ECODUCTO: AL RESCATE DEL RÍO DE LOS REMEDIOS, PICNIC SOBRE UN RÍO ENTUBADO

Todas las imágenes: Ecoducto CDMX Río de la Piedad, 2017. Cortesía de la Agencia de Gestión Urbana de la Ciudad de México.

por Ariadna Montañez

EN UN GESTO QUE DEMUESTRA CÓMO LA VOLUNTAD SOCIAL PUEDE LLEGAR LEJOS, RECIENTEMENTE SE INAUGURÓ EL ECODUCTO CDMX RÍO DE LA PIEDAD. ESTE PROYECTO, PRODUCTO DE UNA EXIGENCIA SOCIAL, OFRECE A LOS CAPITALINOS MEJORAS EN LA CALIDAD DE VIDA Y PERMITE A LA NATURALEZA RECUPERAR SUS ESPACIOS.

La visión del urbanista mexicano Carlos Contreras poco a poco toma forma a pesar de que su plano regulador data de 1925. La creación del Periférico y del Viaducto se le deben a este hombre que, por desgracia, no es un personaje del que se hable mucho en la historia de la Ciudad de México.

El Viaducto comenzó a construirse 25 años después de su plan, bajo la presidencia de Miguel Alemán. La obra representó la solución idónea para modernizar una ciudad que empezaba a crecer sin control y que no contaba con vialidades modernas, rápidas y eficientes. Con 3.5 millones de habitantes hacia mediados del siglo XX, en la ciudad circulaban poco más de 42 mil vehículos, un coche por cada 83 personas.

El proyecto del Viaducto, además, resolvía otro grave problema que cada año azotaba a la capital: las inundaciones. Los más de 45 ríos que desembocaban en el casi desaparecido Lago de Texcoco, se habían convertido en focos de infección pues se usaban como desagües al aire libre, y, en sus márgenes se cometían toda clase de crímenes.

Se consideró que el entubamiento era la mejor solución para acabar de tajo con las enfermedades, la delincuencia y los desbordamientos, a pesar del daño ecológico del que, por desgracia, no se tenía demasiada conciencia. Sin embargo, el plan de Carlos Conteras no contemplaba que los afluentes naturales del Valle de México quedaran sepultados bajo losas de concreto: por el contrario, el urbanista había imaginado amplias vías rápidas con carriles separados y confinados para el transporte público y, sobre todo, limpiar los ríos para aprovechar sus beneficios no sólo recreativos sino ambientales. Desde entonces, las imágenes de los ríos que atravesaban la ciudad son recuerdos en blanco y negro.

Hasta ahora. Casi 70 años después, gracias al trabajo y a la presión de diversos colectivos ciudadanos y de especialistas preocupados por el deterioro climático y ambiental de la ciudad, el río de la Piedad tendrá una nueva oportunidad para salir a la luz.

Todo comenzó cuando en abril de 2017 una treintena de organizaciones civiles llevó a cabo #PicnicEnTuRío, desplegando un mantel de 100 metros de largo sobre el que decenas de personas convivieron en medio del siempre caótico tránsito del Viaducto. Con esta manifestación se buscaba concientizar a las autoridades acerca de la necesidad de mirar de otra manera ese camellón largo, una especie de mausoleo que oculta un afluente, y de repensar la ciudad y su relación con los ríos entubados.

La obra beneficiará a más de 300 mil personas gracias a que las plantas favorecen la producción de oxígeno y reducirán cada año hasta 50 toneladas del carbono que se emite a la atmósfera.

Gracias a su iniciativa, el pasado 8 de diciembre se inauguró el Ecoducto, un parque lineal que permite a los peatones caminar a lo largo del Viaducto Miguel Alemán. Esta primera etapa1 mide más de un kilómetro y medio y comienza a la altura de Unión y termina en Monterrey, entre las colonias Escandón y Roma.

Este nuevo paseo que renueva y mejora el paisaje urbano, cuenta con más de 4,800 metros cuadrados de vegetación y 50 mil plantas, además de cumplir una función ecológica: cuenta con un sistema de biodigestores y humedales que depuran alrededor de 30 mil litros de agua del río de los Remedios, y que será utilizada para riego.

La obra beneficiará a más de 300 mil personas gracias a que las plantas favorecen la producción de oxígeno y reducirán cada año hasta 50 toneladas del carbono que se emite a la atmósfera.

El Ecoducto cuenta con jardineras, bancas, luminarias, conectores de electricidad y USB. Una barda perimetral de 1.50 metros de alto impide cualquier accidente.

A 93 años de que Carlos Conteras soñara con la Ciudad de México del futuro, los cambios comienzan a transformar un territorio postapocalíptico en un lugar más agradable para vivir, más consciente de la imperiosa necesidad de dejar que la naturaleza recupere su espacio y su huella. Y todo gracias a la voluntad de las personas que decidieron hacer un picnic sobre un río entubado que se niega a desaparecer.

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Todas las imágenes: Ecoducto CDMX Río de la Piedad, 2017. Cortesía de la Agencia de Gestión Urbana de la Ciudad de México.

Jorge Vázquez Ángeles (CDMX, 1977). Escritor y arquitecto. Estudió en la Universidad Iberoamericana. Es autor de la novela El jardín de las delicias (Jus, 2009). Publica periódicamente textos sobre arquitectura en Casa del Tiempo, revista de la UAM. 

1. Se espera que en la segunda etapa se construya un pabellón cultural, un museo de plantas, entre otros atractivos. Infografía de: El Universal.com.mx https://bit.ly/2uFErKA

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