ÁNGEL M. JUNQUERA SEPÚLVEDA: “LEALTAD CON UNO MISMO Y CON LA SOCIEDAD”

por Alejandro Acevedo
fotografías de Pedro Luján

CONVERSAMOS CON EL RECONOCIDO ABOGADO ÁNGEL M. JUNQUERA SEPÚLVEDA SOBRE LA VIDA JURÍDICA DE NUESTRO PAÍS, EL ESTUDIO DEL DERECHO Y CÓMO SER FIELES A LOS VALORES SOCIALES.

Ángel M. Junquera Sepúlveda ha sido presidente del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México y miembro de las principales asociaciones de abogados de México, Estados Unidos y Europa. Ha impartido cursos y conferencias en distintas instituciones profesionales, tanto públicas como privadas. Es coautor del libro Entre abogados te veas, entre otras publicaciones, y editorialista en programas de radio y diversos periódicos. También se desempeña como director general de la revista El mundo del abogado. Es socio-director del despacho Junquera y Forcada, S.C.

¿Dónde estudió derecho y qué fue lo que hizo que se decidiera por esta carrera?
Estudié derecho en la Universidad La Salle y tengo una Maestría en filosofía por la Universidad Panamericana. Decidí ser abogado por dos razones: la primera se debió a un problema familiar que se resolvió favorablemente y la segunda obedeció a que, cuando fui presidente de la sociedad de alumnos de la Universidad La Salle, coincidió con el grupo delictivo “Los Panchitos”, que de tanto en tanto bajaba de Santa Fe a molestar a nuestras compañeras. Realizamos una labor social con el Padre Chinchachoma con quien arreglamos el problema dándole a la banda canchas deportivas y oportunidades de empleo.

¿Cuáles son los nuevos retos del derecho?
Es primordial preservar el estado de derecho, debemos mantener el equilibrio entre el poder del gobierno-Estado y el de los ciudadanos en general.

¿Cuándo se creó el despacho Junquera y Forcada, S.C. y cuál es su propósito principal?
El 3 de septiembre de 1984. Su propósito es dar confianza y satisfacción a quienes solicitan nuestros servicios jurídicos.

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¿Cuáles son los avances nacionales en materia jurídica de los últimos diez años?
Sin duda el más importante es la reforma al nuevo sistema acusatorio que incorpora los juicios orales. Es cierto que su instrumentación tiene algunos pendientes, pero a mi parecer, allí radica el gran cambio.

También hubo un gran esfuerzo con el tema de justicia cotidiana que sembró la semilla para el cambio en cuanto a dar solución de fondo a conflictos civiles y familiares... Estamos trabajando para que terminen de concretarse estas propuestas.

Vocación de servicio, excelente comunicación y capacidad para esquematizar son tres de las características que debe presumir un abogado con madera de líder.

Y en la práctica jurídica ¿cuáles son los aspectos que deben repensarse, formularse o de plano revertir?
Me parecen absurdos los cambios que se hicieron a nuestro sistema del código penal, específicamente en lo que concierne a la incorporación de delitos; son tantos que resulta abrumador. Algo que se debe plantear desde ahora es el Registro Nacional de Delincuentes. Por ejemplo, no se sabe qué tipo de delincuente se pasa de un estado a otro o si una persona es un delincuente consuetudinario... Por ello se habla de que muchos delincuentes salen por la puerta revolvente.

Considero —además— que hace falta implementar el cambio que se hizo en materia de justicia penal. No se está utilizando una tecnología de punta, y sería muy beneficioso que, por ejemplo, a aquellos infractores que no ameritan la pena corporal se les coloque un brazalete electrónico y se les identifique no sólo dactilarmente sino por medio del iris. Sería un catálogo enorme, pero urge implementarlo. En resumen: la reforma es buenísima, lo que falta es implementarla a cabalidad.

¿Cuáles son las principales características que debe tener un abogado con aspiraciones de líder?
Yo hablaría de vocación de servicio, excelente comunicación y capacidad para argumentar y esquematizar.

¿Cómo pretende impactar el Consejo General de la Abogacía Mexicana en la vida académica?
El Consejo ha impulsado relaciones con las universidades más reconocidas. Hoy tenemos más de 1700 escuelas de derecho que no cumplen con los lineamientos que exige la excelencia académica. Trabajamos con las universidades más reconocidas para que sus alumnos lleguen a obtener la certificación que otorga la Barra Nacional de Abogados y así proporcionar certeza jurídica al usuario de los servicios que prestamos.

Este número de Capitel está dedicado a hablar de lealtad. ¿Qué es para usted este valor?
La lealtad empieza con uno mismo, pero creo que lo importante es el respeto y fidelidad a los propios principios morales, y los compromisos a alguien. Aquí en el despacho, por ejemplo, somos leales a nuestros principios y a nuestros clientes. Pero todos —abogados y ciudadanos en general— debemos ser leales a los valores de nuestra sociedad.

¿Qué consejo puede dar a los estudiantes de abogacía de Universidad Humanitas?
Primero, que estén seguros de su vocación. ¿Y cómo podrían tener la certeza de estar en la disciplina de estudio correcta? Deben realizar un recorrido que incluya instituciones como la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Servicio Médico Forense y la Fiscalía General de la República. Si después de hacer ese recorrido sienten que deben seguir donde se encuentran, entonces sí tienen vocación para la abogacía. En consecuencia, les recomiendo que nunca dejen de estudiar derecho, pues además de los conocimientos que se mantienen, como los del Derecho Romano, hay otros en permanente cambio porque la sociedad demanda nuevas soluciones y plantea nuevos problemas. Hay que renovar conocimientos porque algunas cosas que nosotros estudiamos en los ochenta y noventa no sólo son obsoletas y anacrónicas, sino hasta inverosímiles.

Alejandro Acevedo es editor y periodista cultural, así como colaborador de diversas publicaciones.

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