabilidad económica.

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Tatiana Parcero, Cartografía interior #31, 1996. Cortesía de la artista.

Un ejemplo es la Organización de Campesinos Ecológicos de la Sierra Madre de Chiapas (CESMACH). La Frailesca es una de las 13 regiones cafetaleras en Chiapas. Ahí, los campesinos cultivan café de sombra, que es la mayor actividad económica (en gran medida café de exportación), además de la producción y venta de miel, frutales, madera, aguacate, maíz, tomate y chile.

Actualmente hay casi 500 familias asociadas al CESMACH que realizan prácticas agroecológicas en casi 2000 has. CESMACH promueve programas educativos entre sus agremiados e incentiva el ahorro monetario entre sus miembros a través de programas productivos de café (Programa “Peso por Kilo”).

Se ha intentado se.alar a la población como la responsable por la obesidad y los problemas en salud derivados de la mala alimentación, sin embargo, la pérdida de soberanía alimentaria y el problema de la falta de acceso a alimentos sanos tiene como fondo al sistema alimentario en México. Para que un programa de gobierno enfrente de manera efectiva el hambre o la desnutrición, debe enfocarse principalmente en los campesinos y productores agrícolas en pequeña escala. Además de ser uno de los grupos sociales más afectados por la pobreza, son ellos precisamente quienes producen alimentos sanos. Si se lo propusiera y se apoyara la agricultura campesina por ejemplo, con montos semejantes a los que se otorga a la agricultura industrial4, México podría alcanzar en poco tiempo la autosuficiencia alimentaria.


Alma Piñeyro Nelson es Bióloga y Doctora en Ciencias por parte de la UNAM, tiene un posdoctorado en UC-Berkeley. Actualmente es profesora-investigadora en el Departamento de Producción Agrícola y Animal de la UAM-X. Es miembro del programa de Agricultura y Alimentación de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS).

Emmanuel González-Ortega es Doctor en Biotecnología por la Universidad de Barcelona. Investigador posdoctoral en el Instituto de Ecología/Centro de Ciencias de la Complejidad-UNAM. Colaborador de la Red en Defensa del Maíz y la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

Tatiana Parcero es artista fotográfica y videográfica. Su obra ha sido exhibida en recintos nacionales e internacionales y es parte de la colección de prestigiosos museos y colecciones privadas en todo el mundo.


1. Claeys, P.

http://viacampesina.org/downloads/pdf/openbooks/ EN-02.pdf

2. Hawkes, C. (2006). Golbalization and Health Vol 2 Iss 6.

3. ETC Group. (2009). http://www.etcgroup.org/sites/www.etcgroup.org/files/publication/pdf_file/Comm102WhoWillFeeSpa.pdf

4. Tribunal Permanente de los Pueblos. (2013) México, Libre Comercio, Violencia, Impunidad y Derechos de los Pueblos (2011-2014). www.tppmexico.org

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