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Arquitectura, Norman Foster, la preservación de la memoria de la roca.

Parte de la definición platónica de justicia podría ser aplicada a la arquitectura en su aproximación al “carácter” pero, en el caso de la remodelación espacial de El Gran Patio del Museo Británico, realizada por el arquitecto Norman Foster, se localiza una definición más certera sobre la justicia en la arquitectura.

Por Carlos O. Noriega

¿Qué es la justicia?

Según Platón, “que cada uno haga lo que le corresponde hacer”. Pero, ¿qué es la justicia en la arquitectura? ¿Que cada edificación represente lo que debe ser? Eso es “carácter”, en palabras del arquitecto mexicano Agustín Hernández; es decir que cada obra sea lo que es. Sin embargo, ¿qué es justicia en la arquitectura?

A las funciones específicas de un proyecto, por ejemplo, de un museo, podríamos llamarlas “líneas museológicas” pues representan la historia, valores, fragmentos, obras de tipo específico por medio de sus exposiciones. El Museo Británico no cumple un “carácter” de museo pues podría ser la sede de otro edificio institucional pero, en relación con la justicia, la restauración de El Gran Patio, en el interior del recinto, realizada por el despacho británico Foster + Partners, cumple una premisa de respetar la roca original de 1846 y preservarla “en orden de darle realce en virtud del tiempo”.

Eso podríamos decir que es la justicia en la arquitectura; lo que busca la restauración: respetar una estructura o edificio histórico y hacerle justicia en el tiempo por medio de un tratamiento de materiales nuevos.

El Museo Británico, en Londres, Gran Bretaña, parece que tiene una inmensa red de cristal y acero que ondea suspendida sobre El Gran Patio del museo, iluminando con sus formas geométricas la noche inglesa. Es una cubierta diseñada por los ingenieros internacionales BuroHappold. En los extremos del patio, los templos griegos asoman con sus pórticos columnados, custodiados por esculturas guerreras. Al centro, como un cíclope blanco preservando el secreto milenario, la gran Sala de Lectura se eleva desde su forma cilíndrica. Es uno de los museos más antiguos del continente europeo. Sus colecciones permanentes abarcan diversas épocas y culturas mundiales. Cuenta con una de las más completas colecciones de Egipto —tan solo el Museo del Cairo está por encima de él—; también alberga una de las colecciones de escultura clásica más completas, además de una amplia selección de piezas de Asia, África y América. Hay exposiciones de escultura, pintura, moneda, arquitectura, son parte de sus líneas museológicas. De hecho, desde los orígenes de la institución, en 1753, se han dedicado a adquirir obras y artículos, y la creciente colección —de más de 80 mil piezas— hoy día no cabe en las 95 salas del Museo; muchas de ellas están en restauración y otras resguardadas en otros espacios.

El estilo arquitectónico del edificio es neoclásico, terminó de construirse en 1846, realizado por el arquitecto británico Sir Robert Smirke, uno de los principales exponentes del Neoclásico británico. El proyecto incluye, entre alas, galerías y vestíbulos, la elegante Sala de Lectura, situada en el centro de El Gran Patio. Hoy en día la Biblioteca Británica se encuentra, en gran parte, en otra sede, pero la Sala de Lecturas conserva un fragmento del legado empastado en piel antigua y dichos volúmenes han sido consultados por personalidades de distintas épocas como Oscar Wilde, Karl Marx, Mahatma Gandhi, Vladimir Lenin y George Bernard Shaw. Hoy en día la Sala de Lecturas es uno de los estandartes emblemáticos de Gran Bretaña. El patio, con sus columnas y capiteles minuciosamente tallados, cuenta, en los extremos, con representaciones de templos griegos que evocan una de las principales estructuras arquitectónicas de todos los tiempos: el ágora, el patio abierto.

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El Gran Patio

Plaza pública de la antigua Grecia, claustro enmarcado por arcos medievales, racimo de patios franceses con edificios bordeándolos, palacio renacentista, monasterio, escuela, ordenación moderna… ¡¿Cuántas cosas puede ser un patio?!

Es sorprendente que una estructura tan elemental, de aparente sencillez, proyecte tantas posibilidades arquitectónicas y que hoy todavía sea la única base de construcción de diversas culturas en el mundo.

Lord Norman Foster lo sabe, es uno de los máximos arquitectos en la actualidad, ganador del premio Pritzker en 1999 y fundador de Foster + Partners. Sus proyectos son inmensos y paradigmáticos, abarcan aeropuertos internacionales, salas de conciertos, campus universitarios, y en México, uno de sus proyectos, presentado en conjunto con el arquitecto mexicano Fernando Romero, es el ganador de la licitación del nuevo aeropuerto del D.F.

Su experiencia arquitectónica es minuciosa, detallada, obsesiva; desde las torres y edificios en altura hasta los elementos y materiales de la remodelación espacial, en este caso, de El Gran Patio del Museo Británico (2000). La obra inició con la premisa de aportar un tratamiento sensible a las estructuras históricas y cuidar los espacios interiores y exteriores del recinto, remodelando el espacio, haciendo justicia a la estructura original y aportando un nuevo alcance del proyecto en el tiempo.

La Sala de Lectura fue restaurada con un revestimiento de piedra, conservando su identidad original y dando detalle a las ventanas. También, en cuanto al tratamiento de los interiores, el vestíbulo, por ejemplo, preserva su estilo neoclásico original resaltando su espléndida decoración en papel maché. También proyectó dos nuevas salas —la Sainsbury African Galleries for Ethnography y la Wellcome Trust Gallery—, diseñadas por completo, incluyendo las vitrinas para las exposiciones, además un nuevo centro educativo con un auditorio, cinco salas de seminarios y un centro para visitantes jóvenes en el seno de las bóvedas de ladrillo.

El Gran Patio, como obra de remodelación espacial, resalta por los vínculos que establece entre los espacios antiguos y los nuevos, otorgando dinamismo y continuidad en el diálogo del proyecto a través de la selección de materiales nobles como piedra, piedra caliza y elementos poco reflectantes.

Es un proyecto que establece lazos en el tiempo, tramas de justicia en cuanto al tratamiento de los edificios históricos y las nuevas áreas realizadas por el despacho británico.


Entre los premios recibidos por El Gran Patio del Museo Británico destacan:
* El Marble Architecture Award por sus revestimientos externos
* El London Borough of Camden Building Quality Awards
* RIBA Award ECCS European Steel Design Award
* National Heritage Museum of the Year Award 2000/2001
* British Construction Industry Awards Major Project Category
* Institute of Civil Engineers, “Premio especial” con BuroHappold (y Mace).

Carlos O. Noriega. Es egresado de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM). Actualmente es el Director Editorial de la revista Capitel de Universidad Humanitas.

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