ARQUITECTURA CONOCIMIENTO

por IAM

DOS DE LAS ESCUELAS MÁS IMPORTANTES DE ARQUITECTURA EN EL MUNDO, LA DE HARVARD Y LA DEL MIT, COMPARTEN CÓDIGO POSTAL Y UN INTERÉS GENUINO POR LA DISCIPLINA. SIN EMBARGO, SU CULTURA Y MODELOS DE CONOCIMIENTO SON MUY DIFERENTES, LO CUAL SE PERCIBE, INCLUSO, EN LA COMPOSICIÓN ARQUITECTÓNICA DE CADA UNA.

Renzo Piano Building Workshop, Renovación y expansión de los Museos de arte de Harvard  (vista exterior, fachada sur), 2014.

En Cambridge, sólo 2 500 metros separan a las escuelas de arquitectura de dos de las instituciones más famosas del mundo: la escuela de diseño de Harvard (GSD) y la de arquitectura y planeación del MIT. Aunque en estadísticas ambas escuelas son muy similares (el número de alumnos, la superficie, su presupuesto anual y la nómina de luminarias académicas), resulta difícil encontrar un par más distinto.

Desde los campus, el corazón de Harvard es al aire libre, rodeado por una barda que transmite el carácter privado de la institución; en el MIT, un pasillo interior se abre al público. Edificios dispersos sobre un área verde constituyen el campus de Harvard; el del MIT lo conforma una retícula de edificios conectados y patios interiores. Con excepciones notables¹, las construcciones de Harvard pasan inadvertidas, mientras que el MIT cuenta con diseños de grandes arquitectos como Ieoh Ming Pei y Frank Gehry, entre otros. Incluso la lógica se opone: mientras que en Harvard los edificios llevan los nombres de los donantes, MIT prefiere un sistema de coordenadas geográficas (los edificios se numeran siguiendo una espiral con los números nones al oeste y los pares al este).

Hay tres elementos que vale la pena comparar: su disposición espacial, su ethos y los flujos de capital que las organizan. Ante el riesgo de simplificar, estos factores son responsables de dos culturas diferentes: una orientada hacia la competitividad y otra, hacia la colaboración.

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[…] su disposición espacial, su ethos y los flujos de capital que las organizan […] son responsables de dos culturas diferentes: una orientada hacia la competitividad y otra, hacia la colaboración.

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El ethos de Harvard se enfoca en las tradiciones². El afamado arquitecto español Josep Lluís Sert fundó el programa de diseño urbano de la escuela de diseño y en 1900 Frederick Law Olmsted, el diseñador de Central Park, inauguró el de arquitectura de paisaje. Hoy, figuras como Peter Rowe, Michael Hays, Alex Krieger y Rafael Moneo salvaguardan la tradición de diseño urbano y arquitectónico, mientras que Charles Waldheim, responsable de acuñar el término Landscape Urbanism, cuida que no haya rupturas.

Sin embargo, es necesario matizar. Después de todo, ni el GSD de Harvard es completamente hostil hacia la novedad, ni el MIT carece de una tradición histórica. Por ejemplo, Harvard participó en el desarrollo de los primeros sistemas de información geográfica (GIS), y hoy, la escuela presume de un robusto grupo de investigación en robótica. Por su parte, en el MIT, el currículum se caracteriza por una fuerte vocación social.

En materia espacial, no es posible entender la cultura del GSD sin conocer el Gund Hall. Espécimen de la arquitectura brutalista, cinco plataformas desplazadas albergan una única área de trabajo. Por su disposición diagonal, la visión simultánea de 500 arquitectos le ha ganado al edificio el apodo de Mothership. Su modelo fomenta la dispersión de ideas, por lo que la cultura de la escuela da la impresión de ser homogénea y tener un rumbo preciso y reconocible. Por otro lado, a poco más de cuarenta años de haber estrenado su edificio, la escuela ha rebasado su cupo óptimo y se encuentra en proceso de extensión (que, según rumores, estará a cargo del arquitecto holandés, ganador del Pritzker, Rem Koolhaas).

Si el GSD se entiende en sección, la escuela de arquitectura del MIT lo hace en planta. Su superficie se distribuye sin un patrón claro en el laberíntico campus central. Es un modelo difuso y abierto. Su aislamiento provoca una escuela más heterogénea donde se trabaja en grupos pequeños. Si la escuela necesita crecer, simplemente se expande para apropiarse de nuevos espacios en un proceso oportunista, improvisado y no siempre óptimo, que genera en ocasiones adyacencias inesperadas.

Por último, quedan los flujos de capital. Mientras que el MIT deriva una gran parte de su presupuesto anual (poco más de tres mil millones de dólares en 2015, una cuarta parte del presupuesto de la Ciudad de México) de contratos con el sector público (menos volátiles), Harvard depende de las donaciones privadas y del desempeño de sus inversiones (más impredecibles). Los fondos en el MIT se centralizan y se reparten con equidad, en tanto que las escuelas de Harvard enfrentan mayor presión para valerse por sí mismas. Estos patrones incentivan diferentes políticas que refuerzan los modelos de conocimiento basados en la competencia y colaboración mencionados.

El GSD gira entre la contradicción de dar continuidad a sólidas tradiciones históricas, así como producir resultados que justifiquen la solicitud de nuevos fondos. La competitividad apresura el proceso de destrucción creativa, optimiza procesos y perfecciona fórmulas. Sin embargo, por su rapidez, cae en riesgo de descartar pronto alguna idea que requiera de más tiempo o una segunda oportunidad. En ese caso, el proceso paradójicamente castigaría la libre exploración.

La presión por justificar presupuestos en el MIT es menor, los compartimentos dificultan la circulación de ideas, pero se multiplican las redundancias. La escuela es más heterogénea y diversa, pero es difícil definir su rumbo. La menor cantidad de presiones externas, el trabajo en grupos relativamente aislados y la mayor cantidad de adyacencias académicas promueven que se colabore más ante una mayor libertad de exploración. Es más difícil tener una idea clara de la posición frente al resto, pero cada quien puede innovar mejor.

No se pretende demostrar la superioridad de un modelo frente al otro. Con consistencia ambas instituciones figuran en la lista de las mejores escuelas del mundo. Tal vez sea cierto lo que dijera Fernando Távora: “en arquitectura, lo opuesto también es correcto”.

¹ El Centro Carpenter diseñado por Le Corbusier y la renovación del Museo Fogg de Renzo Piano inaugurado recientemente son las más notables.

² La institución, fundada en 1636, es más antigua que los Estados Unidos. El consejo fundador es conocido simplemente como “la corporación”, la más antigua en América.

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Ambas imágenes arriba : Expansión del Media Lab de la Escuela de arquitectura del MIT a cargo de Fumihiko Maki y Asociados. Fotografía de Andy Ryan. Cortesía de MIT Media Lab. media.mit.edu

[…] en arquitectura, lo opuesto también es correcto.

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De arriba a abajo: Renzo Piano Building Workshop, Renovación y expansión de los Museos de arte de Harvard  (vista exterior, fachada sur), 2014.
Renzo Piano Building Workshop, Renovación y expansión de los Museos de arte de Harvard (vista interior del Winter garden, sur), 2014. 

Renzo Piano Building Workshop, Renovación y expansión de los Museos de arte de Harvard  (vista exterior, fachada sur), 2014.
Fotografías de Nic Lehoux. Cortesía de © RPBW.  rpbw.com

IAM es un colectivo de individuos interesados en la arquitectura y el diseño que conducen actividades profesionales y académicas en México y los Estados Unidos.

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